lunes. 26.02.2024
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Féretro con los restos mortales de Sebastián Piñera a su llegada a Santiago de Chile.

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@jgonzalezok |

Con la muerte inesperada este martes (6) del ex presidente Sebastián Piñera, Chile pierde al exponente de una derecha democrática, dejando al país más polarizado, entre la izquierda actualmente gobernante, con el presidente Boric, y la ultraderecha del Partido Republicano de José Antonio Kast.

La extrema derecha fue la gran sorpresa en mayo del 2023, al lograr la mayoría absoluta en la elección de los consejeros constitucionales, aunque sufrió una derrota importante pocos meses después, en diciembre. Fue en ese momento que la ciudadanía rechazó, con el 55,76% de los votos, un proyecto de Constitución que retrocedía hasta parecerse más al modelo pinochetista. Esos meses fueron de cierto delirio de una extrema derecha nostálgica de la dictadura.

Lo que se conoce en Chile como derecha tradicional, es decir RN y UDI (Unión Demócrata Independiente), tenía en el fallecido presidente Piñera al hombre que logró ganar dos elecciones, rompiendo la racha de 20 años de gobiernos de la Concertación de Partidos por la Democracia, la exitosa coalición de centro izquierda. Y era su mejor baza para volver al poder dentro de dos años. Piñera había dicho que no aspiraba a un tercer mandato, aunque en política a menudo las palabras se las lleva el viento, sobre todo si los sondeos son favorables. Ahora, su desaparición allana el camino a la ultraderecha de Kast.

Las recciones del arco político al fallecimiento de Piñera confirman una característica singular en la sociedad chilena: el respeto por el adversario político, más allá de las diferencias ideológicas. Desde el presidente Boric, que lo combatió duramente como líder estudiantil, a otras figuras de la izquierda, ha sido unánime el reconocimiento a un personaje que suscitó controversias, pero que jugó un papel de compromiso con la democracia. Piñera fue el más inteligente entre los dirigentes de la derecha chilena, como demostró al despegarse tempranamente de la figura del dictador Pinochet.

El presidente Boric decretó tres días de luto nacional, ordenó un funeral de Estado en su honor y volvió a reconocerle explícitamente, al señalar que Piñera fue un demócrata desde la primera hora.

El fallecido ex mandatario fue el primer presidente de la derecha que desde 1958 llegó por los votos al Palacio de la Moneda

El fallecido ex mandatario fue el primer presidente de la derecha que llegó por los votos al Palacio de la Moneda desde 1958, cuando fue elegido Jorge Alessandri. A pesar de que su hermano José fue un ministro importante de la dictadura de Pinochet, él tuvo la valentía -o el instinto político- de anunciar públicamente que votaría No en el plebiscito de 1988, con el que Pinochet quería mantenerse ocho años más en el poder.

Candidato a senador en las primeras elecciones después de la dictadura, inmediatamente empezó a planificar su carrera presidencial. Según escribió el columnista Ascanio Cavallo en el diario La Tercera, días después de la elección invitó a tres personas a cenar a su casa, de un modo un tanto enigmático, sin propósito declarado: “Se trataba de pedir opiniones acerca de su siguiente campaña, que sería presidencial”.

Multimillonario -con una fortuna calculada por la revista Forbes en 2.700 millones de dólares-, sus gobiernos se pueden describir más por su orientación liberal que como puramente de derecha. En su propio sector fue visto con recelo y se diferenció claramente de las figuras políticas que aún después de acabar la dictadura seguían defendiendo a Pinochet.  

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Sebastián Piñera.

En 2013, durante la conmemoración de los 40 años del golpe militar que derrocó a Salvador Allende, dejó una definición contundente que alborotó a la derecha. “Hubo muchos que fueron cómplices pasivos, que sabían y no hicieron nada o no quisieron saber y tampoco hicieron nada”, dijo al diario La Tercera.

No fue el único gesto: después de una entrevista a CNN Chile del general Manuel Contreras, ex jefe de la terrible DINA -Dirección de Inteligencia de la dictadura-, mandó cerrar el penal Cordillera, en el que había 10 presos condenados en causas por violación a los derechos humanos -entre ellos Contreras-, viviendo con comodidades impropias de criminales de lesa humanidad.

Sus dos períodos presidenciales estuvieron marcados por hechos de gran trascendencia

Sus dos períodos presidenciales estuvieron marcados por hechos de gran trascendencia. Asumió por primera vez días después de un terrible terremoto, que causó la muerte de 525 personas y provocó un millón y medio de desplazados. Poco después sucedió el derrumbe de una mina en el norte del país, con 33 personas atrapadas a casi 800 metros bajo tierra. En ambos casos salió airoso: al finalizar su mandato se había logrado reconstruir el 97% de la infraestructura dañada por el sismo; y los mineros fueron rescatados gracias a su empeño personal en intentar salvarlos sin ahorrar esfuerzos, cuando la mayoría de sus consejeros daban por perdida cualquier posibilidad de sacarlos vivos.

El segundo mandato se vio marcado por el estallido social y por la pandemia. Todos le reconocen la eficacia en el combate al covid 19, con una gestión rápida y sin ningún escándalo, como sucedió en alguno de los países vecinos. El estallido social sorprendió a todo el mundo y la contundencia en la represión le valió al gobierno denuncias por graves violaciones de los derechos humanos. El abogado chileno José Manuel Vivanco, que durante muchos años dirigió en Washington la organización defensora de los derechos humanos Americas Watch, fue convocado por Piñera para ayudar a supervisar a las fuerzas de seguridad. Al final, el abogado criticó al presidente, pero lo elogió por permitir que hubiera una revisión externa de la represión.

En la reciente historia de Chile, Piñera será recordado también por haber protagonizado sendos recambios, danto paso a gobiernos de signos diferentes. En el primer período, fue sucedido por la socialista Michelle Bachelet, en el segundo por el actual, Gabriel Boric. El proceso de transición, como en todos desde que se recuperó la democracia, imperó la colaboración, incluso la elegancia. En Chile es tradicional que el presidente saliente reconozca inmediatamente los resultados y llame al vencedor para iniciar el proceso, invitándolo a desayunar en su domicilio particular al día siguiente. Es un diálogo que todos los chilenos escuchan en directo por televisión, que marca una diferencia con los usos y costumbres en otras latitudes.

La muerte de Sebastián Piñera allana el camino a la extrema derecha en Chile