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lunes. 08.08.2022

La segunda guerra fría

Por Edmundo Fayanás | Esta se está dando tanto en la política internacional, como en la económica con una lucha feroz sobre el dólar...

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Estamos asistiendo al surgimiento de lo que podríamos llamar “la segunda guerra fría”. Esta se está dando tanto en la política internacional, como en la económica con una lucha feroz sobre el dólar, con el objetivo de impedir que China alcance un nivel predominante en el mundo. Como consecuencia de ello, Estados Unidos está desarrollando esta nueva guerra fría con la finalidad de ganar fuerzas y de afianzar en torno suyo los máximos aliados posibles. Mi intención es hacer cuatro artículos para poder explicar estos hechos.

1ª  Las injerencias en Ucrania

2º  El problema del Oriente Medio

3ª  La guerra del dólar.

4º ¿Qué papel plantean para Europa?

Las injerencias en Ucrania

Con la caída del muro de Berlín en el año 1989, se produce la desmembración de la Unión Soviética y con ella, la independencia de Ucrania. Desde entonces, la Unión Europea ha buscado tener controlado el poder de Rusia y convertirla en una potencia secundaria. Para ello, ha usado a la OTAN, para ir colocando bases militares que rodeen el territorio ruso.

Sin embargo con la llegada al poder de Putin, el papel de Rusia ha empezado a cambiar. Este cambio fue debido al hecho de que la OTAN intentó instalarse en Georgia, en pleno Cáucaso, que juega un papel central con las repúblicas exsoviéticas ricas en petróleo y gas, que siempre han estado bajo la protección de Rusia, acabando con la intervención militar rusa en el país.

Nuevamente la Unión Europea y Estados Unidos han vuelto a inmiscuirse en Ucrania, país vital para el futuro de Rusia. Nunca me ha gustado Putin y sus políticas, pero en este caso siguiendo los patrones al uso que emplean tanto norteamericanos, como los rusos, Putin tiene razón.

Sólo cabe recordar como reaccionaron los norteamericanos cuando los soviéticos pusieron cohetes en Cuba. Putin ha reaccionado como siempre hacen los norteamericanos. Por eso el intento norteamericano de adueñarse de Ucrania, significa convertir a Rusia en una potencia irrelevante, cerrándole la salida al mar Mediterráneo e impidiendo a la flota rusa usar su única base  en Sebastopol en Crimea.

Resulta curioso como la Unión Europea y Estados Unidos, plantean sanciones económicas a Rusia que producen risa. Europa depende un 30% del gas y petróleo ruso, Francia construye hoy dos portahelicópteros a Rusia e incluso la propia Ucrania no puede sobrevivir sin la ayuda rusa ¿A qué viene este sainete europeo y norteamericano?

Moscú está dirigiendo su vista hacia Oriente, donde va reforzar sus lazos políticos, económicos y militares con China. Rusia y China son socios estratégicos en el G20, en el club de los BRICS de potencias emergentes y en la organización  de Cooperación de Shanghai, de gran importancia y que la prensa occidental suele ignorar. El objetivo de esta intensificación de las relaciones entre los dos países es el surgimiento de un mundo multipolar, sin la ya intimidación del imperio norteamericano.   Con un sistema financiero más equilibrado pues plantean el abandono del uso de dólar, con lo que conseguirían un enfoque económico más dinámico y que les beneficia a ambos dentro de un desarrollo económico global más armónico.

Si nos vamos  a la historia ucraniana, vemos como los territorios ucranianos y rusos prácticamente han estado unidos, a pesar de todas las vicisitudes que han tenido. Si lo observamos desde el siglo X, tanto Crimea como la actual Ucrania han estado constantemente relacionadas con las inmigraciones procedentes del este o del imperio ruso.

Cuando se produjo la unificación alemana, en la última década del siglo XX, los rusos exigieron el respeto de las fronteras actuales de Europa en ese momento y que se respetaría la zona de influencia rusa, siendo así aceptado por todas las potencias mundiales. Nada de esto se ha hecho. De forma irresponsable se ha ido cambiando el mapa de Europa, desde 1990, siempre provocado por el ansia expansionista de Europa bajo el paraguas protector norteamericano. No sólo se han metido muchos países en la propia Unión Europea, sino que han ingresado en la OTAN cuando esta organización ya no tenía sentido.

No sólo eso, sino que  ya se han intentado debilitar muchísimo a Rusia pero ésta ha reaccionado y hemos asistido  a conflicto como el de Georgia o el actual de Ucrania. Donde los norteamericanos han actuado con un descaro absoluto. No han dudado en derribar a un gobierno ucraniano salido de las urnas, aunque fuera corrupto y lo han hecho usando y utilizando a grupos fascistas. Llevándose las manos a la cabeza con la intervención de la policía cuando intentaban restablecer el orden en la plaza Maidan. Sin embargo, callan con la intervención del ejército contra la propia población. ¿Cabe mayor descaro?

Cuando Rusia era dócil, los países europeos y norteamericanos miraron hacia otro lado, cuando Putin actuó de forma salvaje en Chechenia, porque entonces callaba ante occidente. Ahora él es el malo de la película, por intentar impedir que conviertan a Rusia en un país menor.

La realidad es que Putin no se va a dejar amedrentar, buscando volver a conseguir de Rusia un país imperial como en la antigüedad y esto es consecuencia de la humillación que tanto la Unión Europea como Estados Unidos han estado infringiendo a Rusia, con un olvido  histórico total de lo que significan las políticas de humillación al débil, como ya paso con el Tratado de Versalles al finalizar la I Guerra Mundial con Alemania y el posterior surgimiento de Hitler.

Hoy la Unión Europea depende muchísimo de Rusia a nivel energético, por ello no debe obviar este hecho, porque de momento y en muchos años no tiene otra alternativa. Además debe alejarse  por su propio beneficio de Estados Unidos y hacer una política propia, ello pasa por no seguir con el Tratado de Libre Comercio que se está elaborando y que supondría una dependencia de los norteamericanos, que limitaría muchísimo el futuro de la Unión Europea. Debemos tener una política propia que nos haga recuperar la importancia que como continente teníamos, buscando la defensa de nuestros intereses, que no son los mismos que los norteamericanos. Así será la única forma de ser relevantes en un mundo, que cada vez se desplaza más hacia Asia por nuestra ineptitud..

Si realmente buscamos la paz, dejemos que Ucrania siga su camino sin interferencias tanto rusas, como comunitarias y de Estados Unidos. Que planteen un modelo de estado plurinacional basado en el federalismo y que ellos sean los que decidan lo que van a ser. Como la situación económica es muy preocupante ayudémosles a salir de la misma pero fuera troikas, FMI, BM etc. En Ucrania nos jugamos mucho los europeos y nada mejor que sea el propio pueblo ucraniano el que decida.

La segunda guerra fría