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miércoles. 29.06.2022
ENFRENTAMIENTO VERBAL QUE NO HA IDO A MAYORES

Ecologistas y vecinos de Carboneras se enfrentan por el hotel El Albarrobico

La concentración convocada el miércoles 7 de septiembre por Greenpeace para pedir la demolición del hotel El Algarrobico, en Almería, a la que han acudido unas 200 personas, ha encontrado la firme oposición de medio centenar de vecinos, que han defendido el complejo como fuente de riqueza y empleo.

Ambos grupos han protagonizado por momentos un intenso enfrentamiento verbal que no ha ido a mayores, pero sí ha dejado claro el sentir de unos y otros.

La concentración ecologista, convocada por Greenpeace y varias organizaciones más, como Ecologistas en Acción y Salvemos Mojácar, tenía por objetivo reivindicar la demolición del complejo hotelero, edificado en pleno Parque Natural del Cabo de Gata-Nijar a escasos metros del mar, y cuya construcción fue paralizada por orden judicial en 2005.

Esta convocatoria coincide con el encierro iniciado el lunes en el hotel por una docena de activistas de Greenpeace, como medida de presión tanto al Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM) como a la Junta de Andalucía, a los que les exige un compromiso "firme y por escrito" para la demolición inmediata del edificio, de veinte plantas de altura y más de 400 habitaciones.

En declaraciones a Efe, la directora ejecutiva de Greenpeace España, Miren Gutiérrez, ha subrayado que son varias las sentencias que han reconocido la ilegalidad del hotel por no respetar la servidumbre de cien metros establecida por la Ley de Costas y encontrarse en una zona protegida.

De hecho, ha recordado, la movilización de Greenpeace coincide con los tres años de una sentencia dictada por el Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 2 de Almería en la que se establecía la ilegalidad de la licencia de obras.

Tanto Greenpeace como Ecologistas en Acción han abogado por la ejecución provisional de esta sentencia, que está pendiente del pronunciamiento del TSJA, para su demolición.

Con unos argumentos totalmente diferentes se ha expresado el medio centenar de vecinos de Carboneras que ha protagonizado una contramanifestación a escasos metros de los ecologistas.

Estos vecinos, que han asegurado representar el "sentir general" del pueblo, han defendido la apertura del complejo hotelero como fuente de riqueza y de empleo para el municipio, y han reivindicado su derecho a contar con este tipo de inversiones turísticas, al igual que otros municipios cercanos como Mojácar.

Además, han insistido en que, si el hotel es ilegal, debería haberse evitado su construcción y no reivindicar ahora su demolición, cuando la inversión ya está hecha y podría servir de impulso turístico y laboral para Carboneras.

En declaraciones a Efe, José Pérez Conchilla ha sido muy explícito al criticar a los ecologistas por su afán de "protagonismo" sin tener en cuenta que "hay mucha hambre en el pueblo" por la falta de trabajo.

Los vecinos se han situado a una treintena de metros de los ecologistas y se han expresado al grito de "fuera, fuera"; "sinvergüenzas", "mercenarios" y "queremos trabajo".

Los participantes en la concentración ecologista, que han mantenido un tono pacifista, han gritado "Algarrobico, demolición", "Es ilegal este hotel" y "No hay pan para tanto chorizo".

Aunque ha habido momentos de cierta tensión verbal, no se han producido mayores incidentes, y los agentes de la guardia civil desplegados en la zona apenas se han visto obligados a intervenir.

Los activistas de Greenpeace encerrados desde el lunes en el hotel han continuado con sus actividades reivindicativas y hoy han desplegado una gran bola de demolición simulada frente a la fachada del edificio.

Ecologistas y vecinos de Carboneras se enfrentan por el hotel El Albarrobico
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