CONTESTA CARLOS CRUZADO | PRESIDENTE DE GESTHA

¿Cómo impactaría la subida del IRPF a las mayores rentas?

Los de Pedro Sánchez han trazado una línea roja que sirve, según mantienen, como salvavidas para la clase media y trabajadora frente a ese preacordado incremento de la factura fiscal.

Digamos sin ambigüedades que los que más cobran, más deberían pagar, tal y como señala el artículo 31.1 de nuestra Constitución

El Gobierno necesita sumar apoyos para sacar adelante las cuentas del próximo año. E inmerso de lleno en las negociaciones presupuestarias ahora se muestra dispuesto a subir el IRPF a las rentas superiores a los 150.000 euros anuales, después de que desde Unidos Podemos propusieran fijar ese umbral en los 120.000 euros. Pero los de Pedro Sánchez han trazado una línea roja que sirve, según mantienen, como salvavidas para la clase media y trabajadora frente a ese preacordado incremento de la factura fiscal. Y, al parecer, no piensan cruzarla, lo que por otra parte reduce el potencial recaudatorio de una medida que ha sido bien vista por el PNV y rechazada por el PDeCAT, dos partidos que se aliaron con los socialistas para que la moción de censura prosperara y, con ello, pudiera derrocarse al anterior Ejecutivo capitaneado por Mariano Rajoy.

Es decir, Hacienda sólo ha abierto la puerta a elevar el IRPF a las mayores rentas. Pero, ¿cuál sería el impacto de esa subida? Pues bien, según nuestros cálculos, únicamente afectaría al 0,46% de los declarantes de este impuesto. En concreto, a 90.788 personas, quienes tendrían que pagar cada año una media de 4.400 euros más por este tributo, lo que se traduciría en un incremento del 9,2% de su factura fiscal. En términos de recaudación, tal y como estimó anteriormente el PSOE, generaría unos ingresos extra de, aproximadamente, 400 millones de euros. Rizando el rizo, supondría una aportación al PIB de en torno al 0,04%, un porcentaje irrisorio a la hora de reducir el déficit para cumplir con los compromisos comunitarios o poder acometer un incremento sensible del gasto social.

En cualquier caso, la recaudación podría aumentar en otros 1.500 millones si se tendiera a equiparar la tributación de las rentas del ahorro con la de la renta general para quienes perciban rendimientos del capital superiores a los 50.000 euros e ingresen rentas totales por encima de los 150.000 euros; un acuerdo que sólo afectaría al 0,44% de los perceptores de las mayores rentas del capital, los cuales deberían abonar unos 17.300 euros adicionales, lo que equivaldría a un aumento del 104%.

En España hay un claro margen para subir el IRPF a las mayores rentas

Más allá del limitado impacto recaudatorio de esta medida, si se concreta en la creación de un único tramo, la subida contribuiría a la progresividad fiscal de este impuesto, imprescindible en cualquier sistema tributario justo y eficiente a la hora de generar los suficientes ingresos como para sufragar un nivel de gasto público que permita mantener nuestro Estado del Bienestar.

Pero es que, además, en España hay un claro margen para subir el IRPF a las mayores rentas. Lo dijo, incluso, el FMI en un informe, en el que se aseguraba que las tasas de tributación marginal aplicadas a quienes ganan el máximo tendrían que ser significativamente más altas que las actuales, que han venido retrocediendo basándose en un supuesto efecto negativo de la progresividad sobre el crecimiento que no se corresponde con los resultados empíricos; y concluyendo que las economías avanzadas con niveles relativamente bajos de progresividad en el IRPF pueden tener margen para subir las tasas impositivas marginales máximas sin mermar el crecimiento económico.

España ocupa el puesto 15 de la UE en lo que se refiere a los tipos máximos de gravamen en el IRPF. Una posición que respalda nuestra propuesta en torno a la creación de tres nuevos tramos por encima de los 60.000 euros actuales, situándolos en los 120.000, 175.000 y 300.000 euros; a imagen y semejanza de lo que hizo el Gobierno del PP entre los años 2012 y 2014.

A modo de anécdota, con la dualidad actual del IRPF se produce en España la paradoja que hace años denunció el multimillonario de Estados Unidos, Warren Buffet, el cual pagaba comparativamente menos impuestos que su secretaria, y así, quien gana 900.000 euros con rentas del ahorro tributa un tipo efectivo del 22,8%, igual que el trabajador o autónomo que declara bases liquidables de 25.500 euros, en ambos casos sin considerar sus circunstancias personales y familiares. Y existe una gran diferencia entre cobrar 900.000 euros en dividendos que trabajar un año para ganar 25.500 euros.

En definitiva, la subida del IRPF a los que más cobran aumentaría la progresividad del impuesto. No obstante, dicha medida debería ir acompañada de un plan realista contra el fraude fiscal, ya que los agujeros que éste provoca hacen que el gasto social en España sea 48.000 millones inferior a la media ponderada europea, al margen de debilitar nuestras cuentas públicas respecto al déficit y al endeudamiento. Pero separemos el grano de la paja. Y digamos sin ambigüedades que los que más cobran, más deberían pagar, tal y como señala el artículo 31.1 de nuestra Constitución.

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Carlos Cruzado

Presidente de los Técnicos del Ministerio de Hacienda (GESTHA)