Nuevatribuna

En defensa del honor del doctor Montes

No hay cosa peor en política y en la vida que empecinarse en el error. Pero cuando no es el error sino la difamación y la calumnia volver sobre ella es una infamia sobre todo cuando el veneno se vierte sobre quien acaba de morir y ya no puede defenderse

El pasado 29 de abril, Fernando Palmero, redactor de la sección de Opinión de El Mundo, publicó una indignidad en la que comparaba al recientemente fallecido doctor Luis Montes con el lugarteniente de Hitler, Goebbles. Nada más lejos de la realidad, “señor” Palmero. Nada más falso e insidioso que esas palabras que ha escrito y que deberían avergonzarle.

Bajo ese título de "Nada pudo probarse", miente cuando asegura que las muertes se redujeron a la mitad en el Hospital Severo Ochoa de Leganés porque un solo dato de mortalidad sin contrastar en un servicio, que varía por multitud de circunstancias, no aporta prueba alguna y eso fue, en su día, descalificado por la Justicia por lo que no puede servir para su libelo en el que se asimila cuidados paliativos con eutanasia y a esta con la eugenesia nazi.

La manipulación es tan burda y la agresión a la memoria del doctor Montes tan zafia que produce náuseas. Tal vez es que ¿el PP herido de muerte en Madrid necesita recuperar la infamia como bandera?

Al contrario que cualquier eugenesia, la labor del doctor Montes y los cuidados paliativos pretenden una muerte sin dolor y con dignidad cuando esta ya es irreversible y el paciente se encuentra en el trance de la agonía. De hecho, desde entonces se ha generalizado en las Comunidades Autónomas los cuidados paliativos, convertidos en planes, estrategias e incluso leyes como la recientemente aprobada en Madrid por unanimidad en el parlamento regional. De hecho, son cada vez más los equipos de atención que prestan sus servicios a domicilio y nadie ha visto eugenesia sino una mejora de la atención integral al final de la vida.

La infamia no descansa en paz

No hay cosa peor en política y en la vida que empecinarse en el error. Pero cuando no es el error sino la difamación y la calumnia volver sobre ella es una infamia sobre todo cuando el veneno se vierte sobre quien acaba de morir y ya no puede defenderse.

Parece que para el PP no ha sido suficiente con el linchamiento en vida de la carrera profesional y la imagen pública del doctor Montes poco importa que la Justicia haya sobreseído la querella a pesar de la campaña, púbica y privada, de condena anticipada, precisamente por quienes más tenían que defender a los profesionales de la sanidad pública. Los mismos que convirtieron un derecho en un negocio necesitan amedrentar a los defensores de la sanidad pública, entre ellos el doctor Montes. Porque no fue casual esa campaña de descrédito profesional y personal que sufrió. Luis fue uno de esos empleados sanitarios que defendieron por encima de todo, un sistema sanitario público de la máxima calidad, aún a costa de sufrir las consecuencias profesionales por parte de los que tenían teorizado todo un proceso de privatización del modelo en Madrid.

Una banalización de la eugenesia nazi  es una afrenta a sus víctimas

Si se hubiera molestado en leer algo de Historia sabría que el programa nazi de eugenesia y eutanasia no tenía que ver con la guerra y el ahorro como pretende usted  en su libelo (en su acepción literal de Escrito en el que se calumnia o denigra a personas, ideas o instituciones) es una vulgar banalización del horror del extermino de discapacitados y la esterilización para la selección de la raza aria frente a la contaminación de otras consideradas inferiores.

“Señor” Palmero:  No hable si no puede mejorar el silencio o no empeore un respetuoso silencio con infamias, porque se delata.


Firman este artículo Gaspar Llamazares y Rubén Bejarano | Promotores de Actúa