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domingo. 26.06.2022

La sombra de Mohamed VI es alargada y se extiende fuera de sus fronteras

Desde que se desencadenó el conflicto en torno a Aminatu Haidar, Marruecos ha redoblado esfuerzos para que sus medios afines y las organizaciones que subsisten en el extranjero bajo el paraguas de Rabat cierren filas en torno a su postura y descalifiquen a la activista saharaui.
NUEVATRIBUNA.ES / AGENCIAS - 11.12.2009

El caso más escandaloso se produjo hace unos días cuando la prensa marroquí condenó en sus ediciones del sábado 5 el comportamiento de Aminatu Haidar, tachándola de "apátrida" y "mercenaria" al servicio de Argelia, país al que Marruecos ha decidido responsabilizar de su papel en esta crisis que califica de "artificial". El magacín Maroc Hebdo International remitía a una reunión mantenida entre responsables del Ministerio de Asuntos Exteriores marroquí y secretarios generales y dirigentes de los partidos políticos del país alauí, en la que "se explicó claramente una vez más la propuesta de Marruecos sobre la cuestión del Sáhara, en general, y el caso de la Sra. Haidar, en particular". Y proseguía: "Se recordó el papel de Argelia en este conflicto artificial y se recordó y desmitificó el falso estatus de activista de Derechos Humanos que Haidar se ha autoconcedido".

Más recientemente, el miércoles pasado, la prensa marroquí llegaba al extremo de dudar de que Aminatu Haidar "esté observando realmente una huelga de hambre" y afirmaba que el objetivo de la activista saharaui, a la que calificaba de "marioneta de Argelia y del Polisario", es atizar las tensiones en la región y complicar los "esfuerzos" de la comunidad internacional para solucionar el conflicto del Sáhara Occidental, al que una vez más aplicaba el calificativo de "artificial".

A este vocerío mediático se ha unido este viernes la organización marroquí con mayor implantación en España, la Asociación de Trabajadores Marroquíes en España (ATIME) que ha considerado que la posición de la activista saharaui es "un chantaje en toda regla a los dos Estados con la única pretensión de marcar una posición política evidentemente manipulada por terceros".

Kamal Rahmouni, presidente de la organización que, dicho sea de paso, da la impresión de estar evolucionando de organización de inmigrantes a altavoz en el exterior del oficialismo marroquí, ha afirmado a la agencia Europa Press que Haidar "va hacia la condición de apátrida" porque "niega tanto la nacionalidad marroquí como la española que se le ha ofrecido y el estatuto de refugiada". "Debería pedir el Estatuto de Apátrida, porque con ese estatus cuentas con la protección de la ONU, puedes viajar y hacer tu vida con normalidad sin necesidad de andar presionando a los gobiernos", ha señalado Rahmouni, para quien la activista "no debería abusar de la generosidad de la opinión pública española".

Lo que no ha dicho el máximo responsable de ATIME es que si Aminatu Haidar aceptara el Estatuto de Apátrida, probablemente no podría regresar a El Aaiún ya que, aunque la condición de apátrida fue reconocida por Naciones Unidas en una Convención de 1954 que España ratificó en 1997, Marruecos no la ha suscrito. Rahmouni, ignorando el cúmulo de denuncias sobre violaciones de derechos humanos en su país, ha hecho un relato casi idílico de las condiciones de vida para un opositor a la línea oficial dentro de sus fronteras: "Haidar pudo disfrutar de todos sus derechos de opinión y de lucha pacífica por sus ideales y recibió hace tres o cuatro años una indemnización de 48.000 euros de la 'Instancia de Equidad y Reconciliación', una entidad creada para resarcir a las víctimas de la represión durante los 'años de plomo' del reino alauí".

En cuanto a la posición de España, Rahmouni ha sido muy crítico con quienes acusan al Gobierno de no ejercer la suficiente presión sobre Marruecos: "Las cosas no son así, los Estados son soberanos y las políticas las definen los gobiernos, por mucho que haya personas que tienen una reivindicación. Esto es poner en jaque a dos Estados y no se puede defender".

EL CLIMA DE 'LIBERTAD' QUE DESDEÑA AMINATU

Lo que también ignora ATIME es que la libertad de expresión está perseguida con particular saña en Marruecos. Baste recordar que desde el comienzo de 2009, los periodistas marroquíes viven momentos difíciles marcados por una serie de procesos judiciales con multas y sentencias de prisión en todo el país. Los comunicados del Sindicato Nacional de la Prensa Marroquí SNPM, señalan que algunas condenas se han basado sobre “algunos artículos del Código de la Prensa que prevé penas de cárcel por delitos de opinión”. Entre los casos presentados a la Justicia durante este año 2009, se encuentra la retención de los números 384 y 385 del 1 de agosto al 4 de septiembre y 212 y 213 del 1 de agosto al 3 de septiembre de las revistas Telquel (editada en francés) y Nichan (en árabe). Telquel y Nichan publicaron, junto con el diario francés Le Monde, un conjunto de artículos en forma de sondeos elaborados por una empresa extranjera y dedicados a la opinión de los marroquíes sobre los diez años del reinado de Mohamed VI, cumplidos el pasado 30 de julio.

La Federación Marroquí de Editores de Diarios ha expresado su inquietud y preocupación sobre la situación de la prensa escrita en Marruecos tras las "peligrosas sentencias" emitidas por los tribunales contra cuatro diarios en sólo una semana. A lo largo de este año, ha tenido lugar un caso destacado, especialmente en el extranjero, como es el del reportero gráfico, Rafael Marchante, de la agencia Reuters. El Sindicato Nacional de la Prensa Marroquí solicitó a las autoridades marroquíes que revisara su decisión de no renovar el permiso profesional al fotógrafo español, después de que el Ministerio de Comunicación marroquí anunciara el pasado 20 de marzo haberle denegado la renovación del permiso para ejercer su labor profesional por haber actuado "como un adversario político bajo el refugio del privilegio periodístico". Finalmente, tras la presión y negociación, especialmente, de Reuters, el Gobierno concedió la renovación del permiso de trabajo.

Este estado de cosas quizá pueda explicar que muchos medios opten por alinearse con las tesis del Gobierno marroquí y de la monarquía pero no justifica en absoluto que se alabe la presunta 'libertad de opinión' que según la prensa oficialista y la organización que opera en España existiría en el país aluí.

La sombra de Mohamed VI es alargada y se extiende fuera de sus fronteras
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