jueves. 29.02.2024

El 16 de enero la Asociación de Diplomáticos Españoles publicaba un informe en el que entraban a describir los múltiples problemas que sufre la red consular, una red que es también marca España. 

La ADE es una asociación profesional sin ánimo de lucro fundada en 1990. Su objetivo es promover y defender los intereses profesionales, económicos y sociales de los miembros de la Carrera Diplomática española y tiene su sede en Madrid, España.

La ADE tiene más de 1.000 miembros, que representan a más del 70% de la Carrera Diplomática española y cuyos miembros son diplomáticos tanto en activo, como en excedencia o jubilados.

El informe que se ha hecho público y consta de 19 páginas comienza con una alusión a un anterior comunicado fechado el 13 de junio de 2022 y publicado por la misma asociación, así como de un estudio realizado en 2018/2019 por la Dirección General de Españoles en el Exterior y de Asuntos Consulares.

La Asociación de Diplomáticos Españoles ha publicado un informe en el que entraban a describir los múltiples problemas que sufre la red consular

En ambos ya se constataba una situación compleja y una trayectoria descendente en nuestras instituciones en el exterior y mientras el primer comunicado “manifestaba su profunda preocupación por la grave situación de nuestra red consular, compuesta por 86 consulados generales, 2 consulados y 92 secciones consulares de embajadas, así como por unos 500 consulados y vice-consulados honorarios”, el estudio de 2018/19 “constató el mal estado de nuestra red consular y las dificultades crecientes para dar un servicio de calidad a los ciudadanos”. 

Tras la Introducción con el comunicado de 2022, y apartado I que detalla el estudio de la Dirección General, entra en el apartado II a estudiar la situación actual y se destacan los problemas derivados de la escasez de personal, el deterioro de las infraestructuras, y otros cambios como por ejemplo la llegada de la Ley de Memoria Democrática con su incremento en la presión consular. 

Pese a que el número de inscritos en los RMCs ha seguido creciendo vigorosamente, las plantillas de contratados fijos se mantienen prácticamente sin cambios desde hace años, debido principalmente a las restricciones presupuestarias. Hay oficinas consulares en las que el personal total se ha reducido, pese a un incremento sustancial de los registros de matrícula. Por sólo mencionar un ejemplo, el Consulado General de España en Frankfurt tenía en 2007 unos 20.000 inscritos y contaba entonces con una plantilla total formada por un cónsul general, cónsul adjunto, canciller, vicecanciller y 17 contratados locales. En 2023 los inscritos son el doble (40.000), pero la plantilla se ha reducido a un cónsul general, canciller y doce contratados locales” detalla el informe y aparte de Frankfurt se incluyen más detalles de otros consulados generales en el mundo que sufren situaciones similares.

Este informe muestra desde otro ángulo los problemas que el personal laboral en el exterior (PLEX) vino mostrando durante sus huelgas y movilizaciones en 2023 y que en algunos casos siguen sin solucionarse.

El informe abunda en los problemas de personal y explica que “la precariedad se intensifica cuando, ante la imposibilidad de hacer contrataciones temporales, es preciso recurrir a otras figuras administrativas de aún más corta duración, como las asistencias técnicas, o cuando, ante la falta del personal necesario, fijo o temporal, algunas oficinas acaban dependiendo de los estudiantes en prácticas para la realización de algunas tareas”.

Escasez de personal, deterioro de las infraestructuras  y el incremento en la presión consular por la llegada de la Ley de Memoria Democrática

En infraestructuras no pinta mejor: “numerosos edificios se encuentran en muy mal estado y no reúnen las condiciones mínimas para trabajar y acoger público. Ha aumentado el número de consulados que están al límite de su capacidad física y que no disponen por ello de espacio para las importantes ampliaciones de plantillas fijas que se requieren con carácter inmediato, en especial en las oficinas consulares más afectadas por la Ley de Memoria Democrática”.

De primera mano conozco el problema que los usuarios del Consulado General de Londres han sufrido las dos últimas décadas, cuando la población a atender se ha multiplicado exponencialmente y el edificio que aloja el consulado no puede alojar el incremento de personal necesario para cubrir las necesidades de nuestra diáspora.

Una posible solución sería la digitalización de procedimientos prometida, pero “la digitalización de los registros civiles consulares mediante el programa DICIREG (anunciada en 2020) se pospuso sine die. A fines de noviembre de 2023 se ha anunciado que en 2024 se retomarán los cursos de formación sobre DICIREG que quedaron interrumpidos en su momento, sin que se conozca por ahora el nuevo calendario de implantación de DICIREG en las oficinas consulares”.

Los cuellos de botella crecen con la demanda y ponen el foco en la falta de recursos que hace que los plazos se alarguen y el déficit actual de recursos haga que siga incrementándose la lista de problemas.

La Ley de Memoria Democrática tiene gran impacto, y como se detalla “estos nuevos españoles y sus familiares comenzarán de forma inmediata (ya lo están haciendo) a demandar servicios consulares, que con los medios actuales será imposible ofrecer, llevando a muchas oficinas consulares al colapso.”

En el apartado III de “otros déficits” entran a relatar algunas de las actividades que el actual colapso no les permite realizar, y que en muchos casos no tienen repercusión clara en la ciudadanía, aunque no hay que desdeñar la relativa a la incapacidad de invertir recursos en formación en una plantilla que expulsa continuamente a sus trabajadores por condiciones no competitivas en muchos lugares.

La digitalización ha de comenzar a tomar más velocidad y se han de lograr nuevas vías de financiación que permitan una cierta independencia y flexibilidad a los consulados

Las soluciones que ofrecen pasan por un incremento substancial en los recursos aportados desde el gobierno, una mejora de infraestructuras obsoletas, incrementar y formar la plantilla, y unas retribuciones que sea mas justas y que no se diferencien de consulado general a consulado general. La digitalización ha de comenzar a tomar más velocidad y se han de lograr nuevas vías de financiación que permitan una cierta independencia y flexibilidad a los consulados.

Ciertamente algunas medidas pueden tener sentido a los ojos de la ciudadanía, pero un incremento en el coste de los pasaportes seria una medida impopular y que de nuevo reflejaría una nueva discriminación entre españoles, los que viven en España y los que vivimos fuera.

Gran parte de los problemas han venido siendo parte de propuestas presentadas en el Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior (CGCEE) y en los Consejos de Residentes y desde estas instituciones formadas por voluntarios y voluntarias estaremos encantados de colaborar en un futuro estudio que trabaje por poner los cimientos que logren una red consular mas firme, y acorde a los tiempos y a las demandas actuales de la población.

Aunque parezca mentira, el consenso a veces es fácil de lograr, incluso en España.

 

Red consular: algo no funciona