<---Taboola---> <---Taboola---> #TEMP
jueves. 09.02.2023
BRASIL

La política exterior de Lula. Brasil regresa a la CELAC

La buena relación de Brasil con la Administración Biden uno de los ejes centrales de la actividad diplomática brasileña
Lula | Presidente de Brasil

En sus primeros días de Gobierno, el presidente Lula reafirma su interés en revivir la unión latinoamericana y caribeña.

Luiz Inácio Lula da Silva, ha confirmado el regreso de su país a la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), por lo que, viajará a Argentina para ratificar esta decisión en la VII Cumbre de Jefes y Jefas de Estado del organismo regional que se celebrará en Buenos Aires este 24 de enero de 2023.

El anuncio de su participación, se la confirmó al presidente de Bolivia, Luis Arce: “Nos ha confirmado el presidente Lula que participará de la VII Cumbre de Jefes de Estado en Argentina. Esta participación del presidente de Brasil, de retorno de Brasil a la Celac es muy importante, este anuncio es fundamental para América Latina y el Caribe que fortalecerá el proceso regional”, informó el vicecanciller boliviano Fredy Mamani.

Ante la decisión de Lula, el presidente de Argentina, Alberto Fernández, manifestó estar en la misma senda y el mismo destino para la integración de América Latina.

Contexto

El expresidente de extrema derecha de Brasil Jair Bolsonaro retiró en el año 2020 a su país de la organización Celac, argumentando que la Celac “da protagonismo a regímenes no democráticos”. Lo mismo hizo con la Unión de Naciones Suramenricanas (Unasur) en abril de 2019, alegando que se trataba de una creación del fallecido presidente de Venezuela Hugo Chávez Frías para ejercer el poder de la izquierda en la región.

El 1 de enero finalmente Lula da Silva asumió el gobierno de Brasil en lo que constituirá su tercer mandato presidencial. Es innegable que su presencia al frente de la principal potencia sudamericana es un bienvenido soplo de aire fresco luego del nefasto experimento encarado por Jair Bolsonaro, en una de las versiones más violentas del neoliberalismo de los últimos tiempos.

Distintas declaraciones políticas y periodísticas remarcaron que el nuevo mandato del PT podría ser favorable para la recreación y reactualización de un siempre vigente ideario de integración regional.

Los BRICS

De igual modo, y tratándose de una nación con niveles de influencia más allá de los límites sudamericanos, se señaló también la voluntad por ejercer el diálogo en contextos internacionales como el brindado por los BRICS, especialmente con potencias como China y la India e, incluso, en escenarios alejados de la realidad latinoamericana como el actual conflicto entre Rusia y Ucrania.

Resta por ver cómo es que Lula llevará adelante una política exterior soberana, bajo una perspectiva regional, sin alineamientos automáticos y, por ende, en abierto desafío a los Estados Unidos, el principal polo de poder a nivel internacional. En otras palabras, cómo se construye un paradigma multipolar como premisa central para el desenvolvimiento de Brasil en el plano internacional.

Sin embargo, en la actualidad y en términos políticos, el principal problema para el nuevo mandatario brasileño no está puesto en el gobierno de los Estados Unidos. Es más: se podría afirmar que hoy entre Lula y Joe Biden, las coincidencias son más importantes que las divergencias. No sería extraño que se conformara una alianza, al menos táctica, entre los dos presidentes.

En efecto, ambos presidentes no sólo son cercanos en términos ideológicos, y se encuentran al frente de gobiernos con sectores moderados y radicalizados. Al fin y al cabo, para los dos gobernantes el problema central es el mismo, de características domésticas, pero con clara proyección internacional: la derecha liderada por Donald Trump y por su aliado brasileño Jair Bolsonaro.

Así, en términos políticos, y desde los tiempos en los que se temía que Bolsonaro no reconociera los resultados de la elección presidencial, en 2022 se forjó una alianza cada vez más sólida entre congresistas demócratas y dirigentes del PT, que escaló hasta incluir también al alto mando militar y al gobierno estadounidense.

En este sentido, el temor ante una revuelta militar en el sur del continente que podía ser apoyada por Trump, y el acuerdo electoral entre el líder de izquierda y sectores empresariales brasileños, sin duda, propiciaron un diálogo y un entendimiento mutuo entre las dos naciones.

Contacto con Jake Sullivan consejero de Seguridad Nacional de Estados Unidos

Una vez que la alianza liderada por el Partido de los Trabajadores ganó la segunda vuelta electoral el pasado 30 de octubre, los vínculos entre la administración demócrata y el gobierno electo en Brasil fueron rápidamente puestos en funcionamiento. De hecho, el 5 de diciembre se produjo un avance sustancial cuando en Brasilia se concretó un encuentro de dos horas entre Lula y Jake Sullivan, consejero de Seguridad Nacional de Estados Unidos y uno de los principales asesores de Joe Biden en todo lo relacionado con la política exterior.

Además de temas locales, entre Lula y Sullivan hubo diálogo sobre cuestiones tan diversos como la situación interna en Venezuela y Haití y el futuro de la democracia en la región, en tanto que también se avanzó sobre problemáticas globales como el cambio climático y el conflicto entre Ucrania y Rusia.

A partir de ese cónclave, resultó claro que el gobierno demócrata consideraría a Brasil como el principal puente hacia Sudamérica, una región que en los últimos años estaría marcada por la aparición de presidentes progresistas y de izquierda no siempre alineados con la política de Washington.

La agenda ambiental

Uno de los puntos centrales entre la administración de Biden y el nuevo gobierno de Lula será la política ambiental que priorizará la reforestación de la Amazonía, luego de la combinación de desidia y cálculo económico manifestado por Bolsonaro que ocasionaron la pérdida del 60% de las selvas y bosques de esa región.

El cambio de rumbo, alineado con la agenda ambiental demócrata y enfrentado con los tradicionales intereses agroindustriales, comenzó a hacerse visible desde el mismo organigrama estatal, con la reformulación de los ministerios de Medio Ambiente y de Pueblos Originarios, en tanto que la multinacional Petrobras pasaría a enfocarse gradualmente en las fuentes de energía renovables, desplazando de este modo al extractivismo de gas y petróleo.

Brasil intentará, por tanto, cumplir con dos pedidos centrales del gobierno de Biden: será su principal aliado en la agenda progresista de lucha contra el cambio climático y tenderá a convertirse en el eje ordenador de la política sudamericana. Por su parte, Lula aprovechará esta coyuntura para situar a Brasil en el más amplio debate global, para colocarse como facilitador y hasta mediador en escenarios complejos que, eventualmente, podrían exceder su influencia internacional.

Por lo pronto, Lula tendrá oportunidad de medir cuanto podrá tolerar la Casa Blanca su propio interés nacional frente a la posibilidad concreta de negociar términos comerciales más amplios con China, su principal socio comercial, en una relación altamente redituable para Brasil que ha crecido en los últimos años pese a la oposición manifiesta del anterior presidente Bolsonaro.

De igual modo, el grado de autonomía que el gobierno de Brasil pueda llegar a construir a nivel de su política exterior servirá también para auscultar el grado de influencia externa, la capacidad de liderazgo y, sobre todo, de control y contención, a ser aplicado desde Washington. Una relación compleja que, sin duda, desde distintos gobiernos en todo el mundo se estará contemplando con máxima atención. 

La política exterior de Lula. Brasil regresa a la CELAC