lunes. 20.05.2024

La ‘berlusconización’ de Celestino Corbacho empieza a dar que pensar

Abonado a la boutade, el titular de Trabajo e Inmigración recomienda ahora a los inmigrantes que "tachen" a España de su agenda "inmediata". El ministro actúa en los últimos días como el 'verso suelto' del Gobierno de Zapatero.
NUEVATRIBUNA.ES - 11.03.2010

Corbacho dio hoy un nuevo puñetazo sobre la mesa. Molesto por su pérdida de poder en el Ejecutivo de Zapatero, el ministro de Trabajo lanzó otra perla informativa y en sus funciones como responsable de inmigración, aconsejó a los inmigrantes que “tachen” de su agenda España como destino para ganarse la vida –al menos, en un futuro inmediato, matizó-. Una nueva boutade que refuerza la impresión de que Corbacho tiene las horas contadas en el Gobierno socialista.

El ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho, aconsejó este jueves a todos aquellos inmigrantes que quieran venir a trabajar a España que lo "tachen de su agenda inmediata" pero insistió en que "no" quiten esta idea de su cabeza "como un posible lugar en el que algún día puedan venir".

Con el nuevo patinazo, Corbacho insiste en cerrar de la peor forma su paso por el Gobierno. Llegado al Ejecutivo en 2008 para controlar la inmigración, el todavía ministro se topó de bruces con una crisis económica que infló cada mes con cien mil parados su cartera como titular de Trabajo. Ante esta situación, las críticas no tardaron en llegar. En particular, tras el fracaso del diálogo social, en el mes de julio del año pasado. Entonces, de forma sutil al principio, los sindicatos cargaron por la “falta de coordinación” que marcó la actuación del ex alcalde de L’Hospitalet al frente del Diálogo Social.

Tras el fracaso del Diálogo Social, Corbacho tuvo que tragarse el pasado mes de febrero el ‘sapo’ de verse relevado de las labores de coordinación de esta mesa, en la reanudación de las conversaciones. Así, Zapatero impuso el nombre de Alfonso Morón como Director del Diálogo Social, un cargo de nueva creación llegado para desliar la madeja de mesas negociadoras en que se había convertido la negociación entre empresarios y sindicatos.

A partir de esta ‘humillación’, la estrella del catalán no ha dejado de apagarse. Así, hace unas semanas, Corbacho se vio apartado de la troika que negocia un pacto anticrisis en el Palacio de Zurbano. Las mil explicaciones ofrecidas por el ministro chocaron con las criticas llegadas desde la orilla sindical. En particular, Toxo, secretario general de CCOO, explicó que la presencia del ministro en esa troika no hubiera debilitado en absoluto la autonomía del Diálogo Social. Todo lo contrario de lo argumentado por Corbacho.

Desde entonces, el afán de Corbacho por ofrecer dinamita en cada titular ha chocado incluso con reputados compañeros de partido. Así sucedió el pasado martes cuando los esfuerzos de Octavio Granado, responsable de la Seguridad Social y a su vez de política económica del PSOE, se estrellaron con el afán de protagonismo de su jefe, el ministro de Trabajo. De nada sirvieron los gráficos y explicaciones que Granado esgrimió en defensa de la reforma de las pensiones propuesta por el Gobierno socialista, que colisionaron contra el notición de que el ministro de Trabajo recomienda suscribir planes privados de pensiones.

Lejos del aplauso recibido por Corbacho por parte de la patronal –cuyo presidente Gerardo Díaz Ferrán consideró las palabras del ministro “absolutamente acertadas”, el PP recriminó al titular de Trabajo por “hacer de comercial” de los planes de pensiones del sector privado, según dijo el portavoz económico Cristóbal Montoro, quien añadió que la labor de Corbacho en este sentido corresponde más bien a “los bancos”.

La ‘berlusconización’ de Celestino Corbacho empieza a dar que pensar