jueves 04.06.2020
JUANTXO LóPEZ DE URALDE | COPORTAVOZ DE EQUO

Una alternativa verde para un país en crisis

El futuro de España pasa por una apuesta decidida por la economía verde sostenible, capaz de reducir el impacto del cambio climático. 

Una alternativa verde para un país en crisis

La crisis sigue galopando a su ritmo y azotando con especial a los sectores más vulnerables como jóvenes, mujeres, o trabajadores de más de 45 años

Hace poco hemos visto como en esta sección se contraponían dos maneras diferentes de entender cambio climático y desarrollo. Lo cierto es que no podemos obviar el link entre cambio climático y pobreza y como no se puede atajar un problema sin resolver el otro. Sin embargo este “desprecio” por las cuestiones medioambientales como si fuera algo que no nos afecta como personas, o que es algo ajeno al desarrollo humano no solo es aplicable a países en desarrollo, sino también al nuestro. Me explico.  

Los últimos datos conocidos del paro, que muestran un repunte en enero peor que el de 2014 ponen de manifiesto que la realidad nos sitúa muy lejos de la euforia del gobierno en materia económica. La crisis sigue galopando a su ritmo y azotando con especial a los sectores más vulnerables como jóvenes, mujeres, o trabajadores de más de 45 años. La situación social no mejora porque además se ha creado una nueva categoría: la de trabajadores pobres, es decir, personas que tienen empleos tan precarios y mal pagados que ni siquiera teniendo empleo pueden salir de la pobreza.

En este contexto, la prioridad política debe pasar necesariamente por la búsqueda de alternativas capaces de generar empleo. Para ello es primordial que aquellos que nos están gobernando o pretenden hacerlo tengan un proyecto de país. Sin embargo en la actualidad ese proyecto no existe y los dirigente están más centrados en cómo sobrevivir al año electoral en plena debacle por la corrupción en la que están inmersos, que en la búsqueda de alternativas atractivas y viables.

Hay otros caminos para España, que no pasan por la economía del ladrillo. El futuro pasa por una apuesta decidida por la economía verde. Una economía verde sostenible, capaz de reducir el impacto del cambio climático y crear empleo de calidad y responsable con el entorno

En todo caso la alternativa con la que el gobierno actual quiere sacar a España de la crisis es bien conocida. Recuperar la economía del ladrillo, y asentarla en base a unas condiciones laborales mucho más precarias de las que hubo en España en la primera década del siglo. La prueba es que los proyectos estrella del gobierno del PP han sido nuevos macro proyectos urbanísticos como Eurovegas, o ahora la operación Chamartín, o el proyecto de Carabanchel, así como la modificación de leyes que podían obstaculizar esos desarrollos, como la ley de costas, la de impacto ambiental o la de montes. En definitiva, volver al ladrillo cuanto antes.

Sin embargo, hay otros caminos para España, que no pasan por la economía del ladrillo. El futuro pasa por una apuesta decidida por la economía verde. Una economía verde sostenible, capaz de reducir el impacto del cambio climático y crear empleo de calidad y responsable con el entorno en el que vivimos. Es ahí donde hay una auténtica alternativa generadora potencialmente de millones de empleos, por tanto es difícil entender por qué los sucesivos gobiernos del PSOE y del PP acabaron con las energías renovables, un sector que generó miles de empleos en nuestro país, y del que llegamos a ser líderes mundiales.

Tanto la Comisión Europea, como la Organización Internacional del Trabajo (OIT) insisten en que el mayor potencial de generación de empleo en la actualidad está en la economía verde. Incluso la oficina económica del gobierno cifró en 2,7 millones el número de empleos que podría crearse en nuestro país. No hablamos de utopías irrealizables sino de realidades al alcance de la mano.

Como suele ocurrir con todos los trenes, una vez que han pasado, ya se pierde la oportunidad. Y esta oportunidad está pasando ahora por delante. Tenemos las mejores condiciones ambientales para subirnos a este tren. No las debemos desaprovechar, pero para hacerlo es imprescindible el cambio político.

Cada una de las convocatorias electorales que tenemos por delante sería claves para conseguir ese cambio que anhelamos. Mucho más porque un cambio hacia un modelo económico que busque la mejor calidad de vida de los ciudadanos, pasa en primer lugar por los municipios. Es ahí donde se puede iniciar la transformación hacia la economía verde.

Una alternativa verde para un país en crisis