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jueves. 30.06.2022

El día en que la Unión Europea examina a Francia, Sarkozy busca nuevas expulsiones

AGNESE MARRA
La mitad de su ejecutivo está en contra. El ministro de Defensa le acusa de racismo e incitación al odio. Su partido tampoco le apoya. A su vez la UE decide hoy si Francia ha cometido una ilegalidad con la expulsión gitana, pero el presidente va a más y horas antes de la reunión en Bruselas crea una normativa para expulsar a los que cometan “mendicidad agresiva”.
NUEVATRIBUNA.ES - 31.08.2010

Después de expulsar a casi mil gitanos rumanos, es decir a 1.000 ciudadanos de la Unión Europea, intentar quitar la nacionalidad a los franceses de origen extranjero que cometan un delito, o incluso pretender encarcelar a los padres cuyos hijos incumplan la ley, ahora Sarkozy tendrá que dar explicaciones a la Unión Europea, sobre unas políticas migratorias que se han calificado de racistas, xenófobas y sobre todo ilegales.

“Con sus supuestas medidas para luchar contra la inseguridad, el presidente francés no sólo juega con el discurso de la extrema derecha, sino que está tomando a los franceses por unos gilipollas”, dijo el lunes Daniel Cohn-Bendit, ex líder del Mayo del 68 y actual diputado europeo ecologista.

La Unión Europea también se siente un poco gilipollas, viendo como Francia se salta a la torera la directiva de la UE de libre circulación de personas, que permite que todos los ciudadanos comunitarios puedan moverse libremente por las fronteras de la UE gracias al principio de la libertad de movimiento.

Este martes el Gobierno francés defenderá ante Bruselas la legalidad conforme a la normativa comunitaria del desmantelamiento de 300 campamentos de gitanos y la expulsión incentivada de los gitanos residentes, casi en su totalidad rumanos y búlgaros. Tendrán que sacar su mejor oratoria para explicar que estas medidas no tienen nada que ver con la discriminación racial.

Pero la sensación de tomadura de pelo aumenta, cuando tan sólo un día antes de defender ante la UE sus políticas migratorias, el ministro de Inmigración, Éric Besson, anunciaba que el Gobierno reformará la legislación vigente para poder expulsar a los extranjeros que “amenacen el orden público en actos reiterados de robo o mendicidad agresiva”. Lo que entiendan como ‘mendicidad agresiva' se desconoce, ya que el Ejecutivo francés aseguró que la mayoría de los gitanos habían sido expulsados por cometer delitos, sin embargo no se ha comprobado que ninguno de ellos estuviera fichado.

LOS MINISTROS SE CONTRADICEN

Desde que Sarkozy comenzó con esta batalla de ‘limpieza étnica’ una parte importante de su partido (UMP) se puso en su contra. Las primeras críticas llegaron de algunos diputados, que tildaron de racistas y xenófobas las políticas emprendidas por su líder. Ahora les ha tocado el turno a algunos ministros de su Ejecutivo.

Sarkozy y los que siguen siendo sus aliados hacen oídos sordos a las críticas. Tan sólo unas horas después de que el ministro de Asuntos Exteriores, el ex socialista Bernard Kouchner, confesara que había pensado en dimitir por lo que estaba ocurriendo con los gitanos, su homólogo de Inmigración, Besson anunciaba todavía más mano dura con la última medida de ‘mendicidad agresiva’.

El ministro de Defensa, Hervé Morin, ha sido una de los más críticos al denunciar que Sarkozy practica el discurso “del odio, del miedo y del chivo expiatorio”. Hay una parte represiva que "es necesaria", pero hay iniciativas que "no creo que formen parte de los proyectos del Gobierno que no tienen sentido", declaró el ministro de Defensa a la emisora RMC, en alusión a la idea de encarcelar a los padres cuyos hijos hayan cometido algún delito.

El primer ministro, François Fillon también ha reconocido sus “diferencias” con el presidente, pero se mostró “sorprendido” ante las duras críticas de Morin. “Nunca le escuché la más mínima reserva hacia la política del Gobierno. Tendremos la ocasión de hablar de ello”, añadió el primer ministro.

Después de las declaraciones del titular de Defensa, Fillon tuvo que mostrar la unión del ejecutivo justificando la expulsión masiva de gitanos con un argumento bastante frágil y muy populista: “Su modo de vida nómada no está adaptado al mundo moderno”. Pero al mismo tiempo, Fillon denunció los excesos de algunos miembros de la UMP y de su Gobierno en materia de inmigración.

Entre las críticas también están las de su gran enemigo Dominique de Villepin quien calificó las acciones de Sarkozy como: “Una mancha vergonzosa y una falta moral contra la República”. Incluso la Iglesia, que no tiene poder en Francia, se ha enfrentado al presidente, llegando a situaciones tan surrealistas como la de un cura que aseguraba que rezaba para que el presidente tuviera un infarto y dejara de expulsar gitanos.

Independientemente de las denuncias Sarkozy ha asegurado que desmantelará al menos otros 100 campamentos gitanos y endurecerá las normativas migratorias. Por ahora sólo le podría frenar la Unión Europea, si esta tarde comprueba que la expulsión de gitanos en Francia no se ajusta a la legislación de la UE. En ese caso Bruselas podría iniciar un procedimiento contra el país galo y evitar más persecuciones raciales.

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