jueves 28/10/21
CRÓNICAS DE AMÉRICA LATINA | JAVIER M. GONZÁLEZ

El Mundial de Fútbol y las Olimpiadas exigen sacar a los narcos de las favelas

La policía tomó el pasado fin de semana la Rocinha, la mayor favela de América Latina y las vecinas de Vidigal y Chácara do Céu en Río de Janeiro, como paso esencial para dar seguridad en los dos grandes acontecimientos deportivos que albergará Brasil en los próximos años.

Todas las favelas de la zona sur de la ciudad, donde están las playas y la zona turística, están ya bajo el control de la policía brasileña. La operación de este pasado fin de semana, en la que se tomó la Rocinha, la mayor favela de América Latina, y las vecinas de Vidigal y Chácara do Céu, es un paso esencial para dar seguridad en los dos grandes acontecimientos deportivos que albergará Brasil en los próximos años, el Mundial de Fútbol del 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016.

El siguiente paso será instalar en todas las comunidades (nombre que sus habitantes prefieren al de favelas) las Unidades de Policía Pacificadora, que han dado muy buen resultado en los lugares donde ya están presentes. La de la Rocinha, donde viven 80.000 habitantes, será la número 19 y de aquí al Mundial se planea que estén en marcha un total de 40.

Hacía 30 años que la favela de la Rocinha estaba bajo el dominio del narcotráfico. Su primer jefe fue Dênis da Rocinha, que fue el primero en imponer una lógica empresarial en el negocio del narcotráfico. O Estado de Sao Paulo señaló que alternó “el uso de la fuerza para eliminar a sus rivales con acciones de asistencia a los moradores de la comunidad, como donación de cestas básicas (alimentos) y medicamentos”.

Siguió controlando el negocio desde la cárcel, tras su caída en 1987. Pero en el 2001 fue encontrado muerto en su celda. Desde entonces, unos 16 capos se sucedieron, en medio de luchas sangrientas. El último era Antonio Francisco Bonfim Lopes, conocido como Nem da Rocinha, capturado horas antes de comenzar la operación militar de ocupación de la favela, cuando intentaba escapar escondido en el portaequipajes de un automóvil.

Iba acompañado por varios abogados y un falso cónsul de la República Democrática del Congo, que intentaron sobornar a los policías con un millón de Reales (más de 400.000 Euros). En otra operación también fueron arrestadas 10 personas, 5 traficantes y cinco policías que los escoltaban, cuando también trataban también de huir. Entre ellos estaba “Conejo”, mano derecha de Nem.

La colaboración de informantes ha sido decisiva. Un teléfono para hacer denuncias anónimas y con recompensas ha sido sumamente útil para descubrir escondites de armas, casas de narcos y hasta un laboratorio de cocaína. Las armas eran de grueso calibre, incluyendo una ametralladora antiaérea, y estaban escondidas en pozos excavados en la enmarañada selva en la parte alta de la favela.

El gobierno tiene por delante la tarea de formar nuevos policías, aún insuficientes para asumir la inmensa tarea que queda por delante. Casi un año después de la primera gran operación, que se dio en el Complexo do Alemâo, todavía no se logró sustituir a los militares que tomaron esta favela por integrantes de la policía.

La presencia permanente de las fuerzas policiales en las favelas es la primera acción del Estado para controlar los barrios que hasta ahora estaban en poder del narcotráfico y donde los capos asumían muchas funciones sociales, a cambio lógicamente de la complicidad de sus habitantes.

El gobierno estadual de Río de Janeiro anunció ahora inversiones en los próximos tres meses por 100 millones de Reales (algo más de 4 millones de Euros), para obras de mejoría en la Rocinha. Esta misma semana una compañía de ingenieros comenzará a hacer los estudios necesarios para urbanizar calles, instalar señalizaciones y alumbrado público. Se harán también obras para regularizar el abastecimiento de agua, se construirá una biblioteca y hasta un parque ecológico.

Y, como se hizo ya en alguna otra favela, está previsto construir un funicular para subir los empinados morros en los que está construida la favela. Aunque hay un banco oficial presente en la Rocinha, la Caixa Econômica, el Banco do Brasil anunció por su parte que abrirá una oficina, con la intención de poner énfasis en operaciones de microcrédito, paso importante para integrar en la economía formal a los moradores.

Aunque situada en un lugar privilegiado, a espaldas (y a un paso) de la zona más rica de Río de Janeiro, la Rocinha tiene una mortalidad infantil de 3,27 veces la de Ipanema y la esperanza de vida es de 13 años menos.

El Mundial de Fútbol y las Olimpiadas exigen sacar a los narcos de las favelas
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