sábado. 20.04.2024

Muchos vuelos han sido cancelados, los trenes no han realizado sus trayectos y los servicios públicos se han interrumpido a causa de esta protesta contra la destrucción de empleo, el aumento de los impuestos y los recortes salariales acordados entre Portugal y la UE, el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Todos los vuelos internacionales desde y hacia Lisboa y Oporto estarán cancelados durante 24 horas, según indica Aeropuertos de Portugal (ANA) en su página web, mientras que entre la península y las islas Madeira y Azores solo funcionan los servicios mínimos.

"¡La huelga es general, el ataque es global!", ha coreado un grupo de personas en un piquete en el aeropuerto de Lisboa, en alusión a lo que los sindicatos consideran un ataque contra los derechos de los trabajadores.

El Gobierno portugués debe cumplir las condiciones que le puso la UE al entregar 78.000 millones de euros para sacar al país de su peor crisis económica desde hace décadas. El Ejecutivo anterior, socialista, se vino abajo el pasado marzo al no conseguir que el Parlamento aprobase sus medidas de austeridad y verse obligado a solicitar el rescate.

Carlos Silva, un maquinista de 45 años: "Pago la Seguridad Social desde 1981. ¿Por qué me voy a quedar sin una parte de mi paga extra de Navidad?"

ESCOLTAN CAMIONES DE BASURA

En Oeiras, a las afueras de Lisboa, la Policía ha tenido que escoltar los camiones del servicio municipal de recogida de basura a través de un piquete, pero de momento no se ha informado de incidentes violentos. Los tribunales determinaron que durante la huelga debían mantenerse los servicios públicos esenciales.

Carlos Silva, un maquinista de 45 años, opina que "con lo que está haciendo la 'troika'" (la UE, el BCE y el FMI) en Portugal, "hay motivos para la huelga". "Pago la Seguridad Social desde 1981. ¿Por qué me voy a quedar sin una parte de mi paga extra de Navidad?", ha declarado.

Portugal va a experimentar su peor recesión económica desde que recuperó la democracia, en 1974. El año que viene, el PIB se contraerá casi un 3 por ciento.

Con el fin de reducir el déficit presupuestario y la deuda, el Gobierno ha aplicado medidas muy impopulares, como la reducción de las pagas extras de Navidad para todos los trabajadores este año y la cancelación de las vacaciones y las pagas extras de Navidad para los funcionarios el año que viene.

Sus reformas incluyen recortes en el gasto en todos los ámbitos, desde los servicios médicos hasta la televisión pública. También está reformando las leyes laborales y ha ampliado la jornada laboral en media hora.

José Baptista, un electricista de 44 años que apoya la huelga: "Lo que más me preocupa es la financiación, cómo se ha cortado la financiación para la gente, las empresas y el país"

LA AUSTERIDAD ES NECESARIA

Desde hace varias semanas, hay una gran cantidad de carteles en las calles de Lisboa en los que se insta a los trabajadores a participar en la huelga, mientras el Gobierno insiste en que las medidas de austeridad son inevitables.

El primer ministro, Pedro Passos Coelho, que llegó al cargo el pasado junio, ha dicho que la prioridad del país es superar la crisis de deuda. "Me corresponde a mí animar a los portugueses a la acción diaria para que contribuyan a transformar Portugal", ha declarado.

Las condiciones del paquete de rescate obligan a Portugal a reducir el déficit presupuestario este año hasta el 5,9 por ciento del PIB (en 2010 casi llegaba al 10 por ciento). Lisboa se ha comprometido a bajarlo hasta el 4,5 en 2012.

Los trabajadores, especialmente los de las empresas públicas afectadas por fuertes recortes, temen además el desempleo, que actualmente es del 12,4 por ciento, el índice más alto desde los años 80.

José Baptista, un electricista de 44 años que apoya la huelga, ha culpado a los bancos de los problemas de los portugueses. "Lo que más me preocupa es la financiación, cómo se ha cortado la financiación para la gente, las empresas y el país", ha dicho.

La huelga en Portugal casi paraliza el transporte terrestre y aéreo

Rui Oliveira, ha reconocido que en el aeropuerto lisboeta de Portela, el principal del país, apenas había hoy "una o dos personas"

La huelga general convocada este jueves por los dos principales sindicatos portugueses para protestar por las medidas de austeridad impulsadas por el Gobierno de Pedro Passos Coelho ha tenido un seguimiento mayoritario en los sectores de transporte terrestre y aéreo.

Portugal se ha quedado sin apenas servicios en ferrocarriles y con menos de una veintena de vuelos completados de los más de cien previstos, mientras que ha sido secundada por una minoría de los funcionarios de la Administración General.

La Federación Nacional de Sindicatos de la Función Pública ha informado de que la aerolínea portuguesa TAP ha cancelado 121 de los 140 vuelos programados para este jueves y el Aeropuerto de Portela, en Lisboa, ha anulado todas las operaciones aéreas hasta las 17.00 horas del viernes, según recoge la prensa lusa.

En las primeras doce horas del día, el aeropuerto de Lisboa sólo ha operado un vuelo, con destino a la localidad de Terceira, en las islas Azores. La capital portuguesa ha sido uno de los puntos del país más afectados por el paro, con el servicio de metro cerrado por la huelga y con escasos tranvías circulando por la ciudad.

La Federación de Sindicatos de Transportes y Comunicaciones ha indicado a primera hora de la mañana que la empresa ferroviaria CP no cumplirá los servicios mínimos establecidos por el Gobierno porque el seguimiento de la huelga entre sus trabajadores ha sido masivo.

La paralización de los transportes en Lisboa ha llevado a la mayoría de los ciudadanos a recurrir a sus vehículos para intentar llegar a primera hora de la mañana a sus trabajos, lo que ha provocado aglomeraciones y atascos en las principales carreteras.

Los servicios de transporte fluvial en el río Tajo han quedado también paralizados por el seguimiento masivo de la huelga por parte de los empleados de las empresa Soflusa y Transtejo. En Oporto, los autocares de la compañía STCP también han dejado de operar porque todos sus trabajadores han secundado el paro general.

El seguimiento de la huelga en el sector de la sanidad se aproxima al 50 por ciento de los trabajadores del hospital Santa María de Lisboa y el total de la plantilla en los hospitales de Covilha, Coimbra, Guarda, Seia y Lagos.

La jornada de huelga general es la tercera convocada por el sindicato CGPT con el respaldo de UGT desde 1988, cuando los trabajadores pararon para protestar por una modificación de la legislación laboral que intentó sacar adelante el entonces primer ministro y ahora presidente de la República, Aníbal Cavaco Silva.

Con varios centenares de piquetes informativos repartidos por todo el país, los primeros incidentes se han registrado en la zona de Alvalade y Benfica en Lisboa, según ha informado la Policía portuguesa. El primer ataque se registró en un comercio a las 8.25 horas en la calle Amélia Rey Colaço, en Benfica. Poco después, a las 9.15 horas, fueron atacadas unas instalaciones en la calle del Centro Cultural.

El mayor seguimiento de la jornada de huelga general se ha registrado en los aeropuertos, que han quedado prácticamente vacíos y no han podido operar la mayoría de los vuelos programados para este jueves. El portavoz de la Autoridad Nacional Aérea, Rui Oliveira, ha reconocido que en el aeropuerto lisboeta de Portela, el principal del país, apenas había hoy "una o dos personas".

El Sindicato Nacional de Personal de Vuelo de Aviación Civil ha afirmado en un comunicado que el paro ha contado con "una fuerte adhesión" de los tripulantes de cabina de las compañías TAP, Portugália, SATA y White.

Huelga general en Portugal