domingo. 03.03.2024
javier milei

Cuando el 10 de diciembre de 1983 Raúl Alfonsín asumía la presidencia, los cientos de miles de argentinos aglutinados en la mítica Plaza de Mayo canalizaban los años de espanto a través del unánime abrazo a la recién conquistada democracia. “Si alguien nos pregunta por qué marchamos, por qué luchamos, tenemos que contestarle que marchamos y luchamos para construir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general y asegurar los beneficios de la libertad para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los hombres del mundo que deseen habitar en el suelo argentino”, exclamaba desde el balcón de la Casa Rosada el primer presidente de la democracia recuperada.  

A cuarenta años de aquella multitudinaria celebración popular que ponía fin a siete años de terror, Argentina vota sumida en la incertidumbre. Como si se tratara de un mal sueño, de una horrenda pesadilla (para ser más exactos), la posibilidad de un fenomenal retroceso mantiene en vilo a la facción de la sociedad que aún conserva la cordura frente al desquicio de ese enorme porcentaje que con su voto colocó a Javier Milei en el lugar en el que jamás debió estar.

Construido y financiado por lo que en Argentina se denomina “Círculo Rojo”, aplaudido por la misma casta a la que supuestamente viene a combatir, este trasnochado de la antipolítica tiene enormes chances de vencer en las presidenciales de este domingo.

La incertidumbre es extrema, puesto que lo que está en juego es, nada más ni nada menos, la mismísima democracia, un sistema en el cual La Libertad Avanza no cree. Se trata, sin lugar a dudas, de una anomalía en la política argentina. Su identidad libertaria, su catarata de insultos e improperios, sus desvaríos, el odio manifiesto contra todo aquel que ponga en duda su palabra, la motosierra y un largo etcétera, confirman que por primera vez en su historia Argentina está al borde de convertir a un auténtico psicópata en presidente. Tal como lo afirmó ayer su ex profesor de economía, Guy Sorman, en una entrevista concedida al diario español ABC, “En primer lugar, Milei es un loco. Y en segundo lugar, un liberal”.   

Argentina al borde de un ataque de nervios