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NUEVATRIBUNA.ES / AGENCIAS - 17.9.2010

La controversia que desde hace meses sacude al Reino Unido por la visita del Papa se ha radicalizado desde que Benedicto XVI puso un pie, este jueves, en territorio británico. Incluso antes, ya que el Pontífice hizo unas polémicas declaraciones en el avión que le trasladaba desde Roma sobre los abusos a menores por parte de sacerdotes, cuando lamentó que “la autoridad de la Iglesia” haya sido culpable de retardos e insuficiencias” para hacerles frente. El ambiente que le esperaba ya estaba suficientemente caldeado.

Hace dos días, la red de televisión “Channel 4” de Londres emitió una investigación en la que se afirmó que de 22 curas pederastas condenados a más de un año de cárcel, 14 siguen perteneciendo a la Iglesia y algunos ejercen el ministerio. Todo ello después de que se destapara el último caso que ha conmovido a la opinión pública. Se trata del relativo a Bélgica, donde una comisión independiente nombrada por la misma Iglesia presentó hace una semana un informe sobre casi 500 casos de violaciones de menores. Trece de las víctimas se suicidaron.

Ayer, en Dublin, el arzobispo Diarmuid Martin, dijo que “los casos de abusos se agravaron por el encubrimiento”. Los obispos irlandeses han sido acusados de haber seguido durante décadas la política de defender “el prestigio de la Iglesia” por delante de los traumas de las víctimas. El Papa ha “renunciado” ya a varios obispos.

Pero este no es el único tema espinoso que ha marcado la visita del Papa. En un país donde la mayoría de la población religiosa profesa el anglicanismo y durante su homilía en Glasgow, Benedicto XVI criticó a aquellos que intentan "excluir las creencias religiosas del discurso público", acusándolos de intentar retratar la religión "como una amenaza a la igualdad y la libertad". Pero esto no fue lo peor. La primera jornada de su visita desembocó en un ataque frontal al "ateísmo extremo" y al "secularismo agresivo".

La prensa británica se hace eco hoy de la oleada de críticas y el malestar que ha generado el Papa tras comparar a los "extremistas ateos" con los nazis. Representantes de varias congregaciones han reprobado, por incorrectas y malintencionadas, las opiniones del obispo de Roma. La Asociación Humanista Británica indica que tal comparación es surrealista y constituye una acusación terrible del Papa contra todos aquellos que no creen en Dios.

Por otra parte, cientos de personas protestaron en el centro de Edimburgo, Escocia, contra la postura del Vaticano en relación con los derechos de los homosexuales, el aborto y los métodos de contracepción. Los manifestantes cuestionaron también el coste del viaje papal y el desembolso por el gobierno británico de alrededor de 18 millones de euros para contribuir a su financiación.

Escocia constituyó la primera escala de la visita de cuatro días a este país, donde Benedicto XVI prevé reunirse con autoridades políticas y sociales, así como con líderes religiosos. Según el programa, el Papa dialogará esta tarde en Londres con el líder de la Iglesia anglicana, el Arzobispo de Canterbury, y mañana con el primer ministro David Cameron y líderes de la oposición.

El Papa irrita aún más a los británicos al comparar a los ateos con los...