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jueves. 08.06.2023

Tony Blair: "Intenté evitar la guerra de Irak hasta el último momento"

Sin temblarle la voz, Tony Blair ha hecho esta afirmación al Comité de Investigación británico que analiza la intervención de Reino Unido en la guerra de Irak. Sus declaraciones no han coincidido con las acusaciones del ex ministro de Defensa.
NUEVATRIBUNA.ES / AGENCIAS - 29.01.2010

Le ha tocado el turno al gran protagonista. Esta mañana el ex primer ministro británico, Tony Blair, ha tenido que declarar ante el Comité de Investigación sobre la participación de Reino Unido en la guerra de Irak.

Su defensa se ha basado en los ataques del 11 de Septiembre. El británico ha asegurado que la decisión de intervenir fue “fruto de un entorno político influido por los ataques del 11 de Septiembre”. Antes de ellos, ha explicado, él y George Bush pensaban que lo mejor con Sadam era una estrategia de contención. La caída de las Torres Gemelas les persuadió que no podían correr más riesgos.

Blair ha negado que sellara en abril de 2002 un pacto bélico con Bush en su rancho de Crawford y ha asegurado que “intentó evitar la solución militar "hasta el último momento”. Primero persuadiendo a Bush de facilitar el trabajo de Hans Blix y sus inspectores. Luego aconsejándole que buscara una segunda resolución que respaldara la invasión en el Consejo de Seguridad de la ONU.

“El cálculo de riesgo cambió con los ataques en EE.UU. en los que murieron más de 3.000 personas”, ha declarado Blair. Si esa gente, inspirada por fanatismos religiosos, hubiese podido matar a 30.000 lo habrían hecho, entonces llegué a la conclusión de que no se podían asumir riesgos en este asunto", ha afirmado. Esta posición fue "mía" y "británica" y no de EE.UU., ha precisado.

TRES FORMAS DE ENFRENTARSE A SADAM

El ex primer ministro británico ha explicado, ante el comité que investiga las circunstancias de la intervención militar, que después del 11-S el Reino Unido y EE.UU. tenían tres posibilidades para afrontar al dictador iraquí: continuar con la política de sanciones, que Sadam Husein permitiera el ingreso de los inspectores de armas de destrucción masiva y, por último, la opción de sacar al dictador del poder.

Blair ha reconocido que estas tres opciones las evaluó con sus asesores pero no con el gabinete en su conjunto.

Ha explicado que la principal consideración de entonces fue enviar un mensaje "claro" a cualquier régimen en poder de armas de destrucción masiva de que tenía que poner fin a ese programa.

Durante diez años Irak demostró una actitud de "desafío", por lo que había que buscar la manera de que ese país cumpliera.

Blair ha afirmado que no se debía permitir a un régimen "brutal" y "opresivo", como Sadam Husein demostró al utilizar armas químicas contra la población kurda, que desarrollara armas de destrucción masiva.

ESCOGIERON LA LÍNEA DURA

En ese sentido, el ex "premier" ha justificado también su actual "línea dura" frente a Irán, no por las armas de destrucción masiva en sí, sino por la propia "naturaleza" del régimen iraní, "que lo hace aún peor".

Blair, máximo responsable de meter al Reino Unido en el conflicto bélico iraquí, debe responder durante seis horas a las preguntas del comité independiente que investiga las circunstancias de la guerra.

Ante este comité ya han declarado testigos importantes de la intervención armada (2003), entre ellos los entonces ministros de Asuntos Exteriores y Defensa, Jack Straw y Geoff Hoon, respectivamente, y el ex fiscal general británico, Peter Goldsmith.

Mientras Blair presta declaración, unas doscientas personas contrarias al conflicto empezaron esta mañana a manifestarse con pancartas, manos pintadas de rojo como si estuvieran ensangrentadas y caretas con el rostro del ex primer ministro.

Esta semana, el ex fiscal general Peter Goldsmith admitió que en el año 2002, al evaluar el caso iraquí, no consideró justificado que el Reino Unido invadiera Irak sin contar con una segunda resolución de la ONU, pero reconoció que meses después llegó a una conclusión distinta.

La pesquisa, en la que no se juzga a nadie, tiene como objetivo sacar a la luz las circunstancias del conflicto desde el verano de 2001 a julio de 2009, por lo que serán entrevistados testigos clave.

El presidente de la comisión, John Chilcot, ha insistido en que su principal objetivo es evaluar las pruebas que se presenten, a través de la declaración de testigos y el estudio de documentos gubernamentales y secretos.

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