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jueves 19/5/22
joven
 

La migración es un “movimiento inverso” de los jóvenes, en búsqueda de oportunidades de estudio, trabajo, o de formación de una familia, entre otras, que no les ofrece su país de origen, en nuestro caso España. 

En nuestro país emigran, en especial, los jóvenes con mayor cualificación académica. No se trata sólo de una fuga de cerebros, sino del denominado, fenómeno de sobrecualificación de los mismos, es decir, que una gran cantidad de personas que aceden al trabajo están sobrecualificadas para los empleos ofrecidos. Vivimos en una época en que la migración internacional se ha convertido en un plus de formación para poder facilitar el acceso al mundo laboral en nuestra sociedad competitiva. Son migraciones cíclicas formativas. Así pues, nuestra juventud puede inmigrar por diversas razones y con diversas expectativas con respecto al regreso.

Se estima una población aproximada de algo más de 200.000 emigrantes españoles en la Unión Europea, de los que cerca de 100.000 son jóvenes. Unos 120.000 jóvenes españoles han emigrado al continente americano. Por otra parte, los cinco países europeos con una mayor cifra de españoles residentes en el extranjero son: Francia, seguida de Alemania, Suiza, Reino Unido y Bélgica. En el continente americano, Estados Unidos es el que recibe mayor número de jóvenes españoles. En porcentajes globales de la población migrante de jóvenes españoles un 64% acuden a la Unión Europea, un 11% a América del Norte,  un 8% a América del Sur y el resto a diferentes países.

Octavio Paz dijo: “el sentido profundo de la protesta social consiste en haber opuesto al fantasma implacable del futuro la realidad espontánea del ahora”

¿Qué mueve a nuestros jóvenes, en especial a los más cualificados a migrar? Pues fundamentalmente la búsqueda de mejores oportunidades de desarrollo profesional, pero en muchos casos no buscan una mejora, sino lo que es verdaderamente sangrante, oportunidad de un primer empleo digno acorde a su formación.

Es evidente que el uso de las tecnologías de comunicación actuales modifica la percepción que en el pasado coartaba la migración juvenil en busca de formación o empleo como la familia, los amigos que se dejan a atrás en la actualidad están conectado por las redes, lo que facilita esta migración. Muchos jóvenes perciben haber cumplido sus expectativas sobre su futuro personal y laboral durante el periodo de migración. Las buenas perspectivas para encontrar otro trabajo mejor que el esperado, en un plazo de un año, influyen en la buena integración de los jóvenes españoles en el exterior. El proyecto de migración de los jóvenes españoles es el resultado de una valoración sensata de costes-beneficios. Muchas veces este movimiento migratorio va seguido a la finalización de sus estudios superiores exitosos. El objetivo de esta estrategia es mejorar la propia empleabilidad, es decir, ganar valor competitivo en el mercado de trabajo y obtener mayores oportunidades de empleo. La situación laboral en el extranjero de nuestros jóvenes es que el mundo laboral es más accesible, en mejores condiciones y con mayor seguridad laboral que en España. 

Desde el punto de vista de la Psicología Política, como rama de la Psicología Social, nos interesa analizar dentro de este grupo migratorio juvenil, lo que se ha denominado síndrome de Ulises, en especial en aquellos jóvenes que llevan un tiempo suficiente el período de migración y con dificultades en la integración en el país de migración. Estos jóvenes que padecen este síndrome son aquellos que se sienten en tierra de nadie (ver mi artículo en Nuevatribuna de 23 de noviembre de 2021, Síndrome de Ulises del emigrante), que de forma resumida podemos describir como: Sintomatología depresiva: en especial la tristeza que se potencia si la persona percibe fracaso. También el llanto, los sentimientos de culpa y las ideas de muerte se presentan en algunos casos. Sintomatología de ansiedadEn especial la presencia de preocupaciones continuas, irritabilidad y nerviosismo. Asimismo, se vería comprometida el área del sueño, pudiendo aparecer cualquiera de los trastornos de insomnio. Sintomatología de somatización: Sobre todo las cefaleas mialgias inespecíficas y fatiga.

Por último, compartir esta reflexión de Octavio Paz: “el sentido profundo de la protesta social consiste en haber opuesto al fantasma implacable del futuro la realidad espontánea del ahora”.

La migración de nuestros jóvenes desde la psicología política