domingo. 14.04.2024

La Atención Primaria (AP) es el primer nivel asistencial que, siendo el más importante para el funcionamiento del sistema sanitario, sin embargo, permanecía enmascarado ante la opinión pública, que no ante la población, ya que la AP es el la que más habitualmente utiliza (la frecuentación total de AP en 2021 fue de 9,71 veces por persona y año) y por lo tanto a cuyo empeoramiento es más sensible.

Sus problemas y deterioro han supuesto importantes movilizaciones en todo el país, y a pesar de ello sigue sin recibir la atención necesaria (presupuestaria, de recursos, etc.) por parte de las administraciones sanitarias.

La AP tiene muchos problemas y no pueden recogerse en un artículo de manera que vamos a reseñar solo los que nos parecen más importantes. Quien quiera ahondar más en el tema puede consultar el Informe La Atención Primaria en las CCAA Vº Informe de enero de 2023, disponible en https://fadsp.es/la-atencion-primaria-en-las-ccaa-vo-informe-enero-2023/.

Es urgente salir de esta situación que esta poniendo en serio peligro la base de nuestro sistema sanitario público, y por ende del conjunto de la Sanidad Pública

Un primer problema, uno de los principales es el escaso presupuesto que se destina a la AP, en 2020 el gasto consolidado medio fue de un 13,92% en España (siendo la Comunidad Autónoma con menos gasto Madrid: 10,66%, y la que más Andalucía: 17,66%).

Para el año 2023 se ha presupuestado de media un 14,99% (descontando el gasto farmacéutico), muy lejos del 25% recomendable y aún por debajo del 15 que se destinaba en 2008, lo que se traduce en una media de 228,01€ por persona, aunque con variaciones significativas, pues la CCAA que menos destinará  en la AP en estos presupuestos es Madrid, con 155,02 € por habitante, y la que más Extremadura con 351,40 € por habitante. Se evidencia así un aumento en el promedio del presupuesto por habitante de 17,42€, lo que supone un 6,92% más que en los presupuestos del año 2022, un aumento claramente insuficiente y por debajo del aumento de los presupuestos sanitarios de las CCAA (7,69%).

El segundo es la situación de los y las trabajadoras de la Atención Primaria que  no parece que vaya mejorando, una derivada de unos presupuestos insuficientes, pues siguiendo la tendencia de años anteriores, en el año 2021 (últimos datos disponibles) la ratio de Tarjetas Sanitarias Individuales (TSI) asignadas a los profesionales de medicina de familia siguen aumentando, con una media de 1370 TSI, que además supone que el 38,17% de profesionales de medicina de familia tienen más de 1500 TSI asignadas.

En cuanto a la pediatría, también observamos que la ratio de TSI sigue teniendo una tendencia al alza, aunque se presenta un ligero descenso desde el año 2019, que puede ser debido a las bajas tasas de natalidad que hay en España. La ratio de TSI en 2021 en pediatría es de 937, y concentrándose en el 7,46% la media de profesionales con más de 1250 TSI asignadas.

En el caso de la enfermería, vemos que se da un fenómeno atípico en nuestro país, pues el número de profesionales de enfermería es menor que el de medicina, cuando el promedio de la OCDE es de 1,5 enfermeros/as por cada habitante. En cuanto a la ratio de TSI para estos profesionales, es de 1508 en el año 2021. Asimismo, los trabajadores administrativos también son insuficientes, con una ratio media de 2917 de TSI.

Al contrario de lo que ocurre con las plantillas, el número de consultas va al alza, pues en 2021 las consultas en medicina de familia aumentaron en un 7,29%, mientras que las de enfermería en un 40,44%. Además, cabe destacar que las teleconsultas aumentaron en un 28,30%, mientras que las consultas presenciales disminuyeron en un 10,28% en medicina de familia; en pediatría aumentaron las teleconsultas en un 44,61%; y en enfermería en un 40,10%.

Pero el problema principal sigue siendo la falta de accesibilidad de la población en un tiempo razonable a las consultas de AP, probablemente derivado de la falta de  personal y recursos. Un 85,6% de las personas tienen una demora superior a los 2 días, mientras que un 54,3% es superior a los 7 días, hecho que es inadmisible, pues se considera que las citas con los profesionales de Atención Primaria han de darse en un plazo de 48 horas; y además, siendo la espera media de 8,8 días para ser atendido en una cita.

Este hecho ha producido que en el año 2022 un 21,30% de quienes solicitaron cita no pudieron acceder a la Atención Primaria, aun teniendo un problema de salud.

Lógicamente  la opinión de  la ciudadanía sobre la AP del sistema sanitario español ha empeorado, de manera que  el 68,6% prefieren acudir a la sanidad pública en contraposición a la privada (1,3 puntos menos que en 2019), mientras que un 59,5% de los encuestados utilizaron exclusivamente la sanidad pública, y un 14% utilizó tanto la sanidad pública como el sector privado. Es decir sigue habiendo una preferencia de la ciudadanía por la Sanidad Pública  aunque esta ha retrocedido.

En los últimos años la valoración media de la Atención Primaria va en descenso, siendo en 2022 de un 6,23 (7,29 en 2019). Lo cual, claramente es debido al  empeoramiento y deterioro de la AP, debido a los pocos recursos que a esta se destinan. Pero esto no repercute en la valoración sobre la atención recibida por los profesionales, que en medicina es un 7,71 y en enfermería un 7,94.

Finalmente, es muy importante saber qué opina la ciudadanía sobre las teleconsultas, pues se han generalizado y extendido en muy poco tiempo para toda la población, sin tener en cuenta sus necesidades y posibilidades. Esto se ve reflejado en que el 45,5% de la población considera que las consultas telemáticas son incómodas, un 63,4% piensan que no pueden explicarse igual de bien por teléfono que en las consultas presenciales, mientras que el 47,6% indica que no entiende igual de bien las indicaciones que le proporciona el/la medico/a por teléfono que en consulta presencial.

Claramente, esto es un gran problema, pues esta rápida extensión no ha tenido en cuenta los recursos y posibilidades de las personas, pues no siempre pueden disponer de un teléfono, o tienen dificultades para entender o expresarse, lo que les dificulta una conversación que no es cara a cara; tampoco se ha tenido en cuenta que España es un país envejecido, cuya pirámide poblacional se caracteriza por su estancamiento, y que las personas mayores no siempre tienen la posibilidad de poder tener o saber utilizar un dispositivo móvil, es decir la atención telefónica que puede ser útil para algunas consultas tiene el claro inconveniente de que demora el diagnóstico y que margina a las personas más mayores y con mas limitaciones económicas y tecnológicas, a la postre las mas necesitadas.

Es urgente salir de esta situación que esta poniendo en serio peligro la base de nuestro sistema sanitario público, y por ende del conjunto de la Sanidad Pública. Las próximas elecciones son un buen momento para cambiar las políticas nefandas que nos han llevado hasta aquí y mientras tanto habrá que seguir presionando para conseguir una Atención Primaria universal, accesible y de calidad.

Madalina Crisbasianu y Marciano Sánchez Bayle, Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública

La atención primaria en las comunidades autónomas: un panorama desastroso