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miércoles. 28.09.2022

Israel libera a los activistas pero ¿qué pasa con el bloqueo de Gaza?

El asalto desproporcionado a la flotilla solidaria ha devuelto al primer plano de la actualidad la dramática situación del millón y medio de palestinos que viven en la Franja. Pero no parece que la respuesta de Tel Aviv a la condena internacional vaya a ir más allá de la 'devolución' de los activistas a sus países de origen.
> "Campaña mediática"
NUEVATRIBUNA.ES / AGENCIAS - 2.6.2010

Israel ha empezado a deportar a los 682 activistas de más de 35 países, capturados en un ataque donde murieron nueve personas en una embarcación turca, aunque algunos serán enjuiciados por las heridas infligidas a marines isralíes. Los trámites para las deportaciones comenzaron ayer con la firma por medio centenar de arrestados de un documento de repatriación voluntaria por el que renunciaban al derecho de apelación ante la justicia israelí.

Esta ha sido la respuesta de Tel Aviv a la condena internacional contra la matanza, que se plasmó en un ambiguo comunicado del Consejo de Seguridad de la ONU en el que se pedía una investigación imparcial de las muertes. A última hora del martes, un portavoz del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dijo que todos los activistas "serán deportados inmediatamente", y funcionarios israelíes precisaron que esperan que la operación se complete en 48 horas. Entre los casi 700 activistas detenidos, hay turcos, árabes, estadounidenses, asiáticos y europeos, dos políticos y el autor sueco Henning Mankell. En cuanto a los tres españoles que viajaban en la flotilla, la catalana Laura Arau, miembro de la ONG “Cultura, Paz y Solidaridad Haydée Santamaría”, ha sido la primera en firmar su repatriación voluntaria.

La OTAN, por su parte, se reunió ayer de manera urgente en Bruselas a instancias de Turquía y aprobó una declaración en la que reclama a Israel que libera a los ciudadanos y a los barcos que mantiene retenidos. "Uno mi voz a los llamamientos de la ONU y la UE a favor de una investigación rápida, imparcial, creíble y transparente sobre el incidente", declaró el secretario general de la Alianza, Anders Fogh Rasmussen.

Turquía es quien más ha presionado para que se produjera una respuesta contundente al asalto del Ejército israelí. El primer ministro turco, Tayyip Erdogan, visiblemente molesto, declaró durante una reunión con diputados en el Parlamento que "la conducta de Israel debería ser definitivamente castigada" y que "ha llegado el momento de que la comunidad internacional diga: 'suficiente'". Mucho más tibia fue la reacción del presidente de EEUU, Barak Obama, que en una llamada a Erdogan se limitó a expresar sus condolencias por los fallecidos en la incursión, cuatro de los cuales eran turcos, y a reiterar el apoyo de Washington a una investigación imparcial "de los hechos que rodearon esta tragedia". Las relaciones entre Turquía e Israel, considerados aliados estratégicos desde la firma de un acuerdo de cooperación militar en 1996, se encuentran prácticamente en punto muerto tras el abordaje israelí a la flotilla que se dirigía a Gaza. Ankara denunció el lunes lo sucedido como "terrorismo de Estado" y llamó a su embajador en Israel.

Israel ha argumentado que el asalto se produjo en defensa propia y que las nueve víctimas mortales fallecieron cuando los comandos asediaron al Mavi Marmara, el navío en el que helicópteros y embarcaciones abrieron fuego. Incluso su ministro de Asuntos Exteriores llamó al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, para quejarse de que su Gobierno hubiera sido condenado injustamente por "acciones defensivas". El Ministerio israelí de Exteriores calificó de "hipócrita" la condena de la ONU. "Constituye, otra vez, un gesto automático basado únicamente en determinadas imágenes televisivas y no en un conocimiento de los hechos, además de una dosis impresionante de hipocresía", señaló Yigal Palmor, portavoz del Ministerio de Exteriores. Palmor recurrió al sarcasmo al ser preguntado por la razón por la que Israel no ha dado información sobre la identidad de los fallecidos: "Es muy difícil identificar a alguien muerto, que no puede responder, cuando sus amigos se niegan a dar cualquier información". La coronel Avital Leibovitz, portavoz del Ejército israelí, justificó la incautación de las grabaciones de los ocupantes de los barcos asaltados con el argumento de que "no sabemos qué hay en esos instrumentos y en el pasado hemos visto cámaras utilizadas para esconder bombas".

Sobre la presunta existencia de armamento a bordo de los barcos que integraban la flotilla, Norman Paech, alemán de 72 años y ex parlamentario de Die Linke, la ha desmentido: "Fue un ataque a una misión pacífica en aguas internacionales. No estábamos preparados para hacer frente a este ataque. No usamos la violencia porque sabíamos que no teníamos nada que hacer ante los soldados". Michalis Grigoropoulos, que se encontraba en el buque "Eleftheri Mesogeio", explicó que las condiciones de detención en el puerto de Ashdod fueron brutales: "Estábamos tirados en el suelo y los soldados nos amenazaban con sus armas y nos grababan en vídeo. Me hicieron firmar unos papeles sin saber lo que ponía, puesto que no tuve acceso a traductor ni a abogado ni pude comunicarme con mi familia. No había nada para comer ni para beber durante el periodo en el que estuvimos detenidos, en el que me sometieron a una decena de registros corporales".

El caso es que la Armada israelí se prepara ya para interceptar otro navío que los organizadores de la flotilla solidaria pretenden enviar a la Franja de Gaza la próxima semana. Se trata de un barco que debía haberse incorporado a la flotilla, el "Rachel Corrie", pero que se quedó rezagado del resto al no poder llegar a tiempo al punto de encuentro desde Irlanda, y que continúa viajando hacia Gaza, según informa "Periodismo Humano".

Mientras tanto, siguen sin resolverse grandes interrogantes: hasta cuándo Israel continuará con el bloqueo al territorio habitado por 1,5 millones de palestinos y cómo malinterpretó la situación al llevar a un barco turco a infantes de Marina que sintieron que debían abrir fuego para salvar sus vidas. "El alto número de víctimas genera serias dudas respecto a los métodos y medios utilizados por las Fuerzas de Defensa de Israel para evitar que la flotilla llegara a Gaza", ha dicho Pierre Wettach, jefe de la delegación del CICR en Israel y territorios ocupados, en un comunicado emitido en Ginebra. Cinco milicianos palestinos murieron ayer por fuego israelí en Gaza. Se trata del mayor número de muertos palestinos por fuego israelí en un solo día desde el pasado 10 de enero, cuando perdieron la vida tres milicianos y dos civiles.

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