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viernes. 30.09.2022
PSICOLOGÍA

Filosofía y política

El núcleo constitutivo del filosofar político es aquel que incorpora el análisis del poder desde la óptica de la justicia.
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La filosofía política es la rama de la filosofía que se encarga de estudiar y reflexionar acerca de cuestiones relacionadas con la política y su relación con otras disciplinas como el derecho, la ética o la psicología política entre otras. Esta disciplina incluye cuestiones tan importantes como análisis del comportamiento ético de los gobiernos, la igualdad, la justicia social o la propiedad entre otras. Para Moreno, más allá de su plasmación en el derecho positivo de las modernas democracias, la ciudadanía hace referencia a un conjunto de prácticas y usos que otorga la cualidad de componentes activos a los individuos en su comunidad de referencia.

En los albores de esta disciplina está Confucio, que puso en relación la práctica de la ética con la práctica de la política. Para él en una sociedad políticamente justa (utópica), la jerarquía no solo debe ser social, también debe ser moral.

Sócrates fue el primer filósofo que verdaderamente se ocupó de la ética y del conocimiento. Trataba de obtener el conocimiento político asentado en una ética que le conducía a una política en la que era necesario filosofar. Sócrates utilizaba a la ironía de para demostrar la incoherencia de definiciones y argumentos cotidianos. Y ponía ejemplos como que, si una persona nunca había conocido el amor, ¿de verdad se podría decir que conocía el amor?

Víctor Hugo dijo: ”la libertad es, en la filosofía, la razón; en el arte, la inspiración; en la política el derecho”

Aristóteles en su texto “la Moral a Eudemo” en el libro primero, capitulo primero que versa sobre la naturaleza de la moral, subraya que: “La moral, a mi juicio, solo puede formar parte de la política”.

Cicerón en su De Oratore y De Inventione, este acusaba a Sócrates de filósofo contemplativo y de ser un hombre de ideas vacías Cicerón era partidario del discurso directo y por eso, la ironía desestabilizaba al discurso político que exige praxis, dinamismo y participación. La principal tesis de Cicerón era hablar de forma eficaz. Había que decir alejándose de los sofismas y empleando un lenguaje comprensivo. En realidad, quería bajar la política del elitismo intelectual al pragmático.

Dando un salto vertiginoso en la historia del pensamiento, referir que uno de los aspectos más importantes del pensamiento político de Ortega y Gasset es la ampliación del concepto clásico de política, en la dirección de la formación social de la ciudadanía. La primera preocupación política de Ortega es la transformación de la sociedad a través de la educación. Esta manera de entender la política se desarrolla con mayor insistencia en sus primeros escritos políticos, y alcanza así su mayor alcance con la conferencia: “La pedagogía social como programa político de 1910”. Ya se hablaba en esta época de la vieja y nueva política. 

Curiosamente siguiendo las ideas de Ortega, se promulga el Real decreto 1467/2007, de 2 de noviembre, por el que se establece la estructura del bachillerato y se fijan sus enseñanzas mínimas. (Ministerio de Educación y Ciencia (BOE núm. 266, martes 6 de noviembre de 2007), entre ellas la Filosofía y Ciudadanía (materia común a todas las modalidades): La materia de bachillerato Filosofía y ciudadanía se configura con un doble planteamiento: por un lado, pretende ser una introducción a la filosofía y a la reflexión filosófica; por otro, y continuando el estudio de la ciudadanía planteado en la etapa obligatoria, pretende retomar lo que es la ciudadanía y reflexionar sobre su fundamentación filosófica.

El núcleo constitutivo del filosofar político es aquel que incorpora el análisis del poder desde la óptica de la justicia. Desde el principio de este planteamiento, son centrales dos modelos clásicos: el liberal/conservador y el social/liberal. El principal reto individual y grupal que han de afrontar las sociedades complejas se deja sintetizar en una pregunta central para la praxis y la teoría política: ¿cómo podría hacerse posible y viable la existencia estable de una sociedad justa de ciudadanos libres e iguales que no dejan de estar profundamente divididos por doctrinas religiosas, morales y políticas razonables?

El final del siglo pasado siglo y principios del actual español es realmente paradójico. Es solo un final feliz el del siglo XX, si nos retrotraemos a la “plenitud” del momento democrático en los añorados años ochenta a nivel de la política llevada a cabo por políticos de la categoría de pesos pesados (los actuales dudo que pudieran militar en la categoría de pesos pluma). Dificultades de muy diverso orden se han empezado a hacer visibles en los últimos lustros, inducidas por la crispación política en todo el mundo globalizado, y por supuesto también en España. Hemos retrocedido en el bienestar individual y social. En este marco España no ha logrado salir de alguna manera del subdesarrollo social, así, por ejemplo, el paro juvenil no ha bajado en España no ha descendido del 30% en la última década, con riesgo de convertirse en una “generación cuasi perdida”. Esto ha contribuido además a nuestra fuga (migración) de los jóvenes (y no tan jóvenes) mejor preparados de la historia de este país, a países de nuestro entorno y de otras zonas del planeta (ver en Nuevatribuna: La migración de nuestros jóvenes desde la psicología política). Se estima una población aproximada de algo más de 200.000 emigrantes españoles en la Unión Europea, de los que cerca de 100.000 son jóvenes. Unos 120.000 jóvenes españoles han emigrado al continente americano. Por otra parte, los cinco países europeos con una mayor cifra de españoles residentes en el extranjero son: Francia, seguida de Alemania, Suiza, Reino Unido y Bélgica. En el continente americano, Estados Unidos es el que recibe mayor número de jóvenes españoles. En porcentajes globales de la población migrante de jóvenes españoles un 64% acuden a la Unión Europea, un 11% a América del Norte, un 8% a América del Sur y el resto a diferentes países.

Por último, compartir esta reflexión de Víctor Hugo: ”la libertad es, en la filosofía, la razón; en el arte, la inspiración; en la política el derecho”.

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