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martes. 28.06.2022

No está todo perdido para Brown

AGNESE MARRA
A pesar de sus meteduras de pata y del odio que le profesa una parte del electorado británico, Gordon Brown todavía no tira la toalla. El complejo sistema electoral británico favorece a los laboristas y el empate técnico es una de las posibilidades que más se contemplan. En ese caso el tándem Clegg-Brown podría acabar con Cameron.
NUEVATRIBUNA.ES - 05.05.2010

Votar en el Reino Unido se parece a una compleja operación matemática. Las dificultades son tales que hasta periódicos como el Daily Telegraph explica a los electores cómo votar para conseguir que gane el partido deseado.

Y es que el sistema electoral británico provoca situaciones como que el partido más votado si es conservador pueda quedar en tercer lugar y el partido menos votado si es laborista pueda ocupar el primer puesto. De las elecciones del jueves saldrá una Cámara de los Comunes (a la de los Lores se llega por designación o por herencia) con 650 miembros, uno por cada una de las 650 circunscripciones electorales del Reino Unido.

El Member of Parliament, es el candidato que consigue más votos, pero no el 50%+1, sino que los parlamentarios actualmente son elegidos con entre un 30-40% de los votos de sus circunscripciones, por lo tanto los votos que han recibido todos los demás candidatos van a la papelera, y no se ven reflejados en el Parlamento.

La ventaja de los laboristas se debe entre otros factores a que sus votantes se concentran en las circunscripciones de menor tamaño (una media de 60.000 votos) mientras que los liberales en circunscripciones más grandes (una media de 70.000 votos). Por otro lado el sistema electoral sólo premia al candidato más votado en cada circunscripción. En este sentido los laboristas aprovechan más sus votos debido a la concentración geográfica de sus votantes. En cambio los tories aquí quedan en desventaja ya que su voto está más homogeneizado a lo largo del país, y los liberales demócratas quedan más perjudicados que ninguno ya que su voto es el que está más repartido a lo largo de la geografía, por lo tanto son los que menos optimizan sus papeletas.

Una vez entendido el sistema electoral los partidos preparan sus estrategias con detalle para conseguir el primer puesto. Para ello también tienen que calcular el presupuesto, y en estas elecciones, al menos en términos económicos el claro vencedor ha sido David Cameron (tories) con 12,3 millones de libras, frente al 4,1 millones de los laboristas, y al 1,9 de los liberales demócratas.

Después de tres debates televisados y una campaña un tanto sorprendente por la fuerza que ha cobrado el tercer partido de Nick Clegg , el gran perdedor que señalan las encuestas sería Gordon Brown. Sin embargo el todavía primer ministro ha superado sus meteduras de pata y en su discurso final fue más enérgico que nunca. Decidió hacer su último mitin en los mismos estudios de Manchester donde debatió con sus oponentes.

Brown recordó los logros de los laboristas y tocó la fibra sensible de sus votantes con frases del tipo “somos un partido de luchadores y de gente que cree”. El primer ministro se presentó como el padre de los británicos haciendo alusión al éxito inesperado de Clegg: “Volved a casa porque lucho por vosotros. No por mí”. Para después señalar con el dedo a los conservadores a los que acusó de “tener las mismas ideas” y de “poner en peligro a vuestras familias”.

A LA CAZA DEL VOTO ÚTIL

Según algunos analistas británicos el discurso de Brown pudo haber calado, pero sus compañeros de partido por si acaso han preferido pedir a sus votantes el ‘voto útil’ es decir, votar al tercero en discordia, Nick Clegg, con tal de sacarse a Cameron de en medio. El ministro Peter Hain hizo el llamamiento más claro: “Vota con la cabeza, no con el corazón”. Su petición consiste en que los votantes liberales demócratas apoyen al candidato laborista de su distrito en los casos en que el escaño sólo pueda caer del lado conservador o laborista. Y a su vez que los laboristas voten a los liberales cuando sean estos los que se disputen la victoria con el partido de Cameron. “Todos saben que la inmensa mayoría del electorado no quiere un Gobierno conservador”, dijo.

Además, Hain planteó que laboristas y liberales deberían firmar en la próxima legislatura “un acuerdo de gobierno con un programa único y un calendario fijo”, que descarte la convocatoria de elecciones anticipadas.

A Clegg la estrategia laborista no le ha gustado nada ya que lo que menos desea es que se especule con que va a pactar con el partido de Brown, lo que le podría quitar muchos votos en unos momentos donde sus expectativas de éxito son muy altas. Por ello el ‘tercer hombre’ reaccionó ante el llamamiento de Hain y dijo “Vota con el corazón, vota con tu instinto”, asegurándose así a los votantes más moderados.

A pesar de que Clegg evita las especulaciones, lo cierto es que las probabilidades de que pacte con Brown antes de con Cameron son las más factibles. Hasta el diario de izquierda The Guardian solicitó este fin de semana a sus lectores que le dieran su voto (normalmente laborista), para Clegg, vinculándola a una ideología más cercana a Brown que al líder de los tories.

A su vez los conservadores han utilizado la misma estrategia que los laboristas, utilizar a Clegg acusándolo de no suponer ningún cambio y ser un aliado de Brown. Ante la posibilidad de un empate la negociación Brown-Clegg parece clara. Las normas constitucionales británicas no contemplan esa posibilidad y si el vencedor no obtiene una mayoría absoluta, el primer ministro no tiene por qué dimitir, es más podría empezar negociaciones para un pacto sin dejar su puesto.

David Cameron ya ha amenazado con “no tolerara esa posibilidad” si su partido es el más votado. Eso podría colocar a la reina en un callejón sin salida porque no podría forzar la dimisión de Brown ni encargar la formación de un nuevo Gabinete a Cameron mientras el laborista siguiera siendo primer ministro.

A pesar de que las encuestas dan como vencedor a los conservadores, Cameron no llegaría obtener una mayoría absoluta. Por otro lado Clegg a 24 horas de los comicios sigue con su campaña intentando perfilarse como el independiente de los viejos partidos. A su vez Brown, podría recuperar algunos votos teniendo a favor un sistema electoral que podría favorecerle. En definitiva, el futuro de Reino Unido no está nada claro.








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