martes. 05.03.2024

Ya hemos pasado página y estamos en el año 2024. El cambio de dígitos no conlleva necesariamente un cambio de escenario y en muchos aspectos es esperable una cierta continuidad que pueda permitir que ciertos proyectos sigan adelante y no tengamos que sufrir volantazos continuos, al menos a nivel nacional.

2023 fue un año en el que se pudo constatar el interés que hay por mantener una sociedad crispada con la demostración de que un sector de la política mundial ha pasado por encima del pacto no escrito de guardar las formas y no cruzar ciertas líneas rojas.

Tanto a niveles locales, autonómicos y nacionales el pasado año mostró unas maneras y una falta de saber estar por parte de unos políticos que han dejado de lado la oratoria y las ideas y han pasado directamente al insulto gratuito y a unas formas que los asemejan más a una panda de hooligans que a los representantes del pueblo responsables que todos desearíamos tener.

El tono ya se esta expandiendo a todos los grupos parlamentario. Los votantes nos dejamos contagiar, y es peligroso poder justificar continuamente los insultos y ofensas gracias a las continuas provocaciones, botellazos o leyes derogadas por partidos que vienen a destruir.

Hay 3 millones de españoles en el exterior que están igualmente expectantes de que va a pasar con las demandas

No bajaré mi tono hacia partidos de extrema derecha ni ahora ni nunca, pero hay que intentar lograr que la convivencia retome un curso que sea al menos transitable y respirable a pesar de la incomodidad que obliga el tener a algunos partidos políticos como compañeros de camino.

Los incendios dejémoslos en manos de los pirómanos y dejemos de darles protagonismo a sus salidas de tono diarias. Han llegado para crispar el ambiente y aprovecharse del rio revuelto y lo están consiguiendo.

Muchos trabajamos en política sin escaños, y sin “paguitas” que no necesitamos, y demandamos que los que cobran por lograr una sociedad mejor hagan su trabajo de una manera más efectiva.

Este año están llegando al Congreso y a los diferentes ministerios un montón de propuestas que han de lograr mejorar la vida de gran parte de la ciudadanía. 

Llegan reformas en materia fiscal, nuevas leyes de vivienda o por ejemplo el necesario debate de la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) que tuvo más de 500.000 firmas y el apoyo de unas 800 ONGs y que solicita la regularización extraordinaria de más de 500.000 migrantes.

Esta última propuesta es necesaria no solo para nuestra economía sino más aun para nuestra sociedad que ha de mostrar una mayor empatía y otorgar un mayor valor a los inmigrantes que llegan a nuestro país a añadir valor con su esfuerzo y su trabajo.

Esta propuesta que llega tarde, al menos llega mientras que muchos países de nuestro entorno siguen empeñados en una carrera hacia la xenofobia y la discriminación liderada desde el mismo Estado, los resultados de las elecciones nos han ofrecido otros 4 años sin negacionistas, racistas y xenófobos al mando del país.

Hay mucho trabajo por avanzar en 2024 y hay 3 millones de españoles en el exterior que están igualmente expectantes de que va a pasar con las demandas que están llegando o que quedaron congeladas debido al inesperado adelanto electoral.

Una de esas demandas era el Estatuto de la Ciudadanía Española en el Exterior que estaba en camino de ser aprobado en el segundo semestre de 2023 y tuvo que retrasarse.

Hay muchas esperanzas en este la renovación del estatuto que tras las elecciones ya estuvo en periodo de audiencia pública. 

El ex ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá ya explicó en el Pleno de Asturias del Consejo General de Ciudadanía Española en el Exterior (CGCEE) que este nuevo texto servirá para ofrecer las condiciones y el marco general normativo para los españoles en el exterior. "Esperamos que pueda cerrarse lo más pronto posible y ahí la opinión de este Consejo será muy importante a la hora de dar forma a un marco normativo que mejore las condiciones de vuelta de los que quieran retornar y también del apoyo y ayuda que damos a los que están fuera y que son españoles".

Una de esas demandas era el Estatuto de la Ciudadanía Española en el Exterior que estaba en camino de ser aprobado en el segundo semestre de 2023 y tuvo que retrasarse

La labor de finalizar el trayecto de este estatuto esta en manos de la nueva ministra, Elma Saiz Delgado, que en sus ultimas comparecencias ha dejado claro que el trabajo en este texto sigue siendo prioritario para su ministerio.

El CGCEE a través de la nueva Comisión Técnica de Asuntos Jurídicos ha trabajado el texto y se ha ido pronunciando sobre posibles mejoras que reflejen mejor las necesidades actuales de la diáspora.

El nuevo estatuto debería estar aprobado en el primer semestre de este año y solo podemos esperar oposición por parte del partido de la extrema derecha que nunca ha votado a favor en nada que suponga mejoras ni para la emigración ni mucho menos para la inmigración.

Como ya expliqué en mi último artículo de 2023: “En 2024 se deben acelerar los cambios positivos para la emigración” algunas de las mejoras que se esperan vienen de la mano de la modernización y digitalización de procedimientos y estos sin duda alguna podrán aliviar la presión de los consulados, así como mejorar el acceso a la ciudadanía a muchos servicios que hasta ahora.

La reforma del Código Civil en los artículos relativos a la nacionalidad sigue siendo una prioridad para 2024 y se espera que haya un esfuerzo por empezar a poner en funcionamiento por parte de los partidos una maquinaria que permita ir avanzando en una demanda que lleva demasiado tiempo sin ser escuchada.

Si durante 2024 no hay avances en esta materia, los partidos del Gobierno así como el partido mayoritario en la oposición, el Partido Popular, habrán fallado con la oferta de avance en este sentido. Tanto el PSOE como sus socios de gobierno ya mostraron una intención clara de búsqueda de soluciones con el parche temporal de la Ley de Memoria Democrática, y Núñez Feijoo en Buenos Aires también mostró una clara intención de solucionar los problemas con una Ley de Nacionalidad, el pacto de estado sería fácil de lograr.

En 12 meses sabremos si hay mas avances o volvemos a estancarnos. 

El Estatuto de Ciudadanía Española en el Exterior debería ser una prioridad