jueves. 20.06.2024

La 'sastrería de Occidente' deja un centenar de muertos por pedir un salario digno

El 40% de la ropa de marcas españolas se confecciona en países donde no hay garantías de respeto a los derechos laborales. Bangladesh es uno de ellos y el pasado domingo durante una huelga laboral murieron un centenar de personas. Marcas como H&M, Terranova y hasta hace muy poco Zara son complíces de la explotación y la pobreza.
NUEVATRIBUNA.ES / A.M - 24.06.2010

La explotación laboral y la semiesclavitud se mantienen como características estructurales del trabajo en Bangladesh. Todos los años miles de trabajadores salen a la calle para protestar por las miserables condiciones de vida a las que se enfrentan día a día. Jornadas de 17 o 18 horas por salarios de 13 o 15 dólares al mes. Fábricas sin ningún tipo de seguridad, ni higiene, escondidas ante los ojos de un Estado que prefiere mirar hacia otro lado.

El último gran accidente se produjo en febrero cuando la fábrica Garib&Garib -proveedor de H&M, Terranova o la empresa noreamericana Wall-Mart- se incendió acabando con la vida de 21 trabajadores. No era el primer incendio y tampoco ha sido el último. El pasado domingo cientos de obreros llevaron a acabo una huelga para pedir que se respetaran sus derechos. Su reivindicación acabó con la vida de un centenar de personas.

Según un informe de la Confederación Internacional de Sindicatos (ITUC) presentado en Dacca, la mayoría de los trabajadores textiles bangladeshíes siguen siendo los peores pagados del mundo pese a sus constantes protestas.

La ITUC se apoyó en un estudio del Departamento de Inspección de Industrias de Bangladesh elaborado en 2009, que reveló que además un 15 % de las empresas no pagan los salarios a tiempo y que un 53% no abona las horas extras a sus trabajadores.

Esta industria representa el 80% de las exportaciones y el sector textil de Bangladesh, dominado generalmente en manos privadas y emplea a tres millones de personas que se traducen en el 40% de la fuerza de trabajo industrial del país.

Pero la crisis económica ha empeorado más aún las condiciones laborales. Bangladesh tiene que competir con países como China y Vietnam y para ello no le importa que sus trabajadores se dejen la vida. Y es que en este país donde casi la mitad de la población vive por debajo del umbral de pobreza, los salarios en los últimos meses se han reducido un 20 y 30 por ciento. "La situación es particularmente mala en las fábricas de ropa deportiva donde hemos visto un frecuente malestar violento por los recortes salariales y los pagos irregulares", reconocían desde la ITUC.

La empresa española Zara cerró en 2007 una de las plantas que tenía en Bangladesh al reconocer que la falta de seguridad e higiene “eran inadmisibles” y después de recibir varias críticas desde ONG como Intermon Oxfam, quien no se cansa de recordar que el 40% de la ropa de marcas españolas se confecciona en países donde no hay garantías de respeto a los derechos laborales básicos. Aunque algunas empresas españolas han comenzado a tomar medidas contra la explotación laboral, el sector debe trabajar "en su conjunto para regular la forma en que las empresas deslocalizan su producción en países en desarrollo", denuncvian desde la ONG.

MUJERES Y NIÑOS, LOS MÁS PERJUDICADOS

En todo el mundo, cerca del 70% de las prendas de vestir se confecciona en países en vías de desarrollo como Marruecos, Turquía o Bangladesh, donde la mujer es la mayor perjudicada. Concretamente, tres de cada cinco mujeres trabajan en el sector sin prestaciones sociales ni contratos; son obligadas a realizar jornadas de hasta 48 horas seguidas, y reciben salarios muy bajos.

En India, 55 millones de niños trabajan en la elaboración de la artesanía textil. En Pakistán es muy difícil saber cuántos. Las multinacionales de ropa deportiva han perfeccionado la estrategia y ahora hacen que los niños trabajen desde casa.

Concretamente en Bangaldesh trabajan el 17,5% del total de niños de 5 a 15 años de edad, lo que supone un total de siete millones de menores que se dedican a actividades económicas, cifra que según consultores internacionales de Naciones Unidas podrías ascender a 13 millones.

Los empresarios prefieren emplear a niños para pagarles menos y mantener sus fábricas fuera del sindicalismo. Un trabajador infantil recibe menos de un dólar al día, alrededor de 10 dólares al mes. Todos los años se hacen las mismas denuncias, pero las desigualdades aumentan y el neoliberalismo campa a sus anchas dejando cada vez más cadáveres.

La 'sastrería de Occidente' deja un centenar de muertos por pedir un salario digno