sábado. 02.03.2024

Falso periodismo, periodismo fascistoide, populista, incluso claramente antisistema y golpista lo hay en todos los países democráticos, aunque donde más se ha desarrollado es en el Reino Unido y sus famosos tabloides. En España también lo hay. Es más, es mayoritario, pero aparece camuflado como de periodismo serio, aunque de derechas. Pero son cosas diferentes. Aquí, el periodismo del ABC, La Razón o El Mundo están más cerca de lo primero que del periodismo respetuoso con la democracia, con el Estado de Derecho y sus instituciones. Sí aparece más claro en algunas televisiones –por llamarlas de alguna forma– que se han creado por y para la derecha para golpear a la democracia bajo el subterfugio de que se combate al partido del Gobierno cuando este es del PSOE, que es el único partido sociológicamente de izquierdas que puede llegar a gobernar este país. El caso más emblemático de este periodismo es Intereconomía, pero también televisiones públicas –sólo en el sentido de que las pagamos los ciudadanos con los impuestos– como es el caso de de TeleMadrid o la televisión valenciana. La anomalía en este país no es la de que existan estos medios antisistemas por el lado de la derecha, sino que pasen inadvertidas a la luz de estos propósitos. Este hecho diferencial debiera ser objeto de estudios de sociólogos, aunque yo aventuro una hipótesis: el franquismo no ha muerto en una gran parte de la población española, pero se ha camuflado, disimulado, trasmutado, pero está ahí, al acecho. Esta parte de la población es la consumidora de estos medios, quizá no tanto por el deseo de que vuelva una dictadura como la franquista –aunque muchos la desean-, sino por la necesidad de justificar su pasado, el pasado de sus padres y abuelos, de su herencia biológica y/o ideológica, de intentar curar la indignidad de su pasado y/o la de sus ancestros atacando a la democracia actual como sistema político más parecido a la II República (Estado de las Autonomías) o que como tal lo consideran; simultáneamente atacando al PSOE como partido de la izquierda gobernante. Por cierto, que el depositante político de esos deseos de dignificación por su apoyo al bando golpista y a los 40 años de dictadura es el Partido Popular. En España no se produjo la catarsis antifascista que se produjo en Alemania con (contra) los nazis tras la II Guerra Mundial o en la Italia fascista, y los franquistas encontraron su representación, su ideario, en Alianza Popular primero y en el Partido Popular hasta ahora. Hubo, en efecto, una transición jurídica-institucional, pero no una transición sociológica de la derecha desde el franquismo a la democracia. El síntoma de ello es que aún no hay un partido de derechas de ámbito nacional sin referencias franquistas -¿lo será UpD?- y los medios de comunicación de la derecha responden a esta sociología pos-franquista trasmutada o simplemente camuflada de anti-PSOE. Veamos algunas perlas de ese periodismo infame que responde a esta sociología pos-franquista y anti-PSOE:

1) El día 18 de abril de este año se acababa de producir la excarcelación del etarra Troitiño por cumplimiento de su condena de 30 años. No obstante, la Audiencia Nacional lo excarceló a los 26 por una cuestión de interpretación sobre acumulación de penas (doctrina Parot). Aprovechando la cuestión, el diario La Razón ese mismo día decía en la cabecera del periódico que “el 90% de los españoles contra la reducción de la condena de los etarras”, intentando engañar a sus lectores haciéndoles creer que esa excarcelación se había producido como reducción de condenas, a sabiendas que nada tenía que ver los motivos del final del cumplimiento de la pena con ese concepto. De alguna manera, trataba este diario de cretinos a sus lectores para que relacionaran Gobierno, reducción de condenas y etarras. De no conseguir este engaño, este efecto en sus lectores, el propósito del titular y su oportunidad sería un fracaso.

2) El Mundo, el periódico que engañó a sus lectores con el atentando del 11-M, decía también en su portada el 6 de mayo que “Seis jueces del TC propuestos por el PSOE legalizan a Bildu-Batasuna”. Aquí se unen la mentira con lo tendencioso a manos llenas. En primer lugar quien legaliza o no –o en general dicta sentencia– el Tribunal Constitucional como tal y no los jueces que lo componen por separado. Es como si en un juicio con jurado popular se especificaran las personas que votan la inocencia o la culpabilidad. La sentencia es del jurado como órgano judicial y no de sus miembros por separado. Incluso era falso que todos los propuestos por el PSOE tuvieran la misma opinión y dictaran sentencia en el mismo sentido, pero este periódico y a su director, un conspirador convicto y confeso, le importan un bledo esas precisiones. Creo que simplemente colaborar, trabajar de periodista en este instrumento político de su director es una indignidad y una vergüenza. Se me puede replicar que de algo hay que comer y ante eso no tengo respuesta.

3) Todos sabemos que el ABC ha sido un pilar mediático del franquismo, su máximo sostén. Por eso ahora sus articulistas –articulistos que les llama el director de cine Fernando León de Aranoa– dictan lecciones de democracia continuamente, como si quisieran lavar u ocultar –más esto que lo primero- su pasado miserable, apoyando a las dos dictaduras padecidas por este país en el siglo XX: la de Primo de Rivera y la de Franco. El día 28 de mayo publicaba este periódico el siguiente titular: “A dedo”, con una foto de Rubalcaba. Con ello intentaba comparar la designación digital de Rajoy por parte de Aznar en las elecciones del 2004 y su jugueteo con el cuaderno azul -deshojando la margarita de si Rato, Oreja o Rajoy- con el proceso abierto en el PSOE para designar al sucesor de Zapatero como aspirante a la Presidencia de Gobierno en el 2012. Incluso aún cuando no haya primarias –que las va a ver–, nada tiene que ver el dedazo aznarí con el proceso abierto en el PSOE y lo que ha ocurrido históricamente en este partido en el pasado cada vez que se plantea la sucesión de su Secretario General. La mala conciencia del Partido Popular por aquél dedazo pareciera que la quisiera lavar este periódico como si fuera el portavoz del partido.

4) Y sin embargo, todo lo anterior palidece ante el siguiente titular del periódico La Gaceta el 6 de mayo: “el PSOE lleva a ETA a las urnas”. En realidad lo que ha ocurrido es que el El Tribunal Constitucional no había encontrado argumentos suficientes para impedir que BILDU se presentara a las elecciones municipales del 22 de mayo. Hay que reconocer la habilidad repugnante de este diario para atacar simultáneamente al PSOE, al Tribunal Constitucional y hacer propagada –aunque no lo deseen- de ETA; consiguen que los dos actores de la noticia –el TC y BILDU– no aparezcan en el titular y si PSOE, ETA, urnas. No se puede ser más repugnantemente eficaz, más tergiversador de la realidad, más infame, más golpista. Para rematarlo afirma sin aportar una sola prueba que “el resultado avala el pacto entre la banda terrorista y el Gobierno de Zapatero”. Otra perla de este panfleto que intenta pasar por periódico: el día 30 de abril, también de este año, llevaba en la portada este diario el siguiente titular: “Zapatero en el 2004: 2.227.200 parados; Zapatero en el 2011: 4.910.200 parados”. Lo repugnante es que habían colocado en la portada tres fotografías tipo carnet de identidad –es decir, recortadas de cualquier fotografía de cualquier otra ocasión– de Rubalcaba, Zapatero y Chacón riéndose. Nada tenía que ver la noticia con las fotos, pero acompañaban estas al titular anterior. Y además, por si sus lectores no se daban cuenta, adjuntaba un titular más pequeño que decía: “¿De qué se ríen estos tres?”. Es la misma fotocomposición de un partido fascista –que no diré para no hacerles propaganda– que apareció en mi barrio en carteles pegados en las paredes de bancos y comercios.

Son apenas unas muestras, algunas perlitas de ese periodismo que es mencionado, citado a veces como periodismo serio por partidos, sindicatos, televisiones públicas. Dejar en su sitio a este periodismo –por llamarlo de alguna manera– es cada día que pasa una tarea inaplazable, y los primeros que debieran reaccionar serían los propios periodistas honestos, con principios y con ética periodística, trabajen en estos mismos medios o en otros.

Periodismo infame