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nuevatribuna.es | 24.12.2010

El presidente saliente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, se despidió el jueves por la noche de la nación en un emotivo mensaje televisado en el que hizo balance de sus ocho años de Gobierno y pidió apoyo para su sucesora, Dilma Rousseff, que asumirá el cargo el próximo 1 de enero.

En un discurso televisado de once minutos, el mandatario destacó que durante los últimos años Brasil ha logrado librarse de la "maldición elitista" que había llevado a que el país estuviese gobernado "para un tercio de la población".

Ahora, Lula da Silva quiere vivir "la vida de las calles" y pidió que no se le pregunte por su futuro, la misma semana en que unas declaraciones suyas han vuelto a abrir las especulaciones acerca de si se presentará o no a los próximos comicios presidenciales. "Pregunten por el futuro de Brasil", indicó.

Como avales de sus ocho años, Lula presentó la creación de 15 millones de empleos, la subida del salario mínimo del 67 por ciento, el crecimiento de la oferta de crédito hasta el 48 por ciento del PIB o el aumento de las reservas hasta los 300 millones de dólares, diez veces más que cuando accedió al poder.

Además, afirmó que durante su Gobierno las inversiones en agricultura se multiplicaron por ocho e hizo especial hincapié en los planes de carácter social que han permitido la construcción de un millón de viviendas bajo el programa 'Mi casa, mi vida' o que dos millones de personas y 600.000 pequeñas empresas tengan suministro eléctrico gracias a 'Luz para Todos'.

En el ámbito educativo, Lula indicó que las inversiones se triplicaron y se registraron avances superiores a "lo hecho en cien años". También en este sector mencionó la extensión de la educación a las clases desfavorecidas y subrayó que, gracias al 'Programa Universidad para Todos', unos 750.000 jóvenes con rentas bajas han podido acceder a estudios superiores.

LOGROS HISTÓRICOS

Para el mandatario, su Gobierno ha logrado "el mayor ascenso social de todos los tiempos". Aseguró que 28 millones de personas han salido de la pobreza y alrededor de 36 millones han entrado dentro de lo que se considera clase media.

La situación del país ha permitido, además, que Brasil pase de pedir dinero al Fondo Monetario Internacional (FMI) a prestárselo, según Lula.

El presidente abandona el poder con un récord histórico de popularidad, del 87 por ciento, pero considera que Rousseff está "a la altura de este nuevo Brasil". "Mi mayor felicidad es saber que vamos a ampliar todas estas conquistas", añadió, y destacó que su sucesora sabra hacer "más y mejor".

Lula da Silva se despide de los brasileños haciendo balance de su Gobierno