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miércoles. 29.06.2022

Manuel Zelaya: "Los criminales no pueden dirigir el país"

El presidente de Honduras denunció el ataque de los golpistas contra la población en el aeropuerto de Tancontin, cuando esperaban el regreso del mandatario hondureño. Las cifras sobre el número de muertos no están confirmadas debido a la extrema censura informativa. Los heridos llegan sin cesar a los hospitales, mientras la OEA asegura que no cesará su trabajo hasta que restituyan al presidente elegido democráticamente.
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NUEVATRIBUNA.ES /AGENCIAS 06.07.2009

Una semana después de que los militares apoyados y promovidos por el Poder Judicial de Honduras, secuestraran y expulsaran del país a su presidente Manuel Zelaya, ya se pueden ver las habituales características del golpe de estado.

Toque de queda, violencia en las calles, desaparecidos, censura y secuestro de periodistas, y ataques sistemáticos contra la población. Las instituciones hondureñas ya confirmaron la muerte de un joven de 19 años, al que le dispararon un balazo en la cabeza. Sin embargo, otros medios latinoamericanos como El Socialista Centroamericano, hablan de cinco asesinados, mientras Telesur señala que son 3 las víctimas.

Las muertes se produjeron el pasado domingo cuando casi 600.000 hondureños ocupaban el aeropuerto Tancontin de Tegucigalpa, donde esperaban la llegada de su presidente Manuel Zelaya. Los militares atacaron a la población cuando los ciudadanos comenzaban a protestar al ver que no permitían aterrizar al avión de Zelaya. Las protestas los gritos se respondieron con balas. El número de heridos supera la veintena, pero no hay cifras claras.

Según información del corresponsal de El País, Pablo Ordaz, decenas de hondureños llegan a diario a los hospitales por heridas de bala, mientras el ilegal gobierno de Micheletti oculta la violencia de sus calles y de la población que no le apoya. La censura informativa es extrema y los datos veraces de la violencia que se ejerce en el país centroamericano son inciertos.


CUMPLIR LA CARTA DEMOCRÁTICA INTERAMERICANA

Después del intento fallido de volver a su país, el presidente Zelaya se dirigió a el Salvador junto al secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, la presidenta Argentina, Cristina Fernández y el presidente de Paraguay, Fernando Lugo.

El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, aseguró que está dispuesto a seguir con todas las acciones diplomáticas “para lograr que se cumplan las normas que todos los países de la región han adoptado, contenidos en la Carta Democrática Interamericana”, sostuvo Insulza desde la capital del El Salvador, quien el domingo confirmó la salida de Honduras de la OEA.

Además de Zelaya e Insulza, en la rueda de prensa en San Salvador estuvieron presidentes de Argentina, Cristina Fernández, de Ecuador, Rafael Correa, Paraguay, Fernando Lugo, El Salvador, Mauricio Funes, y los cancilleres de Venezuela, Nicolás Maduro y Honduras, Patricia Rodas, así como el presidente de la Asamblea General de la ONU, Miguel D"Escoto.

Funes señaló que "como presidentes democráticos no podemos permitir que haya una ruptura constitucional en nuestros países, esas son cosas del pasado y debemos exigir que se reinstale el presidente Manuel Zelaya como presidente de la República de Honduras".

Por su parte, D"Escoto recordó que el presidente Manuel Zelaya llegó a la ONU "a exponer a los representantes de los 192 países y fue una reunión de un éxito tremendo en la que se aprobó una resolución que se rechaza rotundamente el golpe de estado y pide exige su inmediata restitución".

”LOS CRIMINALES NO PUEDEN DIRIGIR EL PAÍS”

Sobre la represión del ejército de Honduras contra manifestantes que exigían y esperaban e regreso de Zelaya, el presidente hondureño señaló que "han masacrado a las familias que participaban en una marcha pacífica que fue reprimida a balazos".

"Hoy se atrevieron a disparar y una persona joven falleció víctima de los disparos de un criminal que usa la violencia de las armas para quitarle al vida a un compatriota", añadió Zelaya. Expresó su solidaridad con las familias de los fallecidos durante lo que calificó como "un acto criminal que no puede quedar impune.

Zelaya insistió que "los criminales no pueden dirigir un país, tienen que pagar sus crímenes", al tiempo que llamó a las Fuerzas Armadas golpistas de su país a "que bajen sus rifles que ahora están en contra del pueblo".

"Soldados hondureños no apunten sus rifles contra sus propios hermanos, les pido y les ordeno no repriman mas al pueblo hondureño. Crean que me da dolor y de me traba la garganta", acotó el mandatario hondureño.

APOYADO POR AMÉRICA LATINA

Manuel Zelaya también quiso agradecer el apoyo expresado por sus homólogos latinoamericanos al expresar que "mientras existan personas de la calidad que han demostrado estos presidentes aquí, de sostener que son los pueblos los que elige, tendremos una esperanza de que el mundo siempre va a seguir mejorando".

En representación de los mandatarios presentes, la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, sostuvo que el apoyo a Zelaya "es la garantía última y definitiva para la vigencia de los derechos humanos, que durante el siglo XX han sido tan violentados y que realmente creíamos que habíamos ido superando".

En ese sentido sostuvo que lo vivido en Honduras demuestra que la democracia no es un bien definitivo, sino que tiene que construirse permanentemente "no sólo por parte de las autoridades sino también de los ciudadanos".

La presidenta argentina aclaró que su presencia y la de otros mandatarios no son por cuestiones personales sino que forma parte de un reclamo "por un mundo que peligrosamente se convierte en unilateral. Queremos trabajar pero un mundo multilateral".

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