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jueves. 01.12.2022

La reconversión a ganadería ecológica como forma de capear la crisis

José Luis Sáez, ganadero de vacuno de leche en Calera y Chozas, ha invertido casi dos años en certificar su explotación como granja de producción ecológica.

"Era esto o el cierre", ha explicado de una manera muy explícita, este ganadero al que "mucha" gente le dice que hay que estar loco para apostar por un sector en el que las granjas van cerrando porque los precios de la leche están por los suelos y porque los costes de producción no dejan de subir.

Pero Sáez ve en el sello ecológico una alternativa, una calidad añadida para su leche, una posibilidad para diferenciar y destacar su producto y sobrevivir con su explotación ganadera.

Este productor recibió hace quince días la certificación que garantiza que su leche es ecológica, y ahora su intención es hacer una inversión de 80.000 euros para fabricar derivados lácteos, para la que confía en recibir una subvención de I+D+I que ha solicitado.

La granja Beatriz de Calera y Chozas está situada en la comarca de Talavera de la Reina, que congrega el mayor número de explotaciones ganaderas y cabezas de vacuno de Castilla-La Mancha.

La explotación se ha convertido en la primera de Toledo que consigue la certificación ecológica y la segunda de Castilla-La Mancha, detrás de otra de Letur (Albacete).

De momento, el litro de leche ecológica se paga a unos 20 céntimos más que el litro normal y de esta explotación salen 2.500 litros diarios cuya comercialización es el gran reto que José Luis Sáez tiene ahora.

Los forrajes procedentes de agricultura ecológica, heno o alfalfa, sin pesticidas ni químicos, son la base alimentaria de las vacas de José Luis, que incluso explota 40 hectáreas de terreno para consumir los pastos que él mismo siembra.

Los demás cambios que se han introducido en la granja se centran en modos de producción y "en la mentalidad", indica Sáez.

En la granja Beatriz hay unas 140 cabezas de ganado incluyendo terneras, de las cuales 75 se ordeñan, tres veces al día.

Son vacas de raza frisona y holstein, seleccionadas genéticamente por sus cualidades como productoras de muchos litros de leche con bajo contenido en grasa.

José Luis Sáez espera que el esfuerzo y la ilusión invertida en la reconversión de su granja empiecen a dar sus frutos, y también rentabilidad para poder seguir viviendo de una profesión sacrificada pero que le apasiona.

"De momento, las vacas están mejor, más contentas, y enferman menos", asegura el productor.

Si las cosas salen como espera, en un tiempo Sáez podrá vender quesos, batidos o yogures elaborados con su leche ecológica y habrá encontrado una salida para no tener que colgar el cartel de cerrado en su explotación.

Este ganadero considera que el consumidor sí sabe valorar la calidad y la diferencia entre una leche ecológica y otra normal y hace un llamamiento a la administración para que regule mejor el mercado, donde en ocasiones se venden "subproductos, desechos alimentarios" bajo etiquetas que no indican realmente al consumidor lo que está comprando.

La reconversión a ganadería ecológica como forma de capear la crisis
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