martes. 05.03.2024

Miles de rebeldes se han reunido en Bani Walid, una ciudad en el desierto a unos 140 kilómetros (90 millas) al sureste de Trípoli. Gadafi ha estado huyendo desde que perdió la capital el mes pasado.

Las fuerzas insurgentes controlan la mayor parte de Libia y están formando un nuevo gobierno, pero aún no pueden declarar la victoria total hasta que Gadafi sea capturado y áreas como Bani Walid sean sometidas, por lo que han mostrado que están dispuestas a ser pacientes, tal vez con la esperanza de evitar un amargo enfrentamiento entre clanes que podría derivar en divisiones perdurables.

Los rebeldes han ampliado hasta el sábado el plazo para que se rinda Sirte, la ciudad natal de Gadafi y otras áreas leales al ex líder, pero algunos han advertido que podrían atacar a Bani Walid antes porque se cree que allí se encuentran muchos altos funcionarios del derrocado régimen.

El lugar se veía tranquilo el lunes en la madrugada. Los insurgentes preparaban té y encendían cigarrillos en un puesto de control a unos 70 kilómetros (40 millas) del centro de Bani Walid. Entonces llegó un convoy de nueve camiones que ondeaban la bandera tricolor de la época de la independencia y que los rebeldes han adoptado.

Mientras sus hombres hacían disparos al aire y gritaban "¡Dios es grande!", el comandante Ismail al-Gitani dijo que formaban parte de una fuerza más amplia y que él tenía órdenes de reforzar a los milicianos que se encuentran en la parte norte de Bani Walid.

Se negó a decir cuántos combatientes traía consigo.

"No ingresaremos a Bani Walid a menos de que la tribu Warfala nos invite", afirmó, refiriéndose a la principal tribu de esa población.

"Los Warfala nos tienen que conducir al interior de Bani Walid. Espero que nadie resulte herido. No queremos usar nuestras armas. Pero si los leales a Gadafi nos disparan, desde luego que devolveremos el fuego", agregó.

Horas antes, otro comandante insurgente, Mohamed al-Fassi, dijo que la puerta aún está abierta para negociar la rendición del poblado.

La OTAN dice que su operación en Libia terminará cuando los rebeldes garanticen la seguridad

El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, ha augurado este lunes que la operación militar en Libia bajo mando aliado terminará "pronto" aunque ello dependerá en gran medida de que el Consejo Nacional de Transición (CNT) libio esté en condiciones de garantizar la seguridad de la población civil y ha insistido en que en todo caso no se concluirá hasta que cese las amenazas para los civiles.

"La OTAN y nuestros socios estaremos el tiempo que sea necesario, ni un minuto más. Cuando evaluemos que la amenaza ha terminado para siempre concluiremos la misión", ha explicado Rasmussen en rueda de prensa en Bruselas, preguntado en cuánto tiempo la Alianza podría poner fin a su misión militar teniendo en cuenta que los rebeldes controlan ya la mayor parte del país.

"Sobre el final de nuestra operación en Libia, la posible captura de Gadafi no es un factor decisivo, por supuesto es un elemento. Los individuos, incluido Gadafi, no son un objetivo de nuestra operación. Lo que tendrá un papel crucial (para decidir poner fin a la misión militar) es la capacidad del Consejo de Transición Nacional de garantizar la protección eficaz de la población civil. Esto es la clave en nuestra opinión", ha proseguido.

Rasmussen ha insistido en que nadie puede dar "una fecha precisa" para poner fin a las operaciones de bombardeo aliado en el país, aunque ha avanzado que podría ser "pronto". "Creo que ocurrirá pronto", ha asegurado.

"No estamos allí todavía", ha advertido sin embargo el ex primer ministro danés, que ha rechazado que haya "contradicción" entre la oferta de diálogo que los rebeldes han ofrecido a los últimos reductos del régimen de Gadafi para que se entreguen y la continuidad de los bombardeos.

"No hay contradicción entre la protección de civiles según el mandato de la ONU, y los esfuerzos del Consejo Nacional de Transición de encontrar una solución pacífica sobre el terreno", ha insistido. "Apreciamos todos los esfuerzos para encontrar una solución pacífica a lo que queda de este conflicto", ha afirmado Rasmussen, para quien "el CNT ha demostrado una actitud muy responsable para resolver este conflicto, ofreciendo a los remanentes del régimen de Gadaf y sus fuerzas una solución pacífica".

El secretario general aliado ha justificado continuar con la misión militar porque la amenaza del régimen no ha cesado. "Lamentablemente hemos visto que las fuerzas de Gadafi todavía constituyen una amenaza para la población civil en Libia y esta es la razón por la que tenemos que continuar con nuestra operación hasta que estas amenazas ya no existan", ha justificado. Estamos en Libia para "proteger a los civiles de cualquier ataque", ha insistido.

Rasmussen ya ha dejado claro que la decisión de poner fin a la misión militar, cuyo mandato expira el próximo 27 de septiembre tras prorrogar la misión durante 90 días más, será el Consejo del Atlántico Norte, máximo órgano de decisión de la Alianza. Este, ha agregado, tomará "su decisión" en base a una evaluación "exhaustiva" de las recomendaciones de las autoridades militares aliadas y las capacidades del CNT, al tiempo que ha insistido en que los rebeldes "no constituyen una amenaza para la población civil"

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