domingo. 21.04.2024
Una sutil línea NT 01
(Recreación de una plantación de palma, generada por el programa WEPIK (1))

Una sutil línea une la producción intensiva y oligocultivista en grandes extensiones del continente africano con las tractoradas en Europa. Y con la emigración (Mi nombre es África, RGC, Nueva Tribuna, 30/01/2024).

[Un resumen que sirve para saltarse todo lo que sigue y seguir con otro artículo de este periódico. En “McLuhan...” afirmo que la gente que aplaude a los tractoristas yerra, pues los motivos, el dumping económico y ecológico que sufren, no se soluciona con meras leyes contra los oligopsonios o rebajando las exigencias y controles fitosanitarios. En “África...” se muestra cuán equivocada era la apuesta por un desarrollo basado en la exportación agropecuaria: del 2014 al 2021, el riesgo por malnutrición de la sociedad africana subió un brutal 30%, pasando de afectar al 44,4% de la población al 57,9%. En “Jatropa...” la analista Grant Makokera y la FAO dan la réplica a las falsas esperanzas del que fue presidente de Senegal, Abdoulaye Wade. Y, finalmente, en “¿Qué hacer?” quiero reconocer lo fácil que es decir el qué, y lo difícil que es establecer el cómo]

  1. McLuhan, el medio y el mensaje
  2. África ¿para sus ciudadanos?
  3. Jatropa, caña de azúcar y palma, y otros...
  4. ¿Qué hacer?
  5. Documentación
  6. Webgrafía de la documentación

McLuhan, el medio y el mensaje

Los de la tractorada en general tienen razón”, sostenía un comensal mientras untaba una tostadita del baba ganoush con el que la anfitriona nos complacía. “Al menos en algunas cosas sí aciertan”, apoyaba un segundo comensal mientras disfrutaba de un salmón marinado con toques mejicanos.

No soy conocido precisamente por tener tacto cuando muestro mi pleno desacuerdo con algo, especialmente si mi alternativa la veo prístina, clara y evidente... Y no sólo no encuentro motivo para ningún orgullo por esa falta de tacto, si no que, aún achacándolo -porque lo es- a una reacción involuntaria y no premeditada, no tengo por más que disculparme, mas por eso les repliqué así: “¡En modo alguno! ¡Os confundís! Si bien aciertan en la exposición, fallan totalmente en la conclusión... Y me hago cruces de que la gente les vaya aplaudiendo a su paso por las calles ¿Estamos locos o qué?”.

Es cierto que hay dumping social, político, económico y ecológico.

Es cierto que en Europa los controles fitosanitarios (bur[r]ocracia, dicen) generan unos costes de los que los usuarios finales no somos conscientes (pero que son, por necesarios, buenos: es el más vale prevenir que curar, por mucho que los guays de ahora digan aquello de preferir pedir perdón a pedir permiso, que es exactamente lo contrario a prevenir antes que curar).

Es cierto que lo ganado -y mantenido y aún no perdido, por mucho que sea atacado- por los sindicatos (que ellos llaman costes, pero nosotros deberíamos darle su nombre correcto: apropiación parcial del excedente vía rentas salariales y rentas indirectas -cotizaciones, impuestos...) no les permite obtener todos los beneficios que querrían.

Es cierto que la fórmula de la PAC no compensa a los tractoristas los mordiscos que donde más les duele, en los beneficios, les arrean los tiburones de la distribución...

Nota bene: La PAC hace que los ciudadanos paguemos dos veces por los alimentos, la primera, directa en el mercado vía los precios, la segunda, indirecta a través de los impuestos que financian la producción agropecuaria con el instrumento de la PAC. En resumen: con la PAC, los ciudadanos financiamos los beneficios del oligopsonio de las grandes distribuidoras y comercializadoras.

Sólo en una cosa aciertan: que no se debe aceptar que la UE permita importar productos sin los controles fitosanitarios (bur[r]ocracia, dicen) que hay aquí, y no allí. Pero fallan en la solución. La solución no es bajar aquí los controles (bur[r]ocracia, dicen). La solución es otra”, continué en mi envanecida perorata ¿Los convencí? No creo. A veces recuerdo con mala gana a Marshall McLuhan y su famosa sentencia: "El medio es el mensaje" (en inglés "The medium is the message"), que viene a significar que el medio y la forma con la que se transmite un mensaje se incrusta de tal manera en él que acaba volviéndose a su vez mensaje... Y yo mismo, con mi voz, era el medio y la forma con el que se transmitía el mensaje, y me transformaba en parte del mensaje.

En estas estábamos cuando la anfitriona nos sedujo con su platillo de cordero con alcachofas, bien regado con tinto, y entonces todo se redujo a una tormenta en un vaso de agua. Somos así los humanos. Veletas.

Pero los tractores del primer mundo, la penuria alimentaria del tercer mundo, con la consecuente presión por emigrar, siguen ahí, y siguen conectados. Por eso voy a cambiar el medio, a ver si así el mensaje llega más limpio de adherencias y sesgos.

África ¿para sus ciudadanos?

Una sutil línea NT 02
(Recreación de una plantación de maíz, generada por el programa WEPIK).

El acaparamiento de tierras y la maldición de los recursos no son nuevos en África. África ha sufrido continuamente durante mucho tiempo estos problemas contemporáneos, que contribuyen en parte a la miseria del hambre en África. El acaparamiento de tierras es simplemente la práctica de adquisición de tierras a gran escala por parte de individuos, entidades, gobiernos, organizaciones internacionales y extranjeros con fines de especulación, inversión, mercantilización y control de recursos. Es la adquisición legal de tierras a gran escala, especialmente aquellas que siguen los medios o enfoques procesales establecidos por los países anfitriones.” (El acaparamiento de tierras en África: Una amenaza para la seguridad alimentaria y el desarrollo sostenible, Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), 2012 (2)).

África se esta convirtiendo desde inicios del s XXI en ¿en qué? Miremos antes unos datos.

[Otro resumen que sirve para saltarse los cuatro siguientes párrafos y pasar al siguiente capítulo: mientras aumenta la hambruna en África (primer párrafo); empresas de todo el planeta adquieren de los gobiernos por venta o concesión grandes extensiones de terrenos fértiles (segundo párrafo) a espaldas de sus ciudadanos (tercer párrafo); esas tierras son dedicadas mayoritariamente a la producción de biocombustibles y a la exportación agropecuaria (cuarto párrafo); del dicho al hecho, como siempre, hay un trecho (quinto párrafo)]

1. En África, del 2014 al 2021 el riesgo severo de malnutrición pasó de afectar del 16,7% al 23,7%, mientras que el moderado pasó del 27,8% al 34,4%. En total, el riesgo por malnutrición de la sociedad africana pasó del 44,4% al 57,9%, manteniéndose prácticamente constante que dos de cada tres personas en riesgo son mujeres (fuente: informe "The State of Food Security and Nutrition in the World 2022", FAO, 2022).

2. Mientras tanto, empresas chinas (New Hope Group, China National Cereals, Oils and Foodstuffs Corporation (COFCO)…), indias (Karuturi Global, Ruchi Soya Industries, Tata Group…), de Arabia Saudi (Saudi Agricultural and Livestock Investment Company (SALIC), Al Rajhi Investment Group, Star Al Amoudi…), estadounidenses (Monsanto, Cargill, DuPont Pioneer...) y, cómo no, europeas (Socfin, Feronia, Vitol, Golden Veroleum...) habían comprado hasta el 2011 del orden de entre 30 y 65 millones de hectáreas (la extrema opacidad de los contratos firmados entre gobiernos y empresas hace que la cantidad final fluctúe entre lo informado por el Banco Mundial de Datos, por una parte, y las ONG, como Global Land Project, por otra).

3. En África, la mayoría de la población aún se mantiene en una economía agropecuaria de subsistencia. Una gran parte de las tierras todavía son comunales, y como el propio Banco Mundial de Datos advierte, la falta de transparencia en las transacciones hace que los acuerdos entre los gobiernos africanos y las multinacionales no sean claros. Lo que si que está claro es que esta política ha expulsado ya a miles de familias de sus tierras y pone en peligro su autonomía alimentaria. Y ha agravado la hambruna. Y la emigración.

4. Según la organización Land Matrix (3), sobre los 24,9 Millones de Ha (M Ha) que tiene inventariadas (vendidas, cedidas o alquiladas a 758 inversores extranjeros), 4,5 M Ha se dedican de biocombustibles (153 inversores extranjeros) y otras 3,3 M Ha a la extracción de gas y petróleo (todas ellas ubicadas en Kenya, y operadas por un único holding formado por Tullow Oil PLC, Africa Oil Corp y Total). Del resto, 11,5 M Ha (525 inversores), se dedican a producir productos agropecuarios para la exportación y 5,6    M Ha a negocios varios (turismo, minería, parques eólicos y solares...).

5.1 Supuestos impactos positivos -no contrastados- en las sociedades exportadoras:

•      Aumento de la inversión en agricultura: La demanda de biocombustibles puede impulsar la inversión en infraestructura agrícola, investigación y desarrollo, y permite el acceso a créditos para los agricultores.

•      Diversificación de la producción agrícola: Los biocombustibles ofrecerán a los agricultores una alternativa a los cultivos tradicionales, lo que puede ayudar a reducir el riesgo y aumentar la resiliencia.

•      Creación de empleos: La producción de biocombustibles generará empleos en áreas rurales, lo que puede en un futuro contribuir al desarrollo económico local.

5.2 Reales y contrastables impactos negativos:

•      Competencia por la tierra y el agua: La expansión de la producción de biocombustibles, con mano de obra de alto nivel y extranjera, está desplazando a la producción de alimentos y a sus productores, lo que provoca un aumento de la inseguridad alimentaria y del precio de los alimentos.

•      Degradación del medio ambiente: La producción de biocombustibles está teniendo un impacto negativo en el medio ambiente, como la deforestación, la erosión del suelo y la contaminación del agua.

•      Violaciones de derechos humanos: Se dan casos de acaparamiento de tierras, de desplazamiento de comunidades y de explotación laboral en la producción de biocombustibles.

Una sutil línea NT 03
(Recreación de una plantación de jatropa, generada por el programa FREEP!K).

Jatropa, caña de azúcar y palma, y otros...

Los principales productos agrícolas que se cultivan en África para la producción y exportación de biocombustibles son: jatropa: se cultiva principalmente en Mozambique, Tanzania, Kenia y Burkina Faso; palma aceitera: se cultiva principalmente en Nigeria, Ghana, Costa de Marfil y Liberia; caña de azúcar: se cultiva principalmente en Sudáfrica, Malawi, Mozambique y Tanzania; maíz: se cultiva principalmente en Sudáfrica, Zambia y Zimbabwe; sorgo: se cultiva principalmente en Etiopía, Sudán y Nigeria.

Dada la poca transparencia en todo lo relacionado con el acaparamiento de tierras por parte de compañías no africanas, la estimación de la producción anual de biocombustibles en África oscila entre los 4 y los 10 mil millones de litros.

El principal cultivo para biocombustibles, la jatropa (más conocido como medicinero o ricino de América, cultivo del que la UE fue uno de sus impulsores, financiando el proyecto JATROPT (4)) usa 2,1 M Ha. Los otros dos monocultivos usados para producir biocombustible son la palma aceitera (1,2 M Ha) y la caña de azúcar (1,2 M Ha).

[Un tercer resumen que sirve para saltarse los cuatro siguientes párrafos y pasar al siguiente y último capítulo: En el 2006, el presidente de Senegal abre los brazos a los monocultivos para biocombustibles (primer párrafo); en el 2010, la FAO expresa graves dudas y advierte del riesgo de que esos cultivos generen unos costos sociales inasumibles (segundo párrafo); poco más tarde la experta Grant Makokera amplia el foco del riesgo para incluir el impacto de esos cultivos aún cuando se realicen fuera de África (tercer párrafo); y, además, no es eco sostenible y expropia un bien escaso: el agua (cuarto párrafo)]

1. En lo que ya es un lejano 2006 (por el medio hemos padecido una crisis financiera planetaria, un pandemia aún más planetaria, mientras que en el presente sobrellevamos mal que bien la invasión rusa de Ucrania y el horror sin fin palestino-israelí), el entonces presidente senegalés, Abdoulaye Wade, esperaba que, gracias al incremento del precio del petróleo, África podría convertirse en "el próximo gran proveedor" de biocombustible del mundo: "Paradójicamente, gracias al aumento del precio del petróleo, África podría ser el próximo gran proveedor de energía limpia del mundo", dijo en la inauguración de la conferencia ministerial que fundaba en Dakar la “Asociación de Países Africanos No Productores de Petróleo”. Mantenía con optimismo y esperanza que el biocombustible "puede salvar África y el mundo evitando que, tras el agotamiento del petróleo previsto en las próximas cuatro o cinco décadas, caiga en la trampa de una generalización del uso de la energía atómica”. En su opinión, África era "una reserva de energía limpia".

2. En plazo tan breve como el año 2010, la FAO, en su 26.ª Conferencia Regional para África, Luanda (Angola), 3-7 de mayo de 2010, titulada “DESAFÍOS Y OPORTUNIDADES PARA LA PRODUCCIÓN DE BIOCOMBUSTIBLES EN LOS PAÍSES AFRICANOS”, echaba por tierra todo ese optimismo advirtiendo que:

10. ...En África, la mayoría de la población activa depende de la agricultura para sobrevivir. Gracias a su actividad, la agricultura contribuye al 40 % del producto interno bruto colectivo del continente. Sin embargo, aunque los sistemas dobles de producción de cultivos de subsistencia y comerciales en varios países africanos generan importantes ingresos de exportación, no han conseguido establecer una seguridad alimentaria más sostenible, como demuestra su dependencia de las importaciones. Así pues, sin políticas y normativas detalladas, los ingresos de los cultivos comerciales derivados de los agrocombustibles y, en particular, los ingresos de exportación no benefician necesariamente a los productores o a las personas que sufren una mayor inseguridad alimentaria.

11. Probablemente la pérdida constante de recursos naturales, como bosques primarios y pastos, tenga un costo mucho más elevado para su reposición, si ésta es posible, o como valor para futuros beneficios económicos. Esto cobra aún más peso si se consideran los beneficios económicos locales, es decir, especialmente si la mayoría de los beneficios derivados de la conversión a plantación o cultivos de agrocombustibles se exporta.

3. Catherine Grant Makokera, analista internacional que ha gestionado y participado en equipos de investigación en proyectos financiados por USAID, Banco Mundial, OIT, Banco Africano de Desarrollo, COSUDE, UE entre otros, advierte del doble peligro de los monocultivos de fuentes de biocombustibles:

La aparición del etanol como competidor para el uso del maíz y otros cultivos básicos para la alimentación podría desencadenar un ajuste profundo de la economía y el comercio vinculados a la producción mundial de alimentos, incluyendo la ayuda alimentaria. Dicho ajuste tendría consecuencias significativas para los países del sur de África. Ciertos países de esa región padecen un déficit de alimentos y dependen de forma regular de la ayuda alimentaria para satisfacer las necesidades de su población. El incremento de la producción de biocombustibles puede tener un impacto negativo sobre la disponibilidad de alimentos, tanto desde la perspectiva de una menor producción destinada a la alimentación como del aumento mundial de precios. En EE UU, los precios de los cereales y otros productos agrícolas para la alimentación sufrieron el impacto de unos niveles cada vez mayores de producción de biocombustibles [...] En tal sentido, los países del sur de África podrían verse más afectados por el aumento de los precios mundiales del maíz que por el desvío de la producción estadounidense hacia la elaboración de biocombustibles. Esto se debe a que actualmente es poco el maíz que EE UU destina a ayuda alimentaria para esa región. A su vez, el aumento del precio del maíz incidirá significativamente en la compra de alimentos para la ayuda. Irónicamente, este efecto sobre los precios podría combinarse con una reducción mayor del volumen de alimentos excedentes destinados a la ayuda alimentaria.”

Tal vez se les podría acusar de agoreros, pero más bien son las Casandra: no sólo no se ha dado ese futuro de color de rosa expuesto por Abdoulaye Wade, sino que la realidad muestra que aún es peor que la peor de la predicciones: entre el 2014 al 2021, el riesgo por malnutrición de la sociedad africana pasó de afectar a un ya terrible 44,4% de la población a un 57,9%, un brutal 30% más. El prudente “puede tener un impacto negativo” de Grant o el cauteloso “Probablemente [...] tenga un costo mucho más elevado” de la FAO suenan timoratos y pacatos ante la cruel realidad de un elevado impacto negativo.

4. La producción de biocombustibles dentro y fuera de África nos hará tal vez más eco sostenibles, pues en principio en su consumo se genera el mismo CO2 que la propia cosecha atrapa -aunque haya dudas sobre ello (5)-, pero ni aún si fuera ecosostenible, ese fin no podría justificar ni el aumento de la corrupción y criminalidad que implica la falta de transparencia en las transacciones, ni los costes sociales de pérdida de tierras comunales, ni la deforestación, ni la pérdida de autonomía alimentaria de las franjas más pobres, ni un peligro cada vez más grave: la competencia por un bien escaso, el agua, tanto por la incautación para esos monocultivos como por la contaminación de las aguas residuales de esas explotaciones.

Una sutil línea NT 04
(Recreación de Lenin reflexionando, generada por el programa WEPIK)

¿Qué hacer?

[El último resumen que sirve para saltarse lo que resta de artículo: ¿Qué hacer? Mejorar el mundo ¿Cómo hacerlo? Aunque tenga cierta intuición, debo decir con honestidad que no lo sé.]

No será la primera vez que diga que lo fácil es contestar a esta leniniana pregunta. Lo difícil es decir cómo hacerlo. Lo difícil no es establecer el objetivo, sino las estrategias y sus debidas tácticas para alcanzarlo. Y las tácticas para las tácticas.

No sólo es África, es también Latinoamérica, y Asia -desde Turquía a Indonesia-, los que también nos alimentan con productos agropecuarios baratos gracias al dumping social, político, económico y ecológico que sus gobiernos permiten y la UE de alguna manera avala con los acuerdos de comercio.

Ya hemos oído otras veces la vieja, pero no por ello verdadera, teoría de la “lluvia fina”:

Según los múltiples corifeos del neoliberalismo, la riqueza se «derrama» de las clases más privilegiadas a las menos pudientes en medio de las actividades económicas libres, sin intervención estatal y con todas las garantías de ganancia, rentabilidad y eficiencia para el capital privado. La tarea de los pobres, así, solo es esperar pacientemente y con una sonrisa en el rostro a que el capital se asome a sus puertas y les brinde un trabajo que valga la pena.” (La pauperización de las mayorías, Esteban Morales Estrada, Revista Jacobin, 18/10/21)

Y no. Nada de lluvia fina. Ocurre cierta y precisamente lo contrario. Y no sólo en los países fuente, sino también en los países receptores.

Ese múltiple dumping permite que sea mucho más barato producir y enviar productos agropecuarios desde más de tres, cinco o diez mil kilómetros que producirlos próximos al consumidor.

¿Cómo hacer que acabe este dumping? ¿Obligarles a cumplir con nuestros estándares sociales, sanitarios y medioambientales? ¿Dejar de comprarles? ¿Alguna otra solución imaginativa, como obligarles a pagar aranceles, cuyo importe luego se les reintegrara para crear en sus países tejido social? ¿No sería todo esto tildado de inaceptable imperialismo eurocentrista?

Por no hablar de que, si se diera uno cualquiera de esos casos, sería necesario explicar a la ciudadanía que cualquier opción significará un irremediable aumento del precio de los bienes agropecuarios importados. La seguridad (alimentaria, social y medioambiental, tanto del productor como del consumidor) y el provecho de ese mismo consumidor (de importar barato) siempre sumarán cero: a mayor coste, mayor precio (los precios subirán, a no ser que la ciudadanía tenga opciones -instrumentos- reales (6), y no sólo de política de boquilla, para ganar en la lucha por la apropiación del excedente).

Lo que sí es inaceptable es eliminar el dumping igualando a la baja nuestros altos estándares fitosanitarios o nuestra sociedad abierta. Igual de inaceptable que pensar, inocentemente, en la bondad de la “fina lluvia”, esa teoría que libera de trabas al empresario porque, a decir de Kuznets, aunque un desarrollo acelerado produzca inicialmente grandes desigualdades, luego sería de esperar que las nivele una vez alcanzado un desarrollo máximo -¿cuándo? ¿cuánto?- hasta hacer que en un futuro no exista la desigualdad (7). Por de pronto, la malnutrición avanza en el mundo entero (8), y dejar, como nos piden los teóricos de la “fina lluvia”, el paraíso terrenal para más adelante, tras un largo, duro y doloroso transitar por este valle de lágrimas, eso ya suena, más que a hueco, a sospechosamente falso, interesado y lleno de mala fe.

La base de esa sutil línea ha quedado, a mi modo de entender, establecida.

Sutil, casi invisible, aunque dura e irrompible como el mejor acero: el dumping social, político, económico y ecológico existente en los países fuentes de nuestras importaciones agropecuarias hunde a su pobre y magro tejido social, mayoritariamente agrario, le impide desarrollar su fuerza, anulando la capacidad de crear nuevo y atractivo tejido social, y le lleva a aumentar el deseo de emigrar, emigración que principalmente les vacía de sus mejores y más formados ciudadanos (9).

A su vez ese dumping crea problemas en los países receptores de esos productos agropecuarios, tanto en el mundo laboral del sector primario, donde la competencia es una excusa para presionar los salarios a la baja, como en la entera sociedad, pues aunque en PIB sólo represente alrededor del 5%, la presión de la tractorada, que no se conforma con la PAC, sino que quiere su parte en la tajada de beneficios del oligopsonio, la retransmisión de sus quejas a través de todos los canales televisivos (y aún es cierto aquello de que “es verdad, lo dice la tele”, a lo que se debe sumar las cámaras de eco de las redes sociales), así como la absolutamente vital y visceral importancia que la alimentación representa para los humanos (de ahí los aplausos acríticos a la tractorada), todo ello favorece el desistimiento de la ciudadanía ante cualquier discurso mínimamente de izquierdas, que promueva -y explique sus costes y cómo abordar- el esfuerzo por limitar ese dumping económico y medioambiental y que, en reacción, les lleva a aplaudir a la tractorada, a abrazar los discursos -por aquella reacción tan humana y visceral ante una amenaza de crisis de alimentos (10)- de la derecha extrema, la extrema derecha y la ultraderecha.

¿Qué hacer? Mejorar el mundo ¿Cómo hacerlo? No lo sé.


Documentación

África y los biocombustibles” (Rebelión, 2208).
Africa's food crisis: Why is it happening and what can be done?” (Reuters, 2022).
Biofuels in Africa: An Overview” (CGIAR ISPC 2011).
Biofuels in Africa. Opportunities, Prospects, and Challenges” (The Word Bank, 2011).
El acaparamiento global de tierras - Guía básica”, (Versión en castellano: FUHEM Ecosocial. Junio de 2013), Transnational Institute.
Implications of Land Grabbing and Resource Curse for Sustainable Development Goal 2 in Africa: Can Globalization Be Blamed?” by Samuel Chukwudi Agunyai [ORCID] and Lere Amusan (North West University, South Africa, 2023)
Increasing the adoption of conservation agriculture: A framed field experiment in Northern Ghana” (Agricultural Economics, 2022).
Jatropha curcas applied and technological research on plant traits”, Comisión Europea.
The high cost of palm oil: How the world's most popular vegetable oil is driving deforestation and climate change” (European Parliament, 2017).
The Impact of Climate Change on Agriculture in Africa” (McKinsey Global Institute, 2020).
The land rush doesn't have to end in a poor deal for Africans”, (The Guardian, 2010).
The State of Food Security and Nutrition in the World 2022” (UNICEF, 2022).
Tractorada en Sabiñánigo: ‘Sin el campo y la ganadería, la mesa vacía’” (El Periódico de Aragón, 2024).
Welcome to the Land Matrix public database on land deals”, Land Matrix, organización financieramente apoyada por, entre otros, la Comisión Europea, el Ministerio Alemán para la Cooperación y el Desarrollo, la Agencia Suiza para la Cooperación y el Desarrollo y las Universidades de Bern y de Pretoria.
Why are we feeding crops to our cars when people are starving?” (The Guardian, 2022).

Webgrafía de la documentación


(1) “The User may use the AI Generated Content for any legal purpose, provided that the User comply with the AI Product Terms and accept that the User is solely responsabile for such use, and any such use of the AI Generated Content is at the User’s own risk.” WEPIK & FREEP!K Company, AI Products Terms and Conditions, March 2023.
(2) Implications of Land Grabbing and Resource Curse for Sustainable Development Goal 2 in Africa: Can Globalization Be Blamed?, by Samuel Chukwudi Agunyai [ORCID] and Lere Amusan.
(3) Land Matrix, organización financieramente apoyada por, entre otros, la Comisión Europea, el Ministerio Alemán para la Cooperación y el Desarrollo, la Agencia Suiza para la Cooperación y el Desarrollo y las Universidades de Bern y de Pretoria.
(4) «Jatropha curcas applied and technological research on plant traits», Comisión Europea.
(5) “la mezcla obligatoria de agrocombustibles en gasolinas y combustibles diésel, tales como la Ley de Energía Limpia y Seguridad de EEUU y la Directiva sobre energías renovables de la Unión Europea. Los agrocombustibles se justificaron en términos ambientales como combustibles “neutros en carbono”. Sin embargo, la idea de que los agrocombustibles son neutros en carbono y renovables ha sido cuestionada crecientemente porque ignora las emisiones resultantes de recoger, transportar, procesar y quemar la biomasa como combustible, al igual que los impactos de retirar las plantas, árboles y otra biomasa que, de otra forma, hubiera seguido absorbiendo carbono.El acaparamiento global de tierras, (Versión en castellano: FUHEM Ecosocial. Junio de 2013), Transnational Institute.
(6) La centralidad del salario excedente (ex-post) en Sraffa, RGC, Nueva Tribuna, 08/04/2022.
(7) La lucha de clases existe... ¡y la han ganado los ricos!, Marco Revelli, Alianza Editorial, 2014.
(8) “El número de personas que padecen hambre en el mundo aumentó hasta alcanzar los 828 millones de personas en 2021, lo que supone un aumento de unos 46 millones desde 2020 y de 150 millones desde el brote de la pandemia de la enfermedad por coronavirus (COVID-19) (1), según un informe de las Naciones Unidas en el que se aportan nuevas pruebas que muestran que el mundo se está alejando de su objetivo de acabar con el hambre, la inseguridad alimentaria y la malnutrición en todas sus formas de aquí a 2030.Comunicados de prensa, OMS, 6 de julio de 2022, Roma/Nueva York.
(9) “Más que una respuesta desesperada a la indigencia, la migración es generalmente una elección consciente de individuos y hogares relativamente acomodados para mejorar sus medios de vida.”, ver nota 4 en Mi nombre es África, RGC, Nueva Tribuna, 30/01/2024.
(10) “Tractorada en Sabiñánigo: ‘Sin el campo y la ganadería, la mesa vacía’”, El Periódico de Aragón, 04/02/2024.

Una sutil línea