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Los desplazamientos forzados alcanzan un nuevo récord mundial: 68,5 millones

El informe anual Tendencias Globales de ACNUR muestra que un promedio de una persona fue desplazado cada dos segundos en 2017, siendo los países en desarrollo los más afectados.

Dinai y sus hermanos pasan el día juntos en el Campamento Gure Shombola, Etiopía.  © ACNUR / Diana Diaz
Dinai y sus hermanos pasan el día juntos en el Campamento Gure Shombola, Etiopía.  © ACNUR / Diana Diaz

Las guerras, la violencia y la persecución desarraigaron a un número récord de hombres, mujeres y niños en todo el mundo el año pasado, lo que hace que un nuevo pacto global sobre refugiados sea más crítico que nunca, según un informe de ACNUR publicado hoy.

En su informe anual Tendencias Globales, la Agencia de la ONU para los Refugiados descubrió que 68,5 millones de personas habían sido expulsadas de sus hogares en todo el mundo a fines de 2017, más personas que la población de Tailandia.

De esta cifra, los refugiados representaron 25,4 millones. Esto es 2,9 millones más que en 2016, también el mayor aumento que ACNUR haya visto en un solo año.

El nuevo desplazamiento también está creciendo, con 16,2 millones de personas desplazadas durante 2017, ya sea por primera vez o repetidamente. Eso es un promedio de una persona desplazada cada dos segundos. Y abrumadoramente, son los países en desarrollo los más afectados.

“Mi mensaje al mundo es que no quiero ser refugiada. Quiero que podamos regresar a nuestro hogar”.

La crisis en la República Democrática del Congo, la guerra en Sudán del Sur y la huida a Bangladesh de cientos de miles de refugiados rohingya desde Myanmar.

Entre ellos estaba la abuela Mutaybatu, de 55 años, que huyó a pie.

“Caminamos durante 10 días y luego cruzamos en bote”, dijo, hablando en un asentamiento de refugiados en Bangladesh. “Fue un viaje lleno de dificultades, no teníamos comida, de vez en cuando comíamos lo que podíamos encontrar como hierbas y malezas u hojas de los árboles”.

Informe Tendencias Globales 2017

El número de solicitantes de asilo que esperan el resultado de sus solicitudes de asilo ha aumentado en aproximadamente 300.000, alcanzado los 3,1 millones, para fines de diciembre de 2017. Las personas desplazadas dentro de su propio país representaron 40 millones del total, un poco menos que el 40,3 millones en 2016.

“Estamos en un punto de inflexión y para que la gestión del desplazamiento en el mundo tenga éxito es necesario un nuevo enfoque mucho más integral, que no deje solos a los países y a las comunidades frente a estas situaciones”, dijo el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Filippo Grandi.

El informe “Tendencias Globales” se publica anualmente en todo el mundo en torno al  Día Mundial del Refugiado (20 de junio) y analiza los desplazamientos forzados en base a los datos recopilados por ACNUR, los gobiernos y otros socios.

Sin embargo, Grandi encontró esperanza en un nuevo plan para responder a situaciones de refugiados, promovido por 14 países. Un nuevo Pacto Mundial sobre Refugiados, que busca una cooperación internacional más estrecha en respuesta a las crisis de refugiados, estará listo para su aprobación por la Asamblea General de las Naciones Unidas en cuestión de meses.

“Nadie se convierte en refugiado por elección, pero cada uno de nosotros sí podemos elegir cómo ayudar”.

“Hoy, en la víspera del Día Mundial del Refugiado, me dirijo a los Estados miembros para pedirles que lo apoyen”, dijo. “Nadie se convierte en refugiado por elección, pero cada uno de nosotros sí podemos elegir cómo ayudar”.

Los hallazgos en el informe Tendencias Globales desafían algunas de las percepciones sobre el desplazamiento forzado, en comparación con la realidad.

Entre ellos está la noción de que los desplazados del mundo se encuentran principalmente en países desarrollados. Los datos demuestran lo contrario, pues el 85% de los refugiados se encuentra en países en desarrollo, muchos de los cuales son extremadamente pobres y apenas reciben ayuda para atender a estas personas.

Cuatro de cada cinco refugiados se queda en los países vecinos al suyo.

Dinai But Ruach, de dieciocho años, huyó de su nativa Sudán del Sur hacia la vecina Etiopía en 2017.

“Sudán del Sur no es bueno para nosotros. Hubo peleas, disparos, se llevaron niños. Las casas, incluida la mía, fueron destruidas”, dice Dinai, quien se encuentra entre los 5.000 refugiados que viven en el campamento Gure Shombola, un nuevo sitio que se abrió durante el año para satisfacer la afluencia.

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La refugiada rohingya, Mutaybatu, de 55 años, sostiene a su nieta adoptiva en un albergue en el sudeste de Bangladesh. Huyó de Myanmar en 2017.  © ACNUR / Patrick Brown

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Dinai But But Ruach, de diecinueve años, huyó de Sudán del Sur el año pasado y encontró un nuevo hogar en Gure Shombola, Etiopía.  © ACNUR / Diana Diaz

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Los niños recién llegados esperan el transporte de ACNUR desde el centro de tránsito de Nadapal al campamento de refugiados de Kakuma en Kenia.  © ACNUR / Samuel Otieno

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Una familia huye de la violencia en Kamonia, provincia de Kasai. © ACNUR/John Wessels

Los desplazamientos a gran escala más allá de las fronteras del país también son menos frecuentes de lo que podría pensarse con  68 millones de personas desplazadas en el mundo. Casi dos tercios de quienes se ven forzados a huir son desplazados internos que no han salido de sus propios países. De los 25,4 millones de refugiados, más de una quinta parte son palestinos bajo la protección de UNRWA.

Del resto, que se encuentra bajo el mandato de ACNUR,  dos tercios proceden de tan solo cinco países: Siria, Afganistán, Sudán del Sur, Myanmar y Somalia. El fin del conflicto en cualquiera de estos países tendría un impacto muy significativo en el panorama mundial del desplazamiento.

De la misma forma que el número de países que provoca desplazamientos masivos es reducido, el número de países que acogen a un elevado número de refugiados es relativamente pequeño: Turquía sigue siendo el país que más refugiados acoge en todo el mundo en términos absolutos, con una población de 3,5 millones de refugiados, principalmente sirios.

“Hubo peleas, disparos, se llevaron niños. Las casas, incluida la mía, fueron destruidas”.

El Líbano por su parte, es el país que más refugiados acoge en relación a su población nacional. En total, el 63% de todos los refugiados bajo el mandato de ACNUR se encontraban en sólo 10 países.

Lamentablemente, las soluciones para abordar esta situación siguen  siendo escasas. Las guerras y conflictos continúan siendo las principales causas de desplazamientos, al tiempo que se han constatado pocos progresos para el restablecimiento de la paz. Cerca de cinco millones de personas pudieron volver a sus hogares en 2017, siendo la gran mayoría desplazados internos, aunque muchos lo hacían bajo coacción o en condiciones precarias.

“Mi mensaje al mundo es que no quiero ser refugiada”, dice Mutaybatu, cuya huida siguió a años de persecución y culminó con el asesinato de su esposo.

“Quiero que podamos regresar a nuestro hogar en Myanmar, pero quiero estar seguro de la seguridad y vivir en paz... no siempre viviendo con miedo al próximo ataque”.

Informes adicionales de Firas Al-Khateeb en Bangladesh y Diana Diaz en Etiopía.

Fuente: ACNUR