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jueves. 18.08.2022

¿Qué significa el secuestro de 223 niñas nigerianas?

Por Ana Noguera | Me sumo a las palabras de Teresa Fernández de la Vega que ha hecho un llamamiento reclamando una acción concertada de la Comunidad Internacional para impedir que esta brutal acción salga impune.

niñas nigerianas
Foto: Europapress

Sistema Digital | Hay muchos conflictos internacionales ante los que no sabemos cómo reaccionar, o que suponen dificultades estratégicas, o donde la razón o la legalidad está confusa, o donde una intervención puede suponer un mal mayor, o sencillamente nos sentimos políticamente presionados por gobiernos dictatoriales con una tremenda influencia económica.

En muchas ocasiones el silencio, la prudencia, el sentido común o la cobardía dirigen nuestras decisiones internacionales. Pero, ¿podemos decir lo mismo de lo que está ocurriendo en Nigeria?

El secuestro de 223 niñas no puede dejar indiferente a la comunidad internacional, no puede simplemente despertar nuestro horror o hacer brillar nuestras lágrimas pensando que esa acción es una atrocidad. Es necesario que demos un paso más, sin ambigüedades, sin fisuras, sin dudas. Porque hay crímenes que son intolerables e injustificables, porque hay momentos en la Historia donde la Justicia Universal y las actitudes políticas no pueden ser tibias.

El rapto de las niñas, su venta despiadada, las violaciones y el maltrato, el horror y el infierno que estarán sufriendo no puede permitirse. Si les sale bien esta operación, que nadie dude que estos fanáticos seguirán imponiendo el horror, la muerte, la barbarie.

El Gobierno de Nigeria ha reaccionado ante la ola de protestas ciudadanas. De forma tímida, ¿por qué no están persiguiendo a los secuestradores, rastreando la zona, buscando a ¡¡¡223 niñas!!!? Quizás, porque el propio Gobierno tiene muchísima culpa de lo que está ocurriendo en un país empobrecido, con una situación desesperante, con una población enmudecida por el miedo.

Estados Unidos ha sido la primera potencia en reaccionar. Son muchas las ocasiones en las que he pensado que el imperialismo americano era intolerable e injustificable, que no podía convertirse en el vigilante del mundo, ¡¡pero no ahora!! Francia y Reino Unido también se muestran dispuestos a ayudar. ¿Y España? ¿Y Europa? ¿Tan imbuidos estamos en nuestra propia crisis que somos incapaces de reaccionar ante una brutalidad semejante?

No voy a entrar en justificaciones que ya todos conocemos: la perversión de que las niñas no puedan estudiar, la radicalidad de fanáticos islamistas que están utilizando el terrorismo y el miedo para imponer su horror. Me sumo a las palabras de Teresa Fernández de la Vega que ha hecho un llamamiento reclamando una acción concertada de la Comunidad Internacional para impedir que esta brutal acción salga impune, para que se busque de inmediato a 223 niñas que deben ser muy difíciles de esconder (a no ser que exista connivencia mirando hacia otro lado, ineficacia en poner los medios y las acciones necesarias, e inmoralidad en aceptar la venta de unas niñas como si se tratara de ganado).

Ahora bien, detrás de este acto bárbaro, existen también otras valoraciones que hemos de hacer. Por ejemplo, qué poco conocemos del Planeta que estamos construyendo.

Apenas somos conscientes y estamos poco informados de la situación de extrema pobreza en la que viven millones de seres humanos; apenas conocemos la situación de Nigeria, la pobreza en la que vive gran parte de la población, cuando este país (el más poblado de África y el séptimo del mundo), se encuentra en el grupo de países con grandes perspectivas de inversión y crecimiento; actualmente, la economía de Nigeria es una de las más crecientes del mundo.

Desconocemos la forma en que se está propagando el radicalismo islamista; la hostilidad y el odio que se está fomentando frente a la cultura occidental; cómo es posible que en países árabes donde apenas hay recursos para la mayoría de la población, se establezcan campos de adiestramiento militar para jóvenes, que encuentran en Al Qaeda y en el terror la respuesta a su rabia más extrema.

Qué ciegos y poco informados están los países europeos de lo que ocurre fuera de sus fronteras. Este grupo islamista ha sido responsable de la muerte de miles de personas, policías y civiles, y de ataques terroristas desde hace años, esto no ha sido una acción nueva, sino que es una más, de hecho, el secuestro de niñas se viene produciendo desde hace un año. En el caso actual, el rapto de las 223 niñas, responde a las medidas de represalia de un Gobierno, incapaz y tan bárbaro como los propios secuestradores.

¿Cómo es posible que un país que tiene posibilidades de crecimiento, de inversión extranjera, de futuro económico, viva sumido en un horror permanente?

Hace mucho que la Macro Economía nos ha hecho perder la razón sobre qué cosas son realmente las importantes. No se puede crecer a costa del sufrimiento de los seres humanos. Cuando esto ocurre, como así está pasando, dentro y fuera de nuestras fronteras, es que hemos perdido el sentido civilizatorio y moral de nuestra identidad como Seres Humanos.

¿Qué significa el secuestro de 223 niñas nigerianas?