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domingo. 03.07.2022

Gómez, de manifestante a ministro

El nuevo ministro de Trabajo aterriza en el Gobierno tras la salida de Celestino Corbacho después de haber participado el pasado 29 de septiembre en las manifestaciones contra una reforma laboral que ahora le toca aplicar.
NUEVATRIBUNA.ES /L.M. - 20.10.2010

Protestó contra la reforma laboral y hoy le toca aplicarla. Valeriano Gómez, sindicalista, ex secretario de empleo y nuevo ministro de Trabajo, llega al Gobierno previsiblemente para reforzar los servicios públicos de empleo y, sobre todo, para restaurar los puestos rotos entre el Ejecutivo y los sindicatos.

Miembro del Consejo Económico y Social (CES), Gómez participó en la manifestación contra la reforma laboral convocada el pasado 29 de septiembre tras la huelga general. Hoy, quince días después, le toca aplicar la reforma contra la que protestó. Este economista que ha trabajado como tal en el gabinete técnico de UGT, toma el relevo de Celestino Corbacho para reconstruir la relación entre el Gobierno y los sindicatos, rota tras la pasada huelga general. Una difícil tarea que, posiblemente, se centrará en introducir mejoras en las políticas activas de empleo.

Firme defensor del diálogo social, Gómez lamentó este mismo lunes la escasa inversión que el Gobierno de España dedica a estas políticas de recualificación de los desempleados. Así, el nuevo ministro de Trabajo –cuyo nombramiento tiene previsto anunciar el presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero este miércoles a la una de la tarde- destacó que España dedica tan sólo 6 décimas del PIB a estas políticas frente a los 3 puntos que destina a abonar la nómina del desempleo, que constituye las políticas pasivas.

Además, Gómez señaló, en esta comparencia junto a destacados líderes sindicales y patronales, el escaso número de efectivos que forman parte de los servicios públicos de empleo, apenas 8.000 personas contratadas frente a las 30.000 de Francia, las 75.000 del Reino Unido o las 70.000 de Alemania.

Gómez llega al Ejecutivo para gestionar el delicado momento posterior a la huelga general del 29 de septiembre, y cuando se cuece en el Congreso la reforma del sistema de pensiones, con una propuesta por parte del Gobierno –retrasar hasta los 67 años la edad de jubilación- muy alejada de las demandas sindicales. Por otro lado, el nuevo ministro de Trabajo deberá desarrollar el reglamento de la ley que contiene la reforma laboral.

Respecto al diálogo social, Gómez tendrá que impulsar también –si bien discretamente, pues el Gobierno no participa en esa mesa- las conversaciones entre empresarios y sindicatos para la reforma de la estructura de la negociación colectiva. Una negociación que no acaba de arrancar por culpa de la crisis de liderazgo que padece CEOE y de la que hoy se esperan también noticias, relativas a la convocatoria de elecciones.

Aunque el Gobierno no participa en la mesa bipartita, el Ejecutivo ha dado seis meses de plazo a sindicatos y patrones para que saquen adelante la reforma de la estructura de la negociación colectiva. Muchos expertos señalan la formación de salarios como uno de los principales problemas que sufre la economía española. Además, forman parte también de este ámbito cuestiones como la organización interna de las empresas, como la fijación de los tiempos de trabajo, turnos, etcétera.

Gómez, de manifestante a ministro
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