lunes. 15.04.2024

Pepe Mujica, de guerrillero a presidente

AGNESE MARRA
Este lunes es un día histórico para la democracia uruguaya. Pepe Mujica pasará a ser el segundo presidente de izquierda de la historia del país. El ‘Pepe’ ha aprendido de su pasado de guerrillero, de sus años de cárcel y la lealtad a sus ideas le convierten en un prometedor mandatario. Dar relevancia internacional al país, apostar por las políticas sociales y mantener el crecimiento económico, son sus objetivos.
NUEVATRIBUNA.ES - 01.03.2010

Hoy es un día histórico para Uruguay, para ese ‘paísito’ ubicado entre dos gigantes (Brasil y Argentina) que pelea a diario por su lugar en el cono Sur latinoamericano. Pero sobre todo es un día histórico para el presidente que hoy toma el Gobierno: Pepe Mujica. A sus 74 años cumple un papel que quizás nunca había soñado, de guerrillero a presidente.

El ‘Pepe’ como le llaman tanto ciudadanos como políticos puede presumir de ser leal a sus ideas, honesto y humilde. Siempre luchó por el socialismo, primero con los armas, cuando fundó junto a Raúl Sendic y otros compañeros el Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, y ahora como presidente de Uruguay con el mejor bagaje de su experiencia.

Su doloroso pasado no le ha arrebatado el optimismo. Durante enfrentamientos armados fue herido de seis balazos. Fue apresado cuatro veces y, en dos oportunidades, se fugó de la cárcel montevideana de Punta Carretas.

En total, Mujica pasó casi 15 años de su vida en prisión. Su último período de detención duró trece años, entre 1972 y 1985. De todo ese tiempo le tocaron dos años en un zulo, completamente incomunicado sin ver la luz del sol. “Para nosotros el sol fue saliendo de poquito y la primera vez, lo sentí hasta las lágrimas. En el interín para comunicarnos apelamos al morse. También con voces, estornudos, nos pasábamos señales de vida. El sueño nuestro cuando nos sacaban al baño era encontrar en vez de papel higiénico pedazos de diarios viejos para saber que pasaba afuera”, contaba en una conocida entrevista para el semanario Brecha poco después de salir de la cárcel en 1985.

En el período en que estuvo preso en el fondo de un pozo, “donde el síntoma más evidente de vida eran siete pequeñas ranas, a las que alimentaba con migajas de pan”, Mujica aprendió que las hormigas gritan. “Descubrí eso al colocarlas en el oído para entretenerme con algo”. A pesar de la brutal condición a la que él y sus compañeros fueron sometidos, no guarda rencor: “Lo que voy decir puede parecer una monstruosidad, pero doy gracias a la vida por todo lo que viví; si yo no hubiese pasado por esos años y aprendido el oficio de galopar hacia dentro de mí mismo, habría perdido lo mejor de mí. Me obligaron a remover mi suelo y eso me hizo mucho más socialista que antes”, decía en la misma entrevista.

Su militancia ha sido el eje de su vida. Tras el periodo carcelario tuvo que adaptarse a un Uruguay que le era desconocido, empezar desde cero. Pocos años después de la apertura democrática creó, junto con otros referentes del MLN y otros partidos de izquierda, el Movimiento de Participación Popular (MPP), dentro del Frente Amplio.

En las elecciones de 1994 fue elegido diputado por Montevideo. Poco a poco volvió a recobrar presencia en la política uruguaya y en las elecciones de 1999 fue elegido senador. Sería en 2005 cuando el primer Gobierno del Frente Amplio, con Tabaré Vázquez como presidente, fuese nombrado ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca.

La elección no fue casual. Su pasión por el campo ha ido de la mano de la política. Desde que salió de la cárcel se fue con su mujer (tupamara, también presa durante trece años) a vivir a una chacra (una granja) a 20 minutos de Montevideo. Allí vive la pareja junto a sus perras Victoria y Manuela, y allí seguirá viviendo durante los próximos cinco años de presidencia. “Mi mayor alegría es cultivar flores, plantar verduras y fabricar un vino casero con las uvas de mis parras”, ha dicho en varias ocasiones el nuevo presidente. Su respuesta poco tiene que ver con los tintes populistas de otros líderes latinoamericanos. Mujica en su político ‘sui generis’ que no pretende conmover a nadie, sino mostrarse tal y como es. Vive según sus ideas y nunca las ha traicionado, asegura que esa es la única razón que le ha mantenido vivo. Escucha a diario el informativo agropecuario y los fines de semana se va con su mujer a una feria de de chacareros donde la gente que produce lleva en forma directa sus productos: “Después de que lo eligieron a Pepe hemos seguido yendo y la gente ahora grita: ‘¡Mirá, está Pepe, está Pepe!’. Se empiezan a juntar, y entonces se sacan fotos, y piden firmas”, contaba hace dos semanas su mujer, Lucía Topolansky, que acaba de asumir el cargo de Presidenta del Senado.

PROFUNDUIZAR EN LA LÍNEA DE TABARÉ

La línea más a la izquierda del Frente Amplio tenía las esperanzas de que con Mujica se radicalizaran los cambios, sin embargo el nuevo presidente no está por la labor de ‘radicalizar nada’. Es más ha reiterado en diversas ocasiones que promete que su presidencia se caracterizará precisamente por “negociar, negociar y negociar. Hasta que resulte insoportable”.

El Gobierno de Tabaré batió cifras récord. Redujo considerablemente el analfabetismo, apostó por las políticas sociales y logró que el país creciera al 5%. Todo ello con la ayuda del ministro de Economía, Danilo Astori, que será el actual vicepresidente del Gobierno de Mujica.

El ‘Pepe’ ha anunciado que seguirá el camino que abrió Tabaré y que sus prioridades serán reducir la pobreza y eliminar la indigencia. El nuevo gobierno tendrá como ejes de acción la salud, la educación, la seguridad y la infraestructura, mientras, en el ámbito internacional, buscará consolidar la inserción del país en el mundo y atraer inversiones sin descuidar el Mercosur.

La humildad que le caracteriza también se hará visible con la medida que le confesó a su secretario político, Julio Martínez. Mujica ha asegurado que el 87% de su salario (12.500 dólares) lo destinará para fondos sociales en los barrios más necesitados.

El actual presidente, ya había adoptado una medida de topes salariales para los cargos públicos dentro de su agrupación política y hasta el día de hoy ese tope es de 32.000 pesos (unos 1.600 dólares). “La idea de Mujica tras esta medida es que la política no fuera una carrera por obtener recursos del Estado sino un servicio al ciudadano”, señalaba su secretario.

Esta decisión es sólo otro ejemplo de la austeridad que pretende mantener como jefe de Gobierno, al igual que ya anunciara que seguiría viviendo en su granja a las afueras de Montevideo y que usaría en sus desplazamientos personales el Chevrolet Corsa en el que viaja en la actualidad.

El ‘Pepe’ es consciente que esa ‘naturalidad’ que le caracteriza, y con la que se ha llevado miles de votos, tiene que matizarla: “Estoy tomando dos cursos: uno para aprender a callarme un poco más la boca, porque ahora tengo otras responsabilidades políticas; Y otro, intensivo, para no ser tan nabo (ingenuo). Parece increíble que a estas alturas me agarre un periodista y me tenga hablando durante 28 horas”, dijo, a raíz del escándalo provocado por la publicación de un libro en el que entre otras cosas llamaba “tarados” a los argentinos.

En estos momentos, los vecinos del Río de la Plata miran con más admiración que nunca al ‘paisito’. Los editoriales de la prensa ponen a Uruguay y al Pepe como ejemplo de la política que ellos no tienen. El éxito definitivo de Mujica lo cosechó hace dos semanas cuando se reunió en Punta del Este con un centenar de empresarios argentinos, españoles y brasileños. Su objetivo era convencerles para que invirtieran en el país: “Ha superado todas las expectativas”, titulaba al día siguiente el diario argentino La Nación.

El optimismo que se respira en Uruguay es todavía más fuerte. Por primera vez en su historia, un presidente de izquierda le pasará al testigo a otro de la misma ideología, de su mismo partido.

Mujica será investido presidente esta tarde en la Plaza de la Independencia de Montevideo, junto al monumento de José Artigas. Allí le acompañarán cientos de montevideanos que ya se acercan a la plaza y toda una corte de mandatarios. Han asegurado la asistencia la argentina Cristina Fernández de Kirchner, el boliviano Evo Morales, el brasileño Luiz Lula da Silva, el colombiano Álvaro Uribe, el ecuatoriano Rafael Correa, el paraguayo Fernando Lugo y el venezolano Hugo Chávez.

En cambio, cancelaron el viaje la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, y su sucesor electo, Sebastián Piñera, a raíz del devastador terremoto del sábado. También estarán presentes la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton; el príncipe de España, Felipe de Borbón, y el vicecanciller de Italia, Vincenzo Scotti, entre otras autoridades extranjeras.

Si a alguien todavía no le ha quedado claro quién es Pepe Mujica, así es como el mismo se definió poco después de salir de la cárcel, cuando pensaba en emprender otra vida política: “Pepe Mujica es un veterano, un viejo que tiene unos cuantos años de cárcel, de tiros en el lomo, un tipo que se ha equivocado mucho, como su generación, medio terco, porfiado, y que trata hasta donde puede de ser coherente con lo que piensa, todos los días del año y todos los años de la vida. Y que se siente muy feliz, entre otras razones, por contribuir a representar humildemente a quienes no están, y deberían estar. Por ellos, estamos nosotros y están, entre tanta gente que no ha arriado las banderas. Yo discrepo con Bertolt Brecht porque no hay hombres imprescindibles, sino causas imprescindibles, caminos imprescindibles. La historia es una construcción tremendamente colectiva. Y en eso andamos, cada cual aporta su granito. Quienes no cultivan la memoria, no desafían al poder. Es una herramienta más para construir el futuro, que pese a quien le pese es nuestro, porque no nos pudieron derrotar”.

Pepe Mujica, de guerrillero a presidente