viernes. 21.06.2024

El ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui, ha reconocido este jueves que la Encuesta de Población Activa (EPA) del primer trimestre será "negativa" y "previsiblemente" elevará la cifra de 4,5 millones de desempleados, pero se ha mostrado convencido de que el paro registrado en abril será "mejor" y que éste "puede ser un mes importante en la destrucción de paro".

 

Durante su participación en el 'Foro Cinco Días', Jáuregui ha insistido en que el Gobierno no prevé que se llegue a la "cifra horrible" de cinco millones de parados, pero ha admitido que la EPA del primer trimestre --que se publicará el 29 de abril-- "no será buena".

 

Según ha explicado, este periodo nunca es bueno en creación de empleo y, además, "hay un fenómeno curioso de aumento de personas que se declaran activas, quizás porque no lo hayan hecho nunca" y eso repercute en la cifra de desempleo.

 

DIMISIÓN DE GÓMEZ NAVARRO

 

Sobre la dimisión del presidente del Consejo Superior de Cámaras, Javier Gómez Navarro, Jáuregui se ha reafirmado en la decisión del Gobierno de suprimir las cuotas obligatorias y ha apostado por que las Cámaras se mantengan con contribuciones que respondan a los servicios que prestan, no con "cuotas anquilosadas".

 

Por otro lado, el ministro de Presidencia ha puntualizado que el plan para hacer aflorar empleo sumergido se aprobará previsiblemente a finales de abril porque su implantación está "ligada a ciertos aspectos de la negociación colectiva", cuya reforma aún está en discusión por parte de empresarios y sindicatos.

 

Jáuregui ha dejado claro que el plan no será una 'amnistía fiscal', aunque incluirá estímulos para hacer aflorar el empleo sumergido y, sobre la negociación colectiva, ha considerado "muy inteligente" por parte del Gobierno dejar más tiempo a empresarios y sindicatos que lleguen a un acuerdo, entendiendo que las reformas pactadas con las que antes y mejor funcionan.

 

A su juicio, es "fundamental" que en esa reforma haya una referencia a la productividad en los salarios, aunque también a la inflación, que forma parte de la "cultura" española de la negociación colectiva, y a la necesidad de flexibilidad en la aplicación de los convenios.

El Gobierno asume que la EPA será "negativa"