martes. 23.07.2024

La ciudadanía española en el exterior en las últimas dos semanas se ha dado cuenta del poder que tienen en la elección de la formación de los grupos parlamentarios tras la derogación del voto rogado.

Cientos de votos en una dirección u otra puede significar el asignar un escaño a un partido o a otro y este poder de influencia es aún mayor en elecciones autonómicas en aquellas Comunidades Autónomas como Galicia, Asturias o Castilla y León con gran número de emigrantes en el exterior

El escaño ganado por el Partido Popular al Partido Socialista en la Comunidad de Madrid ha puesto encima de la mesa lo mucho que pueden afectar ese escaso 10% de participación por parte de la población española en el exterior que voto en las elecciones generales y nos muestra lo importante que sería volver a recuperar pronto, si no superar, el tradicional 30% de participación de la diáspora.

Este incremento obligaría a que los partidos políticos se hicieran mucho más cargo de una población que durante muchas décadas han tenido desatendidos. 

El camino mostrado es claro, pero han de tener en cuenta que no solo pueden venir a pedirnos nuestros votos, sino que tendrán que empezar a incluirnos en sus programas y más importante aún tendrán que darse cuenta de que en la red exterior hay un gran nivel de activismo político.

La importancia de recuperar pronto, si no superar, el tradicional 30% de participación de la diáspora

Que se lo digan al PSOE, PP o a SUMAR a través de sus agrupaciones y círculos y sería valiente por parte de sus partidos políticos que ofrecieran a su militancia algún puesto en las listas electorales.

Estas posiciones en las listas deberían ofrecer una posibilidad real de ser elegidas o elegidos y así tener representación real durante una legislatura en el Congreso de los Diputados o bien en el Senado. 

Ya no nos valen los trucos de aquellos diputados que vivieron durante uno o dos años en el exterior y que nos tratan de vender como emigrantes. Emigrante es otra cosa.

Necesitamos representación en Madrid que conozca de primera mano lo que significa lidiar con consulados que trabajan con menos recursos de los que necesitan o que no logran que sus hijos tengan acceso a aprender su lengua con igualdad de condiciones a aquellos que viven en grandes capitales en el exterior (debido a la falta de aulas Alce). 

Sabemos que la incorporación de nuestras peticiones en los programas electorales sueles ser meros toques cosméticos y nos intentan convencer de que nos tienen en cuenta a los 2,8 millones de ciudadanos españoles en el exterior

Podríamos tener frente a nosotros una posibilidad de repetición electoral y entonces ya no tendrán excusas ninguno de estos partidos para no elaborar unas listas acordes a la población española en 2024. 

La tercera provincia de España en número de votantes potenciales debe tener representación en el Congreso de los Diputados y si bien la circunscripción exterior es un sueño a largo plazo y por las dificultades para lograrlo quizás una utopía, quizás sí que sería necesario que los diferentes partidos políticos se planteen colocar a representantes ya afiliados a sus partidos en el exterior. 

La tercera provincia de España en número de votantes potenciales debe tener representación en el Congreso de los Diputados

Quien quiera representarnos ha de tener claras dos cosas: primero, que los programas hacia el exterior han de cumplirse y segundo que la incorporación de migrantes en las listas electorales no puede ser cosmética y no pueden aparecer en puestos que no otorgan ninguna posibilidad real de que vayan a ser elegidas y no tendrán voz ni participación en la democracia española

Vamos a tener que hacer un trabajo de educación hacia la población residente en España acerca de lo que significa ser un emigrante y los problemas que nos encontramos en el día a día para tratar de mantener nuestros vínculos con nuestro país. 

Aquellos medios nacionales que durante los días previos al recuento hablaba del voto “extranjero” debería revisar su elección en cuanto al léxico, más aún cuando habla de ciudadanos españoles de plenos derechos. 

En el exterior no solo nos preocupa los recursos consulares, la educación de nuestros menores, los planes de retorno o los viajes del IMSERSO por nombrar algunas cosas. Los españoles en el exterior seguimos con orgullo y a veces con lástima los derroteros de la política española y ahora mismo es un momento en el que en muchos lugares podemos sacar pecho por una economía que parece que está en crecimiento superando por primera vez las tasas de crecimientos de otras potencias dentro de la Unión Europea. 

Igualmente nos congratulamos de ver una tasa de desempleo en bajada y unos salarios mínimos que superan en 400 euros lo que había hasta hace nada. 

Nuestros puentes para un posible retorno se están reconstruyendo y quizás este retorno no será el nuestro propio sino el de nuestros hijos nacidos en Reino Unido, Colombia o Marruecos. 

Aquellos medios nacionales que durante los días previos al recuento hablaba del voto “extranjero” debería revisar su elección en cuanto al léxico

En un momento clave para nuestra economía y nuestro futuro es clave seguir incrementando la base laboral en el país, así como lograr el retorno de gente joven productiva y con un talento y conocimientos que en algunos casos no hubieran nunca adquirido en España.

Las políticas que demandamos desde el exterior y aquí da igual cual sea nuestra afiliación política siempre será en este ámbito progresista. No creo que haya afiliados al Partido Popular en el exterior que pretendan conservar el trato hacia la migración que llevamos sufriendo durante toda la historia y me imagino que ellos también tendrán en su cabeza el incremento de recursos asignados, así como políticas que vayan avanzando en los servicios que podemos o debemos obtener del Estado español.

El famoso voto CERA que va a quedar presente en la cabeza de la población residente en España, así como de los grandes medios durante los próximos meses ha de ser utilizado. 

Ahora conocen nuestro poder real y ahora deberían comenzar a acordarse de los 2,8 millones de españoles y que pronto superaremos la barrera de los tres millones gracias a la aplicación de la ley de memoria democrática y a una mayor tasa de natalidad entre la población entre la diáspora.

Los votos de unos pocos pueden decidir gobiernos