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NUEVATRIBUNA.ES / AGENCIAS 13.02.2010

La Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), misión militar bajo mando de la OTAN, lanzó este sábado de madrugada (viernes en España) una ofensiva para intentar tomar el control del último gran bastión de los talibán de Marjah en la provincia afgana de Helmand.

En la "Operación Moshtarak" ("juntos" en dari) participan unos 5.000 efectivos estadounidenses -la mayoría marines-, un gran contingente británico, 2.000 militares afganos y algunos soldados de Dinamarca, Estonia y Canadá participan en esta operación militar, la mayor desde la caída del régimen talibán en 2001.

Las tropas buscarán devolver Marjah a control gubernamental y asegurarse así que buena parte de los núcleos de población alrededor del río Helmand, que cruza la provincia de norte a sur, dejen de estar dominados por los insurgentes. Qari Fazludin, comandante talibán de la zona, había comunicado con anterioridad que 2.000 combatientes están dispuestos a luchar en la zona.

La ofensiva, que se había anunciado durante las últimas semanas, es también la mayor desde que el presidente de EEUU, Barack Obama, ordenó un despliegue adicional de 30.000 soldados en Afganistán y anunció la fecha de julio de 2011 como la del inicio de la retirada militar.

En la Conferencia de Londres de finales de enero, a la que asistió Karzai, se sentaron las bases para el progresivo traslado de la responsabilidad del control de la seguridad a las fuerzas del orden afganas y para entablar un diálogo con los talibanes desligados de la red terrorista Al Qaeda.

El presidente afgano, Hamid Karzai, pidió hoy a las tropas internacionales, que han iniciado una gran operación antitalibán con 15.000 efectivos en el sur afgano, que eviten las bajas civiles durante los combates.

En un comunicado del Palacio Presidencial, Karzai hizo un llamamiento al mando militar internacional para que descarte el uso de bombardeos en zonas pobladas por civiles.

El presidente sostuvo también que la ofensiva que se desarrolla desde la pasada madrugada en el bastión talibán de Marjah es una oportunidad para que los insurgentes que desean abandonar la violencia "se reintegren en la vida civil".

Durante los dos últimos años Karzai ha insistido en denunciar la muerte de civiles en ataques aéreos y redadas nocturnas de Estados Unidos, algo que tuvo en cuenta el jefe de las tropas extranjeras en Afganistán, el general estadounidense Stanley McChrystal, al decidir en el verano de 2009 unas nuevas normas de combate para los soldados.

Ofensiva de la OTAN para tomar el control del último gran bastión...