sábado 29/1/22

3. La Iglesia (católica). Sorprende el número de epígrafes (4) relacionados con la Iglesia Católica: a) “Los obispos”, que desaprueban el 72% (los aprueban el 20%), en caída de 11 puntos respecto a diciembre de 2012. Sin duda la deriva “neo conservadora” de la Jerarquía española en los últimos años y su papel activo de apoyo a las políticas del PP (“silencios” incluidos) explican este resultado; b) “La Iglesia Católica”. que desaprueba el 59 % (la aprueba un 35%). Llama la tención el dato en un país que, según la propia Iglesia católica, tiene un 75% de fieles (bautizados); c) “Los curas de las parroquias”, 46% los aprueban (46% desaprueban). Este saldo “neutro” puede tener una explicación por su “mayor contacto” con la gente y por ser las Parroquias, especialmente en barrios populares, pueblos, donde la solidaridad es más efectiva; d) ”La obra social de la Iglesia” (Cáritas) con el 79% que aprueba (15 que desaprueba): 73% en el caso de “El Observatorio de la SER”, nos muestra la “cara amable” de una institución católica que está en las “antípodas” de su jerarquía (con apoyo económico mayoritario de ciudadanos creyentes) y de la percepción global negativa de la Iglesia que tienen los españoles.

Estos datos nos muestran, “malgré lui”, el proceso de laicización de nuestro país, así como el desenmascaramiento de la “complicidad” de la Iglesia Católica y de su Jerarquía con las políticas “neocon” del PP: Por otra parte, la ciudadanía conoce y reconoce la labor social de las Parroquias, Cáritas… Llegados aquí, es legítimo plantear la denuncia de los Tratados (“pre” y “anti” constitucionales) entre el Estado español y la Santa Sede (“Concordato”), decayendo sus privilegios institucionales (financiación del funcionamiento de la Iglesia con las solas aportaciones de sus fieles) y apoyando (con dinero público) la labor directa de solidaridad que realice (como ocurre con cualquier ONGD). No como “revancha” por su posición sobre el aborto, sino por solucionar la “separación jurídica”, efectiva, entre Iglesia y Estado.

4. El Rey vs ¿forma de Estado?. Quizás el tema más delicado y necesitado de mayor consenso de la reciente historia de nuestro país. Desde la Transición no se había planteado con mayor fuerza este debate. Ahora, según el citado “Barómetro de confianza institucional”,  la aprobación/rechazo de la figura del Rey aparece con un saldo negativo de 11 puntos (53% desaprueba, frente al 42% que lo aprueba). Este dato es más alarmante si lo comparamos con el de Diciembre de 2012 con 25 puntos positivos en el saldo final: ¡36 puntos de “pérdida” en tres meses!. Se debe resaltar que estos resultados son previos a la imputación de la Infanta Cristina y el comportamiento de la Casa Real en esta fase del ·proceso Urdangarín”. Llama la atención del 41% de rechazo en menores de 35 años.

La primera reflexión para el debate que plantean estos datos en asociar (o no) la figura del Rey con la forma de Estado (Monarquía). Aunque resulte “tabú” plantear el tema (especialmente para el PP y, en menor medida, para el PSOE), después 35 años de democracia y casi 40 de Dictadura, valdría la pena recabar la opinión de la mayoría de la ciudadanía sobre este tema, especialmente ante la trascendencia que supone para el fortalecimiento de nuestra democracia y el futuro de nuestro país.

Se trata de apostar por una España más democrática y más cohesionada, con mayor sentido y “orgullo de pertenencia”..

Subsidiariamente, o “mientras tanto”, parar esta baja credibilidad en el Rey  y por extensión en la Monarquía, requeriría: a) Abordar ha rendición de cuentas de las actividades y utilización de los recursos públicos por parte de la Casa Real, después de los casos “Urdangarín”, “Corinna”, “dineros en Suiza”…en la próxima Ley de Trasparencia, incluyendo a la Casa Real con el mismo trato que cualquier otra institución del Estado; b) Considerar la abdicación de Juan Carlos a favor del Príncipe de Asturias (el citado “Barómetro” le da un 61% de aprobación, frente al 33% que lo desaprueba) y c) Dejar total libertad a los Tribunales en el “caso Urdangarín”, frente a las presiones de “ultima hora” observadas. De otra forma, un problema de “credibilidad” en la Casa Real se podría convertir de manera, más grave todavía, en un problema en la “forma de Estado”.

Los problemas que asedian nuestra convivencia: crisis económica prolongada y paro sangrante, corrupción y desconfianza en las instituciones, “ruptura” del modelo social, proceso soberanista en Catalunya, Unión Europea (UE) sin rumbo…hacen complicado el debate social sobre la forma de Estado. La “agenda” se complica… Pero, no se debería adoptar la “política del avestruz”. Se habla en las redes, en todavía reducidos círculos de opinión, de “una segunda transición” de un nuevo “proceso constituyente”. Es una “marea” que crece saludablemente. O los partidos mayoritarios, especialmente el PSOE, recogen este guante o la gobernabilidad y la “pacificación social” de nuestro país se irán complicando.

No todo está perdido…!. Sin duda, hay lugar para la esperanza: En el “Barómetro”, que “Los científicos”, “Los médicos” y “Los profesores de la enseñanza pública” aparezcan con valoraciones positivas en torno al 90%; que las “ONGD” y “Los movimientos sociales, como la PAH” lo sean por más del 70%, el 75% en “El Observatorio” de la SER y, en otros apartados del mismo, el 64 % considera “la protesta social como instrumento de cambio” y el “escrache”, el 59%. Aparece  una ciudadanía consciente, activa… que no se deja amilanar por la grave situación que padecemos.

Nadamos “contra corriente”, pero firmes. Como en otras etapas difíciles de nuestra historia pasada y reciente se trata de resistir y acumular fuerzas. Ahora, por fin, con la incorporación de amplias capas de jóvenes (“relevo generacional”, político y cultural) que permitirá a nuestro país mantener su dignidad, una democracia más transparente y un modelo social solidario con todas las personas y todos sus pueblos y territorios.

Encuestas: Alarmas…! (3); La Iglesia (católica), El Rey