miércoles 11.12.2019

¿Nos referimos a lo mismo cuando hablamos de elusión y evasión fiscal?

Por Carlos Cruzado | Ambas prácticas son altamente dañinas para las arcas públicas y, en consecuencia, para la continuidad del estado de bienestar, pero no se refieren a lo mismo. El primero de los conceptos, la elusión fiscal, hace referencia a todas aquellas prácticas que reducen considerablemente el pago de impuestos, pero con un matiz importante: son legales...

¿Es lo mismo hablar de elusión y evasión fiscal?

Aunque ambas prácticas son altamente dañinas para las arcas públicas y, en consecuencia, para la continuidad del estado de bienestar, pero no se refieren a lo mismo. El primero de los conceptos, la elusión fiscal, hace referencia a todas aquellas prácticas que reducen considerablemente el pago de impuestos, pero con un matiz importante: son legales. 

La delgada línea roja entre la elusión y la evasión reside en un aspecto puramente legal: unos –los que pueden- se zafan de Hacienda con todas las de la ley, mientras que otros –pudientes y no pudientes– esquivan el pago de impuestos defraudando

Sobre el terreno, la elusión supone dejar de pagar los impuestos que corresponderían según la correspondiente capacidad económica, aprovechando los resquicios legales, como el uso de las SICAV para reducir la factura fiscal de las grandes fortunas –que sólo pagan el 1% en impuestos a través de estas sociedades, al poder demorar sin plazo la realización de los beneficios– o determinadas exenciones, deducciones y bonificaciones fiscales que tanto reclamo tienen entre las empresas más grandes.

Y ahora vamos al otro concepto, la evasión o fraude fiscal. Como ya indica su nombre, se trata de un comportamiento fraudulento, sustentado en no pagar impuestos, pero al margen de la ley vigente. En este abanico entran las operaciones que no pagan el IVA, la falsificación de facturas para reducir el pago de impuestos y un largo etcétera…

Por tanto, simplificando un poco, la delgada línea roja entre la elusión y la evasión reside en un aspecto puramente legal: unos –los que pueden- se zafan de Hacienda con todas las de la ley, mientras que otros –pudientes y no pudientes– esquivan el pago de impuestos defraudando, sin prestar atención a la letra pequeña. En definitiva, sea elusión o evasión, ambas hacen un flaco favor a las arcas públicas y al bienestar social de todos los ciudadanos.

Contesta Carlos Cruzado,
Presidente de los Técnicos del Ministerio de Hacienda (GESTHA)

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