sábado 20.07.2019

El correo electrónico, otra fuente de amenazas en Internet

El correo electrónico es una de las herramientas estrella de Internet. Sus características lo hacen el medio de comunicación perfecto para muchos sectores, y su uso se extiende a todos los niveles de la sociedad.

El correo electrónico, otra fuente de amenazas en Internet

El correo electrónico es una de las herramientas estrella de Internet. Sus características lo hacen el medio de comunicación perfecto para muchos sectores, y su uso se extiende a todos los niveles de la sociedad. Es por esto por lo que los hackers aprovechan todo su potencial para sus propios intereses.

Los ataques malintencionados pueden estar dirigidos a diferentes aspectos, como puede ser el envío de correos maliciosos con la intención de que compartamos nuestras contraseñas, número de tarjeta de crédito y otros datos de carácter personal sensible mediante la suplantación de identidad, conocida en el mundo de la informática como phishing. Es importante en estos casos no ser confiado y estar atento a las claves que nos muestran los indicios de fraude. Esta práctica se engloba dentro de la ingeniería social y es una de las que más éxito cosecha.

También se utiliza el correo electrónico para enviar virus en forma de fichero adjunto, o redirigirnos a páginas infectadas a través de enlaces, como ha sucedido con el reciente caso del ransomware WannaCry, cuyo ataque puso en jaque a grandes compañías públicas y privadas a lo largo de todo el planeta.

Otra de las actividades predilectas de los ciberdelincuentes es el robo de las claves de nuestro correo, para poder acceder a toda la información almacenada y lo que es más importante, acceder a las aplicaciones en las que nos hemos registrado con dicha cuenta de correo, como puede ser nuestro Facebook, Amazon o eBay. De hecho, tal y como podemos observar en la guía digital de 1&1, si tenemos sospechas de que nuestro correo ha sido hackeado existen algunas herramientas que nos pueden ayudar.

En cualquier caso, una buena política en la gestión de nuestras claves siempre va a dificultar el éxito de los hackers. Utilizar contraseñas largas y poco comunes, con símbolos y caracteres en minúscula y mayúscula, no compartir nuestras contraseñas con nadie, y sobre todo, no escribirla si nos encontramos en un entorno público, como puede ser una oficina.

Cabe destacar que no debes preocuparte si olvidas tu contraseña, ya que siempre puedes recuperarla en unos sencillos pasos, tal y como explicábamos hace tan sólo unos meses en este mismo diario.

Muchos expertos especulan con el fin del correo electrónico, pero sus características lo hacen un servicio único que sobrevive desde los inicios de Internet, y cuyo uso es cada vez más frecuente a nivel mundial. Sin embargo, no está de más que mantengamos una formación constante para que su uso no nos entrañe riesgos innecesarios, y además, podamos utilizar todo el potencial que nos brinda esta gran herramienta.

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