lunes. 26.02.2024

Poco tiempo antes de las elecciones presidenciales argentinas, el Papa Francisco advirtió sobre la peligrosidad de “los falsos profetas salvadores de la nación, sin una historia de partido político”.

La alusión le cabía a medida al por entonces candidato presidencial Javier Milei, que convocaba la atención de los incautos mediante incongruencias, amenazas, promesas irrealizables y apariciones mediáticas en las que enarbolaba motosierras e insultaba a sus adversarios. “La extrema derecha siempre se reconstruye, es el triunfo del egoísmo sobre el comunitarismo”, había señalado el Sumo Pontífice en aquella entrevista televisiva, previa a los comicios que le dieron el triunfo a La Libertad Avanza.    

A poco menos de diez días de su investidura, el flamante presidente argentino acaba de anunciar por Decreto de Necesidad y Urgencia una serie de reformas inconstitucionales que atentan contra los derechos básicos de los argentinos; “un acto de fuerza contra el orden institucional”, tal como lo definieron los juristas y abogados constitucionalistas que se expresaron ayer a este respecto. Mediante el método democrático, Milei y su gabinete está enterrando la democracia constitucional inaugurada por Raúl Alfonsín hace exactamente cuarenta años. Ni la dictadura se atrevió a lo que en la jornada de ayer se vivió en Argentina. 

Milei y su gabinete está enterrando la democracia constitucional inaugurada por Raúl Alfonsín hace exactamente cuarenta años

Antes de la lectura del DNU por Cadena Nacional, el operativo militar con el cual el nuevo gobierno pretendió “disciplinar” a quienes marchaban hacia Plaza de Mayo en conmemoración por el aniversario del Argentinazo -que derivó en la caída del gobierno de Fernando de la Rúa-, incluyó la militarización de los accesos a la capital, altavoces con advertencias en las estaciones de trenes y subterráneos (al mejor estilo “1984” de George Orwell) y efectivos de la policía requisando, filmando y obligando a identificarse a usuarios de transportes públicos.  

Pasadas las 9 de la noche, luego de la lectura del decreto ómnibus mediante el cual -entre otras aberraciones- el gobierno pone en oferta a la Argentina al mejor postor, cientos de miles de personas hicieron sonar sus cacerolas en distintos puntos del país, en repudio al nuevo saqueo impulsado por Mauricio Macri y ejecutado por su títere, Javier Milei. 

Estado y religión

Al igual que Jair Bolsonaro en Brasil u otros líderes de la extrema derecha de la región, existen componentes de tintes místicos y mesiánicos con los que el nuevo presidente argentino cierra sus discursos. “Que las fuerzas del cielo nos acompañen”, dice el ultra libertario al culminar sus mensajes leídos y previamente grabados. Milei compara a su hermana Karina con Moisés. “Kari es Moisés y yo soy el que divulga. Soy sólo un divulgador, ella es el Mesías”, sostuvo visiblemente emocionado en una entrevista televisiva.  

El ahora presidente argentino está convencido ser un enviado del cielo cuya tarea es implantar en Argentina un nuevo orden social

Del mismo modo que la dictadura argentina se arrogaba la “misión divina” de erradicar al comunismo, el ahora presidente argentino está convencido ser un enviado del cielo cuya tarea es implantar en Argentina un nuevo orden social. Este componente religioso parte de las ramas más conservadoras de cada culto, para arribar a un sostén místico de la llegada del líder mesiánico al poder y desplegar una matriz de extrema derecha.

“El viejo mundo muere. El nuevo tarda en aparecer. En ese claroscuro surgen los monstruos”. Con esta frase de Antonio Gramsci comienza el primer capítulo de la serie El Reino, en la que se exponen la corrupción material y espiritual de quienes utilizan a la religión como arma de poder. La llegada de Milei a la presidencia argentina remite a esta aplaudida ficción de Netflix, con la salvedad de que ahora es la Casa Rosada el sitio en el que se tejen las maniobras más oscuras, y en contra del pueblo argentino, de las que se tenga memoria en la historia de la democracia.  

El Reino de Milei