Con el atentado en Brasilia reaparece el fantasma del golpe
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Javier M. González | @jgonzalezok |
Gabriela Máximo | @gab2301 |
Un atentado con bomba en el centro del poder brasileño en la noche del pasado miércoles (13) dejó al país en alerta menos de dos años después del intento de golpe de estado promovido por los seguidores del expresidente Jair Bolsonaro contra el presidente Luiz Inácio Lula da Silva. Un hombre lanzó bombas contra la sede del Supremo Tribunal Federal (STF) y se suicidó con explosivos al ser rodeado por personal de seguridad de la Corte. Previamente, detonó explosivos en un coche que había estacionado en las inmediaciones. En ninguno de los casos hubo heridos o víctimas fatales. La Policía Federal (PF), a cargo de la investigación, considera que no se trata de una acción aislada y que el atentado fue planeado a lo largo de meses.
El atentado en Brasilia ocurrió a tres días de la reunión de la cúpula del G20, que tendrá lugar en Rio de Janeiro. Lideres mundiales empezaron a llegar en la ciudad que está guardada por un fuerte aparato de seguridad. El presidente Lula estava en Brasilia en el momento de las explosiones y al día siguiente viajó a Rio para recibir a los jefes de Estado. Lula no se manifestó todavía sobre el acto de violencia.
La Policía Federal informó que el accionar de Wanderley será tratado como acto terrorista
El terrorista de Brasilia era de extrema derecha y se llegó a candidatear a concejal por el partido de Bolsonaro, el PL, aunque no resultó electo. En declaración a la PF, su ex mujer dijo que su plan era matar a Alexandre de Moraes, uno de los integrantes del STF, que el bolsonarismo y el mismo ex presidente consideran su principal enemigo. Ante la gravedad de la situación, un integrante del alto tribunal dijo a la columnista Andréia Sadi, de Globonews, que “el golpe no murió”, haciendo referencia a los ataques golpistas de enero de 2023.
Francisco Luiz Wanderley, de 59 años, era cerrajero de profesión. Estuvo en Brasilia al comienzo del mandato de Lula, aunque no existen pruebas de haya participado en los actos del 8 de enero, cuando miles de personas invadieron y depredaron las sedes de los tres poderes, después de semanas presionando ante cuarteles militares en todo el país, en un intento de provocar un golpe de Estado. En aquél entonces estuvo en la capital dos meses y volvió ahora, permaneciendo otros tres meses.
La Policía Federal informó que el accionar de Wanderley será tratado como acto terrorista. Según las informaciones que facilitó el director general de la PF, Andrei Rodrigues, el hombre llevaba consigo artefactos explosivos artesanales, pero con alto poder destructivo. Incluso portaba un extintor de incendios que había convertido en un lanzallamas. En la casa en que se había hospedado había más artefactos explosivos. Había preparado trampas para la policía, que pudieron ser evitadas por el uso de robots. La casa donde vivió estos últimos meses quedó destruida por la explosión de estos artefactos. En el interior del lugar se encontraron referencias a los actos del 8 de enero.
“Esos grupos extremistas están activos y se necesita que actuemos de manera enérgica. Entendemos que el episodio de ayer (por el día 13) no es un acto aislado y que está conectado con hechos recientes que la Policía Federal ha investigado. Estamos tratando este caso en dos vertientes: actos terroristas y atentado al estado de Derecho”, dijo Rodrigues.
La investigación de su teléfono celular parece clave para avanzar en la investigación. Entre otros detalles que ahora mismo se desconocen, están con quién se relacionaba, posibles financiadores e incluso si tuvo instructores para la confección de los explosivos. Otra incógnita es si tenía relación con militares o grupos políticos.
El juez Alexandre de Moraes, juez instructor de la tentativa del golpe de 2022, será también el instructor de este nuevo atentado
En sus redes sociales Wanderley ya venía dando pistas de sus planes. Mencionó el 13 de noviembre como fecha de “un gran acontecimiento”. Y advirtió horas antes del atentado: “Cuidado al abrir cajones, armarios, estantes, depósitos de materiales, etc.”. La advertencia preocupó especialmente en la sede del Congreso, ya que el hombre había estado horas antes en el edificio y había usado los lavabos y baños. Además, se encontró en su cuenta de Facebook una selfie que tomó delante del Tribunal Supremo con el siguiente mensaje: “Dejaron al zorro entrar en el gallinero”. Se desconoce la fecha en la que hizo la foto.
El juez Alexandre de Moraes, juez instructor de la tentativa del golpe de 2022, será también el instructor de este nuevo atentado. Y advirtió que “no existe posibilidad de pacificación con amnistía a criminales”, en referencia a las iniciativas parlamentarias de las últimas semanas, que buscaban una medida de perdón para los presos por el frustrado golpe del 8 de enero y del propio Bolsonaro, ya condenado a ocho años de inhabilitación por haber intentado deslegitimar el proceso electoral. “Un criminal amnistiado es un criminal impune y la impunidad va a generar más agresividad, como sucedió ayer”, dijo el magistrado.
Para Moraes, el clima de ataques a la democracia comenzó a tomar volumen “bajo el falso manto de una criminal utilización de la libertad de expresión”, poniendo énfasis en lo que se conoció como “gabinete de odio”, que funcionaba durante la presidencia de Bolsonaro en el propio Palacio de Planalto -sede del Ejecutivo-, siendo su hijo Carlos su mentor intelectual. El STF investiga este “gabinete de odio” como una estructura ligada a la presidencia de entonces, que serviría para alimentar ataques virtuales contra el propio tribunal y sus integrantes, además de otras autoridades opositoras al gobierno.
Horas después del atentado, el presidente del STF, Luis Roberto Barroso, señaló en un acto institucional que el ataque era consecuencia de episodios que comenzaron con amenazas a los miembros del tribunal en los últimos años y culminaron con los ataques del 8 de enero del 2023. Durante el gobierno de Jair Bolsonaro (2019-2022), el mandatario amenazó repetidamente al tribunal y en 2021 hizo desfilar frente al Palacio de Planalto, en la misma plaza donde está la sede del STF, a tanques del Ejército -algo inusual desde el fin de la dictadura en1985- en un claro acto intimidatorio.
Bolsonaro venía sosteniendo la extravagante teoría de que la victoria de Donald Trump en los Estados Unidos podía augurar su propio regreso
En su discurso, Barroso hizo una incisiva defensa de las instituciones democráticas y alertó sobre la gravedad del momento. “¿Dónde fue que perdimos la luz de nuestra alma afectuosa, alegre y fraterna para la oscuridad del odio, la agresividad y la violencia?”, se preguntó el magistrado.
Bolsonaro venía sosteniendo la extravagante teoría -sin ninguna base razonable- de que la victoria de Donald Trump en los Estados Unidos podía augurar su propio regreso. Preguntado cómo eso podría suceder, afirmó: “Estados Unidos es la mayor potencia económica, militar y también el mayor país democrático del mundo”, recordando su buena relación con Trump.
El ex presidente Bolsonaro tiene varias causas judiciales que todavía están en fase de investigación, con lo que puede ampliarse aún más la inhabilitación que ya pesa sobre él, pero que le pueden llevar incluso a la cárcel. Fuentes judiciales indican que se encontraron nuevos elementos que lo involucran en la elaboración de una minuta golpista encontrada en poder de su ex ministro de Justicia, está complicado también en una investigación sobre milicias digitales, hay un caso abierto por la venta ilegal de joyas que recibió como regalo de dignatarios extranjeros e incluso afronta la acusación de haber falsificado sus certificados de vacunas.
Ahora, en su afán por limitar los daños, Bolsonaro se refirió a Wanderley como un loco y habló de pacificación. A pesar de que su historial demuestra que quiso destruir las instituciones democráticas, ahora afirma que tienen un papel fundamental en la construcción del diálogo y el ambiente de unión. “Por eso, hago un llamamiento a todas las corrientes políticas y a los líderes de las instituciones nacionales, en este momento de tragedia, para que den los pasos necesarios para avanzar en la pacificación nacional”, añadió, sin que convenza a muchos su repentino sentido de responsabilidad.