martes. 23.04.2024

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De los más de 475 mil posibles votantes gallegos que viven fuera de España, menos de 30 mil votaron en las elecciones al Parlamento gallego.

La falta de interés puede ser un reflejo de la falta de políticas hacia la emigración en muchas otras regiones de España, pero no en Galicia que en cambio sí que han mostrado un interés en la diáspora. 

Los partidos que se presentaban a estas elecciones han hecho campaña en las grandes bolsas de votos de Latinoamérica, olvidándose de las de Europa, y los diferentes gobiernos de la Xunta en los pasados lustros se han preocupado de sus emigrantes bastante más de lo que hacen la gran mayoría de comunidades autónomas españolas.

La falta de interés puede ser un reflejo de la falta de políticas hacia la emigración en muchas otras regiones de España, pero no en Galicia

Galicia, Castilla y León y Asturias (de diferente color político) son las regiones que muestran algo de preocupación y quizás se deba a los altos porcentajes de emigración que algunas de sus provincias muestran.

La desidia reflejada en el 6.15% por ciento de participación no puede ser achacada pues ni a la región, ni totalmente a los partidos políticos y toca, de una vez, empezar a tomar responsabilidad por estos paupérrimos datos por parte de los gallegos y gallegas que viven en el exterior.

En Buenos Aires, la quinta gran ciudad gallega, tras las cuatro en Galicia, y que cuenta con más ciudadanos y ciudadanas gallegas que las ciudades de Ourense, Lugo e incluso Pontevedra, menos de 7.400 votantes participaron, escaños que se dirimen por cientos de votos no cambian de propietario ni son influidos por la participación desde el exterior y esta vez es tan fácil como meter un voto en un sobre o acercarte a un consulado general.

Buenos Aires, la quinta gran ciudad gallega, tras las cuatro en Galicia, cuenta con más ciudadanos y ciudadanas gallegas que las ciudades de Ourense, Lugo

En 2005 se dejó como récord casi un 35% de participación, y aunque sigue a distancia de la participación por parte de compatriotas que viven en España, era una cifra mucho más digerible para aquellos que creemos que una democracia sin participación ciudadana no es democracia.

El voto rogado era la excusa manida para las bajas participaciones hasta las elecciones generales del año pasado, y tengo que decir que incluso con el voto rogado hubo muchos y muchas que no dejamos de votar ni una sola vez en el periodo que nos duró este sistema. 

Era difícil, pero no imposible, y no justificaba los datos de participación que por ejemplo en las elecciones al Parlamento Europeo de 2014 fue solo un 1,84%, y en las generales del mismo año un 4.95%, cifras que pueden justificar que a muchos partidos no les salga a cuenta plantearse el partirse la cara por un voto exterior que no responde a las expectativas.

Podemos quejarnos desde el exterior a través de redes sociales todo lo que queramos. Podemos insultar a las instituciones y a los representantes políticos día sí, y día también…

La decisión de quien gobierna y quien decide implantar o no mejores servicios, más recurso, más atención, o incrementar presupuestos en planes retorno queda en la mano de aquellos que prefieren gastar el tiempo en redes sociales como gladiadores del sofá, mientras luego no invierten tiempo ni en sumarse a movimientos ciudadanos ni en votar en unas elecciones que tienen lugar cada 4 años.

Votar es un síntoma más de una larga lista que demuestra que mucha parte de nuestra ciudadanía en el exterior solo se acuerda de España cuando vuelve de vacaciones

Un esfuerzo de unos pocos minutos cada 4 años es lo que se nos pide y ni eso, ahora la pelota está en nuestro tejado. En nuestro tejado individual.

En la desidia generalizada están muchos que opinan que nunca se va a cambiar nada, y que nunca se va a lograr que se nos escuche y con su actitud se perpetúa que esos cambios nunca se realicen.

Sigue actuando igual y seguirás teniendo los mismos resultados.

Ninguno de los partidos ni en el nuevo gobierno de la Xunta ni en la oposición van a dar ni un minuto de sus pensamientos y planes en ver como influir en los votos del exterior. Un 6.15% de los votos no supone ni una amenaza ni un atractivo a ninguno de los partidos y quizás si sigue esta tendencia veremos como en el futuro invertirán incluso menos en las campañas a elecciones en el exterior ya que la inversión no revierte en ningún momento en más interés o más votos desde la diáspora.

El voto telemático que muchos piensan que resultaría en la panacea, desde mi punto de vista, no lograría más que adecentar un poco los resultados de participación, pero no creo que fueran de ningún modo la solución a este problema.

¿Cuántos españoles y españolas en el exterior viven de espaldas a nuestro país y a sus instituciones? ¿Qué porcentaje de los casi 3 millones que componen la diáspora española podrían nombrar la lista de presidentes de la democracia?

Estas preguntas tenemos que hacérnoslas y tenemos que hacérselas a toda la ciudadanía que lleva décadas usando el pasaporte español como una mera herramienta para lograr otros objetivos como el poder viajar más libremente o el acceder a unas ayudas desde nuestro país, se necesita sin duda un mayor grado de compromiso.

Los resultados de participación en las elecciones de Galicia desde el exterior son una vergüenza y no podemos ser autocomplacientes

Votar es un síntoma más de una larga lista que demuestra que mucha parte de nuestra ciudadanía en el exterior solo se acuerda de España o de sus instituciones cuando vuelve de vacaciones o ha de renovar el pasaporte.

En los últimos 7 años he recibido muchos emails de personas registradas en los consulados generales de Edimburgo o Manchester para quejarse de falta de citas para “mañana” o de la necesidad de que le den un pasaporte ya que la boda de su prima en Cuenca es en 3 semanas y a pesar de conocer la fecha desde hace 8 meses ahora necesita que la maquinaria del Estado le realice los tramites a la velocidad del rayo, esas mismas personas nunca han apoyado ni avalado a ninguno de los consejos de residentes de los que demandan servicios.

Podría dar una palmadita en la espalda de la emigración y decir que la culpa es de los otros, pero no me apetece contribuir a que sigamos mandando unas señales hacia nuestros dirigentes mostrando que su falta de interés en nosotras y nosotros está justificada ante la falta de nuestro interés.

Los resultados de participación en las elecciones de Galicia desde el exterior son una vergüenza y no podemos ser autocomplacientes ya que “hace 3 años votaba una tercera parte de los que votan ahora”.

O votamos o dejamos de quejarnos…

El voto emigrante pudo cambiar el resultado, pero se quedó en casa