martes. 05.03.2024
tractorada_bruselas
Tractorada en la Plaza de Luxemburgo en Bruselas. (Imagen: @La_COAG)

El escenario

Las noticias que vemos y leemos en los medios sobre “los problemas del campo”, nos muestran imágenes de grupos de agricultores cortando carreteras u ocupando espacios junto a edificios oficiales, que a veces lleva a confusión en lo que plantean y en las posibles soluciones a aportar.

El Agricultor (por extensión ganaderos, pescadores y silvicultores) ya no es más que un eslabón del Sistema Agroalimentario (SA), formado además por las Industrias Alimentarias  fabricantes de medios de producción y transformación de productos y la Distribución tanto minorista como gran distribución y exportación. En ése ámbito se fijan los precios y el reparto de los márgenes entre los tres eslabones. También se decide qué, cuándo y cuánto se produce para exportación o se va a importar. Luego una buena parte de los problemas del campo, tienen que ver con los intereses y el poder que cada uno de los intervinientes en el SA tiene.

En el periodo 1980-2016, la participación de los agricultores en el Valor Añadido Neto del Sistema Agroalimentario, descendió del 50,4% al 26,4%, la Industria Alimentaria se mantuvo entorno al 21,5%, mientras que la Distribución aumentó su participación del 27,6 % al 52,5%, (Para saber más ver N. Parajuá 2022 Las transformaciones de la agricultura, ganadería, silvicultura y pesca en el sistema agroalimentario español 1980-2016). Es una evolución que se da en todos las economías occidentales con tensiones permanentes entre los tres integrantes, de momento con un claro ganador.

Al otro lado está el Consumidor, que ya no tiene relación directa con el agricultor, sino a través del SA.

Los detonantes, problemas viejos y problemas nuevos

La disminución del número de explotaciones y la concentración de las producciones, no es nueva y se reporta desde hace más de 100 años. Es una consecuencia de nuestro sistema económico y no ajeno a lo que ocurre con otras actividades económicas, donde se imponen las economías de escala. Este proceso dentro del SA ha afectado a todos los eslabones, donde se ha producido una gran concentración.

La disminución de los márgenes unitarios, requiere producir más para obtener un margen de contribución equivalente. Más tamaño necesita una gestión diferente del capital e inversiones, circulante y personal. Los requerimientos técnicos y la seguridad alimentaria, necesitan de más formación, tecnología e instalaciones cada vez más especializadas.

Solo unas pocas explotaciones y empresas tienen el tamaño umbral en cada momento (que además va aumentando) para responder a esas necesidades. Ese es uno de los mayores frenos a la incorporación del relevo y continuidad de las empresas, no sólo en el caso de los agricultores.

El comienzo de la guerra de Ucrania, con las dificultades para importar cereales y oleaginosas, suficientemente amplificadas, más las sanciones a Rusia, crearon el ambiente perfecto para la especulación financiera sobre los insumos para agricultura y ganadería. Añadimos más riesgos geopolíticos con la guerra de Gaza y sus colaterales. La política emprendida por la UE, con ayudas económicas directas, ventajas a las importaciones sin control ni aranceles y sanciones económicas, han propiciado sin ninguna duda el estallido actual.

A una inflación relativamente alta consecuencia de la post Pandemia de la COVID, se ha añadido otra provocada y especulativa.

Este malestar se ha aprovechado por parte de partidos de la derecha y extrema derecha, en casi todos los países de la Unión Europea, para mezclados con los cambios normativos relativos al bienestar animal o controles para promover un uso más racional de fitosanitarios, zoosanitarios y abonos químicos, como una agresión con el fin de eliminar a los agricultores. En el caso español, no podía faltar añadir también la caza, la tauromaquia, la despoblación y finalmente la sequía de las últimas campañas y ya está el guiso listo.

Siguiendo con ese razonamiento, son los Gobiernos de los Estados y el Parlamento Europeo, al dictado de las izquierdas y ecologistas los culpables. Entonces se plantea la derogación, desarme o retraso en la aplicación de las normas para la Preservación el Medio Ambiente y la Seguridad Alimentaria, contenidas en el Pacto Verde Europeo, la Estrategia de la Granja a la Mesa y la nueva PAC, que están todavía en fase de implementación.

Se han realizado simulaciones sobre las repercusiones de la aplicación de éstas normas y en todos los casos hay una disminución de la productividad respecto a la situación actual, más o menos importante en cada producción y por tanto un aumento de los costos. Para saber más ver (Economic and Environmental impacts of the Green Deal on the Agricultural Economy: A Simulation Study of the Impact of the F2F-Strategy on Production, Trade, Welfare and the Environment based on the CAPRI-Model) (Link).

Por otra parte, se necesita también dar una respuesta a los problemas de salud ligados a las prácticas productivas, contaminación del aire, suelos y agua (el 24% de la superficie española está calificada vulnerable por contaminación de nitratos). No todos los países de la Unión Europea ni todas las Comunidades Autónomas, han actuado con el mismo rigor en la aplicación de la normativa vigente, hay que recordar que España paga multas millonarias todos los años a la U. E. por incumplimientos. Los problemas se pueden paliar modificando algunas prácticas de producción y los agricultores, están históricamente acostumbrados a los cambios en técnicas.

Los llamados Costos Ocultos del Sistema Agroalimentario (repercusiones de las técnicas actuales sobre el medio ambiente, la forma de vida y la salud de los consumidores) no se han tenido en cuenta en las simulaciones, ni son evocados en sus manifestaciones por agricultores, industriales o distribuidores. La FAO en su informe anual sobre la situación mundial de la Agricultura en 2023, pone de manifiesto y hace un primer cálculo en 10.000.000.000.000 de dólares anuales, aunque como recuerda el dossier, tienen dificultad para evaluarlos, ya que no hay facturas de compra y venta, ni se contabilizan en las cuentas de los Estados e incide en que tampoco hay un gran interés en ponerlos de manifiesto. Hay que tener en cuenta que algunos de los problemas se mantienen a medio y largo plazo.

¿Están pues las organizaciones ecologistas contra los agricultores? En mi opinión rotundamente no. Estas organizaciones intentan promover el mantenimiento de la explotación familiar y las ayudas a las mejoras medioambientales.

No hay que olvidar que una buena parte de las producciones y productos transformados (a veces a partir de materias primas importadas) por el Sistema Agroalimentario europeo, tienen la exportación como destino. Somos unos de los grandes exportadores mundiales de alimentos, nuestra competencia no es por precio, sino por la seguridad alimentaria, la calidad y el prestigio gastronómico, son nuestros puntos fuertes que no se debiera perder.

Los Acuerdos Internacionales de Comercio, han tenido desde el principio una gran contestación por los grupos de izquierda y organizaciones conservacionistas. Auspiciadas por las Empresas Transnacionales, han impedido de hecho la creación de economías propias en los países en vías de desarrollo, orientando muchas actividades (agrícolas, mineras e industriales) a la especialización en la exportación, dejando de lado las necesidades propias.

La aplicación, más extrema de estas políticas, ha hecho perder soberanía y aumentar la dependencia de todos por todos, como se constató en los primeros estadios de la Covid y actualmente ante cualquier dificultad en el transporte mundial de mercancías.

Los productos agrarios han estado siempre en el ojo del huracán, los acuerdos que siempre benefician a alguien, suponen alteraciones en las sociedades emisoras y receptoras de productos.

Se pide la aplicación estricta de las Clausulas Espejo, es decir la reciprocidad en las condiciones de producción, para aceptar esos productos, aunque no hay que olvidar, que algunos agricultores, industrias y distribuidores las alientan y se benefician, cuando no son ellos los que están directamente las producen en esos lugares.

La organización de las producciones

La distribución, cada vez más grande, quiere negociar con pocos proveedores, es la manera de reducir sus costos de intermediación, control y requerimientos de producto. Eso obliga al eslabón Industrial a actuar de una forma similar, concentrándose o asociándose para cumplir con su cliente. El Agricultor sólo o asociado, tiene que proceder de la misma manera.

Las respuestas históricamente han ido en todos los sentidos; agricultores (en general asociados) que invierten en la parte industrial de abastecimientos y transformación y algunos pocos casos al contrario, industrias que invierten en agricultura. El paso a la distribución minorista no ha sido tan frecuente, o se da en actuaciones ligadas a comercio de proximidad.

Una respuesta a la crisis de la producción, ha sido el modelo de Integración Vertical que se realiza sobre todo en la ganadería más fácilmente intensificable, los granívoros (aves de carne y porcino) o terneros. Es casi exclusivo de España dentro de la Unión Europea y más recientemente en algunos del Este. Los agricultores prestan un servicio de cría y guarda a las empresas integradoras. Aunque hay algunas variantes, el más usual es que las inversiones en instalaciones y la mano de obra corren de parte del agricultor y la empresa integradora proporciona los animales y los inputs necesarios para la cría (piensos, medicamentos, servicios veterinarios). Más del 90% de la carne de ave es producida bajo éste sistema y el porcino, va en el mismo camino.

Sistemas similares, se están poniendo en marcha en algunas producciones vegetales. Un documento de la COAG, explica el proceso, para saber más ver La Uberización del Campo Español”.

Las empresas integradoras son los titulares de la producción, no los agricultores y además producen los piensos y animales, participan en la producción de carne (mataderos y empresas de transformación) y cada vez más en la distribución mayorista y mercado internacional.

El modelo de integración, crece cuando hay problemas para los agricultores, por ejemplo por piensos caros, como ocurrió en la crisis de materias primas de 2007 y 2008. Muchos productores por cuenta propia antes de cerrar, vendieron sus animales a las integradoras y pasaron a ésa nueva situación. También ocurrió que integradoras pequeñas o con unas finanzas más débiles, pasaron a manos de otras mayores. Lo mismo ha vuelto a suceder tras la guerra de Ucrania, acelerando el proceso de concentración.

Las reivindicaciones

Las reivindicaciones, son una mezcla de problemas viejos y nuevos, que debieran ser tratados de diferente manera.

En Francia el FNSEA, principal sindicato agrario (Fédération National des Syndicats d’Exploitants Agricoles) sobre las 25 medidas principales propuestas para paliar la situación sobre un total de 100, encontramos 1 relativa a la instalación de Jóvenes agricultores, 3 para evitar las transposiciones legales automáticas de las normas europeas, 3 sobre subvenciones y pagos de la PAC, 1 relativa a la fijación de precios, 1 sobre los acuerdos comerciales internacionales, 1 sobre fauna salvaje y 16 sobre la derogación de normas medioambientales y uso del agua.

A parte de paliar los problemas que se han creado al sector agrario por la política europea en las Guerras de Ucrania y Gaza, que sin duda se deben corregir, junto con los efectos sobrevenidos por la sequía, se debieran poner en marcha acciones más proactivas, entre otras:

1.- Sistema Agroalimentario:

  • Aplicación radical de la Ley de la Cadena Alimentaria, control de costos, contratos.
  • Control de Márgenes de la Distribución Comercial, para hacer un reparto más equitativo entre los eslabones de la cadena y ofrecer productos a precios adecuados a los consumidores.
  • Con más transparencia y mejor información, habría un consumo más responsable
  • Volver al concepto de la Soberanía Alimentaria igual a capacidad de producir, replantearse los Acuerdos de Libre Comercio vigentes y en negociación.
  • Ampliar el Plan de Seguros para cubrir los riesgos futuros de siniestros, a fin de preservar la actividad.

2.- Tecnología:

La evolución tecnológica en el sistema, ha sido históricamente muy importante y se conoce mucho más de lo que se aplica. La mayor parte de esas tecnologías están en manos privadas y las comercializan cuando es más rentable para ellas y no afecta a otras que están ya en el mercado. Se ha aprovechado la crisis para aprobar tecnologías “promocionadas como casi milagrosas” que por sí solas no van a cambiar las cosas, como las Nuevas Técnicas Genómicas (edición genética CRISPR) o las inversiones masivas en Food Tech (carnes de cultivo, insectos, fermentación entre otras) pero pueden ayudar siempre y cuando haya un control público de su uso a nivel de campo (principio de precaución) y del acceso a las patentes.

3.- Paliar los efectos de la Emergencia Climática:

Debe haber regulaciones legales, que se deben adaptar a las circunstancias, sin olvidar el objetivo final.

  • Rehacer el binomio agricultura y ganadería, garantía de sostenibilidad.
  • Tener en cuenta los Costos Ocultos del Sistema
  • Uso del Agua, evaluar la disponibilidad real y priorizar las posibles zonas de uso, evitar los trasvases de cuenca.
    • Aplicar el principio de prudencia en la planificación.
    • Búsqueda de alternativas para los secanos y las tierras que deban volver a secano.
    • Manejo de los cultivos para recuperar y mantener los medios acuáticos, como garantía de uso futuro del agua.
    • Priorizar el consumo humano.
  • Contaminación y pérdida de suelos, la bajada de fertilidad puede ser en el futuro más crítica que el agua.

4.- Pensar en el ciudadano, concertación, información y transparencia

El concepto Una Salud (One Health), la salud de la población humana está ligada a la de los animales, como lo están demostrando las zoonosis (brucelosis, tuberculosis, Covid, gripes y otras) pero también a como se ha hecho y se hace la producción animal y vegetal (resistencias a antibióticos, riesgos de cánceres, etc.

La población es muy sensible a la situación de los agricultores, pero sería difícil hacerle aceptar algunas prácticas productivas, que pueden ser potencialmente dañinos para la salud y afectar al entorno.

El agricultor, debe ser un agente preferente en la lucha contra la Emergencia Climática y debe ser compensado por ello, ya que gestiona casi toda la superficie útil y el agua regulada.

A parte de los nuevos problemas, la mayor parte de los problemas del campo, no se han suscitado por las nuevas políticas más proteccionistas, ya que la mayor parte de ellas aún no se han aplicado o como en el caso de la nueva PAC, está vigente desde hace apenas un año. Cargarlos sobre ellas es una falacia interesada, que hay que denunciar.

 

Las protestas de los agricultores europeos. ¿Qué hay de nuevo?