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NUEVATRIBUNA.ES / AGENCIAS - 18.1.2010

"La democracia que recuperamos a fines de la década de 1980 ha dado hoy un nuevo gran paso, demostrando su solidez, madurez y después de 20 años de gobiernos de la Concertación, Chile nos ha entregado la maravillosa responsabilidad de conducir los destinos de nuestra patria", señaló anoche Sebastián Piñera durante su primer discurso tras proclamarse su victoria. El sucesor de Bachelet será el primer jefe de Ejecutivo conservador que gobierne Chile en medio siglo, y además acaba con la hegemonía política de la Concertación, el bloque de centroizquierda, que se había mantenido en el poder en Chile durante los últimos 20 años.

"Quiero acoger y revivir lo que fue la democracia de los acuerdos que nos tocó vivir e interpretar juntos en los años 90", ha añadido el próximo presidente, un millonario de 60 años, que ha hecho un llamamiento a la unidad de los demócratas acompañado por su rival y ex compañero en las filas democristianas. Antes, el candidato de la izquierda, Eduardo Frei, había felicitado al ganador. "Espero que prevalezca el diálogo, la búsqueda de acuerdo y se mantengan las conquistas sociales que tanto nos ha costado recuperar y que se ha transformado en un símbolo de nuestra relación con el mundo", ha dicho el que fue presidente entre 1994 y el 2000.

En su discurso tras la victoria, Piñera ha utilizado una metáfora carnívora para anticipar el modelo de país que tiene en mente: promoverá, ha dicho, un Estado "con mucho músculo y poca grasa", donde se favorecerá el emprendimiento y la iniciativa privada. Muchos temen, sin embargo, que este plan opere en detrimento de los planes de protección social, uno de los logros más sonados del gobierno de Bachelet. Algo que en el equipo de Piñera niegan contundentemente.

Los chilenos elegían este domingo sobre la continuidad propugnada por Frei, o el cambio que pretende Piñera, quien había sido derrotado hace cuatro años por la actual presidente. Paradójicamente, la derrota de la Concertación, el partido de Frei, se ha producido cuando la presidenta en ejercicio, Michelle Bachelet, tiene una popularidad del 80%, que no pudo endosarle a su candidato. La Constitución chilena no permite la reelección.

UN RIVAL DIVIDIDO Y UNA BUENA IMAGEN DE GERENTE

Hay quien atribuye el triunfo de Piñera al aire nuevo que ha sido capaz de imprimir a la derecha, alejándola de esa cercanía con la dictadura de Pinochet que tanto acompañó a esa tendencia política y que le llevó a cuatro derrotas electorales consecutivas. Pero lo cierto es que el nuevo presidente ha anunciado que no descartará llevar a su gobierno a funcionarios que trabajaron en la dictadura. "La verdad es que el hecho de haber trabajado para un gobierno, incluyendo el gobierno militar, no es pecado, ni es delito; lo que es pecado son los que cometieron delitos, por ejemplo los que atropellaron los derechos humanos", dijo recientemente. En las filas del nuevo jefe de Estado, hablan de una "nueva transición", después de aquella que realizara Chile entre el régimen militar y la democracia en los ‘90.

La mayoría de los analistas coinciden, sin embargo, en que han sido las divisiones y el desgaste de la izquierda, tras años de ejercicio del poder, los factores que han hecho posible la victoria de la derecha. "El triunfo de Piñera es más bien explicable por la derrota de la Concertación, es algo que debía venir en algún momento. Cuatro gobiernos consecutivos es una excepcionalidad y un quinto lo hubiera sido aún más", ha afirmado el politólogo Carlos Hunneus, director del Centro de Estudios de la Realidad Contemporánea (CERC), en declaraciones a BBC Mundo.

Una de las razones que esgrimen los partidarios de Piñera para darle su apoyo tiene que ver con su trayectoria en el mundo de los negocios. Multimillonario dueño de empresas emblemáticas de Chile -como la aerolínea LAN, el club de fútbol Colo-Colo y la televisora Chilevisión-, el nuevo presidente ha vendido una imagen de sí mismo: la de buen gerente. "Tuvo una mejor campaña, mejor financiada… Pero, más allá de eso, el cambio que sin duda el país quiso es un cambio de gerencia, y creen que Piñera lo puede hacer mejor", opina Robert Funk, académico de la Universidad de Chile.

Pero ésta es, también, la principal reserva de quienes miran la figura del presidente-gerente con recelo. Desconfían, sobre todo, de sus intereses económicos, muchos de ellos en sectores estratégicos como la aeronáutica o la televisión, que podrían ser incompatibles con su nuevo cargo. En su entorno, sin embargo, aseguran que las acciones de las empresas en las que participa se pondrán a la venta "este mismo lunes".

El virtual vencedor de las elecciones se sumará a los presidentes de centro derecha de México, Colombia y Perú, que ya han marcado distancias con el presidente venezolano, Hugo Chávez, y el bloque de Gobiernos de izquierda sudamericanos.



El 'piñerazo' y la segunda transición