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viernes. 12.08.2022
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Comenzaremos este artículo preguntándonos, ¿qué son los valores?

En el sentido humanista, se entiende por valor lo que hace que un hombre y una mujer sean tales, sin lo cual perderían la humanidad o parte de ella.

  1. ¿QUÉ SON LOS VALORES?
  2. JERARQUÍA DE LOS VALORES
  3. LA JUVENTUD
  4. CRISIS DE VALORES
  5. EMPODERAMIENTO JUVENIL
  6. VALORES RELIGIOSOS

¿QUÉ SON LOS VALORES?

El valor se refiere a una excelencia o a una perfección. Por ejemplo, se considera un valor decir la verdad y ser honesto; ser sincero en vez de ser falso; es más valioso trabajar que robar.

Desde un punto de vista socioeducativo, los valores son considerados referentes, pautas que orientan el comportamiento humano hacia la transformación social y la realización de la persona. Son guías que dan determinada orientación a la conducta y a la vida de cada individuo y de cada grupo social.

JERARQUÍA DE LOS VALORES

La categoría o la jerarquía de los valores fundamentales son:

a) Durabilidad: los valores se reflejan en el curso de la vida.
b) Integralidad: cada valor es una abstracción íntegra en sí mismo, no es divisible.
c) Flexibilidad: los valores cambian con las necesidades y experiencias de las personas.
d) Satisfacción: los valores generan satisfacción en las personas que los practican.
e) Polaridad: todo valor se presenta en sentido positivo y negativo; todo valor conlleva un contravalor.
f) Jerarquía: hay valores que son considerados superiores (dignidad, libertad) y otros como inferiores (los relacionados con las necesidades básicas o vitales).
g) Trascendencia: los valores trascienden el plano concreto; dan sentido y significado a la vida humana y a la sociedad. h) Dinamismo: los valores se transforman con las épocas.
i) Aplicabilidad: los valores se aplican en las diversas situaciones de la vida; entrañan acciones prácticas que reflejan los principios valorativos de la persona.
j) Complejidad: los valores obedecen a causas diversas, requieren complicados juicios y decisiones.

LA JUVENTUD

La definición de joven más empleada es la que otorga la condición de tal a aquellos sujetos cuya edad biológica se sitúa entre los 15 y los 29 años.

Así pues, el tránsito de la niñez a la adultez se ubica en este umbral temporal que incluye un amplio conjunto de cambios psicológicos, sociales y físicos, así como la aparición de nuevos problemas a resolver. Algunos de los más relevantes son los siguientes:

-La adopción de un papel dentro de la sociedad.
-La ruptura del modelo de identificación familiar y la búsqueda de nuevos paradigmas de referencia.
-Las relaciones de amistad entre iguales.
-La incorporación a una sociedad de adultos.
-La construcción del autoconcepto.
-La inestabilidad.
-La dependencia económica.
-La incorporación al mercado laboral.
-La emancipación.

CRISIS DE VALORES

Si observamos los datos reflejados en el Sondeo sobre la Juventud Española, publicado por el Centro de Investigaciones Sociológicas en el ya lejano año 2003, entre jóvenes de edades comprendidas entre los 15 y los 29 años, desde el ámbito educativo y familiar, se venía manifestando la existencia de una realidad fehaciente de "la crisis de valores” presente en nuestros jóvenes.

Los padres, tradicionalmente, han sido el principal referente en la transmisión de valores. De esta manera, asumían la enseñanza de las normas psicológicas que marcan la actitud personal y social de sus hijos.

Mientras tanto, desde el sistema educativo se complementaba este aprendizaje desde su contexto social primario ofreciendo los refuerzos necesarios para afianzar la labor familiar.

Sin embargo, la situación actual se ha modificado notablemente por los nuevos modelos de unidad familiar. El problema más que de los jóvenes, que no son más que el resultado de una formación pobre en valores por parte de las familias que priorizan otras actividades a la transmisión de valores y del fracaso de las políticas educativas aplicadas en este campo.

EMPODERAMIENTO JUVENIL

Para mejorar esta baja tenencia de valores se ha propuesto a partir de los conceptos de empoderamiento, participación y autoconcepto, entre otras cosas, fomentar el desarrollo de:

a) habilidades cognitivas, como conocimientos cívicos, análisis de los acontecimientos y agentes causales;
b) destrezas de interacción, como organización, liderazgo, toma de decisiones, resolución de problemas y negociación y expresión;
c) apego e identificación con la comunidad;
d) autoeficacia y motivación de control, y e) valores como la tolerancia, la confianza y respeto al otro.

Así mismo, se aconseja trabajar en las siguientes líneas para el empoderamiento de los jóvenes:

a) conocimiento de la realidad, sentido y continuidad de la vida;
b) control y manejo sobre la propia existencia, y
c) participación activa en la transformación de las condiciones que los afecta.

Para que este empoderamiento juvenil surja se den dar algunas circunstancias básicas:

a) un entorno acogedor y seguro que ofrezca oportunidades para la creatividad y la expresión;
b) una participación significativa a través de un liderazgo encaminado a auténticas contribuciones a la comunidad;
c) un poder compartido igualitariamente con adultos que reduzca el dominio y la alienación;
d) participación en la reflexión crítica sobre los procesos interpersonales y sociopolíticos que permita la emancipación de las restricciones y la construcción negociada de la vida comunitaria, y
e) un funcionamiento integrado que ofrezca oportunidades para el desarrollo individual y comunitario.

VALORES RELIGIOSOS

¿Qué piensan los jóvenes sobre Dios?

Es interesante conocer también, dentro de los valores religiosos, las ideas que los jóvenes tienen de Dios (Datos de F.S.M, Jóvenes Españoles):

para el 41%, Dios es el “Dios revelado por Jesucristo”,
otro 41% concibe a Dios como “las fuerzas y energías del universo”,
para el 36% es “algo superior que creó todo y de quien dependemos”,
un 35% dice que Dios es “un padre bondadoso que nos cuida y nos ama”,
un 33% identifica a Dios con “lo positivo que hay en los hombres y mujeres”,
y finalmente para el 28% es “el Juez Supremo de quien dependemos y que nos juzgará”.

Pero para el 35% de los jóvenes Dios no existe, un 32% dice que es un invento de la Iglesia o de los curas y un 31% que es una superstición como otra cualquiera.

Ahora bien, dada la poca importancia que los jóvenes conceden a la religión y las pocas creencias que mantienen, es lógico que su práctica religiosa sea también muy limitada.

¿Cuántos jóvenes van a misa?

El dato dominante es ese 62% de los jóvenes españoles que afirma no asistir nunca o prácticamente nunca a la Iglesia, frente al 2,3 que dice asistir más de una vez a la semana o ese otro 6,8 que va todos los domingos.

Por otra parte, sorprende que solamente el 48% de los que se definen católicos practicantes cumplan con el precepto dominical.

¿Qué opinan los jóvenes de la Iglesia?

Sumamente interesante resulta la opinión de los jóvenes sobre la institución eclesiástica, en un estudio de la Fundación BBVA, sobre las “Actitudes sociales de los españoles”, en el que se puntúa a la Iglesia con un 4,4 en una escala de 0= muy negativo, a 10= muy positivo, lo que la sitúa por debajo del aprobado.

Las opiniones más negativas sobre la Iglesia, recogidas en este trabajo, son:

-La Iglesia es demasiado rica 76,3%.
-Tiene una postura anticuada sobre la vida sexual 75,2%.
-Se mete demasiado en política 64,4%.
-Se mete demasiado en la vida de las personas 63,3%.
-Dificulta disfrutar de la vida 58,7%.

No obstante, reconocen como aspectos positivos de la Iglesia los siguientes:

-Ayuda a los pobres y marginados (59,6).
-Tiene mucho peso en la sociedad (55,5).
-Ofrece al hombre un hogar espiritual y religioso (44,6).
-Tendrá mucho peso en la sociedad del futuro (34,0).


Por último, compartir esta reflexión de Virginia Woolf:

“Es obvio el que los valores de las mujeres difieren con frecuencia de los valores creados por el otro sexo y sin embargo son los valores masculinos los que predominan”.

Cómo revertir la crisis de valores en la juventud de nuestro tiempo