viernes 28/1/22

Tras las recientes elecciones en Chile, desde Reino Unido se envidian las opciones de cambio que en diferentes países del mundo han venido sucediendo en los últimos tiempos. La victoria de un político joven como Gabriel Boric se contrapone con la de Boris Johnson hace dos años en Reino Unido.

Boris Johnson llegó tras dejar quemarse políticamente a Theresa May, tras haber dudado si apoyar el Brexit o no, y tras unas elecciones en 2019 donde se enfrentó a un líder laborista que hubiera perdido contra cualquiera…

El primer ministro británico era muy conocido desde hacia lustros ya que siempre estuvo en esa élite que lo controla todo y su carisma, otros lo llamarían bufonería, ya le habían abierto las puertas de muchas horas de programas varios en televisión, columnas en periódicos, o la alcaldía de Londres.

El camino por el que ha llegado el líder chileno Gabriel Boric no puede distar más del de Boris.

Las elecciones en Chile, en principio, constatan las ganas de cambio de una sociedad en la que se opta por dar la confianza a un político nuevo sin el apoyo de las grandes bancas ni medios de comunicación, y que llega al gobierno tras haber liderado el movimiento estudiantil.

Tras el “Apruebo” de 2020 este era un paso lógico a tomar por un país que necesita una refundación y que permita que su pueblo elija sus reglas sin tener que heredarlas sin más. Su primera propuesta como diputado en 2014 fue bajar las dietas parlamentarias. Propuesta que nos lleva a la primera comparación con Boris Johnson, quien está en las antípodas de las reducciones de pagas. Son públicas las quejas del primer ministro que califica de “vergonzoso” su sueldo de 157 mil libras anuales (186 mil euros) y ha usado hasta la saciedad la frase “I just can’t afford this job” (no puedo permitirme este trabajo).

Otra diferencia es la humildad, las formas y la capacidad de autocrítica.

Boris Johnson hace lo que le viene en gana, cuando le viene en gana. El Speaker de la Cámara de los Comunes, Sir Lindsay Hoyle, ha reprochado la actitud del gobierno en numerosas ocasiones al primer ministro, que utiliza el Parlamento a su antojo, apoyado en su mayoría holgada, y no adjudicándose ninguno de los problemas de gestión que suceden en el país, ya sea COVID, Brexit, economía en declive…Sir Lindsay Hoyle ha solicitado que los anuncios importantes de la gestión del país se hagan en sede parlamentaria y no a través de la televisión.

Boris Johnson ha visto dimitir por su propia ineptitud a gran número de funcionarios, secretarios de estado o ministros sin nunca aceptar ni un grado de culpa en su gestión.

Gabriel Boric, quien liderará Chile, se auto descartó como candidato a las elecciones por falta de experiencia cuando se le propuso la idea inicialmente. Esta decisión no paró la confianza de los miembros de Convergencia Social para presentarlo como candidato y 6 días después lograr tener apoyo unánime de Revolución Democrática, y como último obstáculo conseguir un apoyo mayoritario del 60% en las primarias presidenciales de la coalición Apruebo Dignidad.

Unos nacieron en clase social alta, y crecieron en un sistema educativo elitista que le abrieron todas las puertas, y otros han tenido que luchar en diferentes organizaciones políticas para lograr cambios que se antojaban imposibles, solamente armados por sus ganas y capacidad conseguir apoyos y compromisos de muchos sectores diversos de la política chilena.

Ahora hay que sentarse a esperar si en Chile se logra deshacer parte del camino andado desde Pinochet en materia de privatizaciones, cuando servían de laboratorio mundial de las políticas más ultraliberales de la escuela de Chicago. Aparte de deshacer camino luego habrá que trabajar por abrirse paso hacia la modernización del país con nuevas alternativas a un sistema de pensiones fallido de las AFP, la inequidad en acceso al sistema sanitario, reconducir el transporte público, agua, educación…en fin, los sectores clave de cualquier sociedad, atajando igualmente los abusos y la corrupción… sin olvidar llevar a buen puerto el proceso constituyente que va a tener lugar.

Chile ahora puede recortar distancia con países como Reino Unido, y Reino Unido ayudará a recortar la ventaja respecto a Chile con una desaceleración económica propiciada por el gobierno de Boris Johnson y su ineptitud a la hora de llegar a la tierra prometida de unicornios y soberanía post-Brexit.

A Chile en ocasiones se les ha denominado “la Inglaterra de América” con un 4% de la población de ascendencia británica.

En las palabras de Mauricio Duce, profesor de justicia criminal en la Facultad de Derecho de la Universidad Diego Portales y columnista “el uso de esta expresión tenía distintas connotaciones. Por una parte, mostraba una faceta chovinista que daba cuenta de una auto percepción de cierta superioridad frente a nuestros vecinos, al ponernos en una posición que sería más avanzada que ellos. Pero, por otra, podía ser entendida también como una cuestión aspiracional, al mirar una potencia mundial como un parámetro de comparación deseable, un ideal al cual teníamos que intentar acercarnos.”

…y aqui es donde quizas los paradigmas cambian a golpe de buenas o malas decisiones, y a veces los que aspiraban a parecerse a los otros, pueden pasar al rol de ser los que han de ser copiados, en este caso por la oposición de Reino Unido.

La izquierda en Reino Unido desde el Brexit ha pasado de un Brexiteer a otro Brexiteer y las opciones de un cambio son nulas. Muchas fuerzas están en contra del actual gobierno, pero nunca han creado una plataforma como la organizada en Chile.

El sistema electoral británico no exige un compromiso nacional de lucha para cambiar el mando y gobierno central sino una guerra de guerrillas a nivel local, en las 650 demarcaciones electorales, y se necesita la generosidad mostrada en North Shropshire para unirse a un enemigo común…solo así se logrará volver a ilusionarnos, como en Chile.

Chile, “la Inglaterra de América”, y la ilusión que no abunda en Reino Unido