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jueves. 02.02.2023

Durán salva el 'plan de ajuste' de Zapatero pero le pide elecciones anticipadas

ISABEL G. CABALLERO
Los votos de CiU fueron determinantes para que el Gobierno sacara adelante sus medidas antidéficit. La tensión se hizo notar hasta el último momento en el Congreso. Ni un solo diputado faltó a la votación. El decreto ley salió convalidado por 169 votos y no se tramitará como proyecto de ley.
NUEVATRIBUNA.ES - 27.5.2010

El Congreso de los Diputados dio este jueves al presidente del Gobierno una nueva oportunidad en una de las votaciones más decisivas de la legislatura. El decreto ley de medidas de ajuste salió convalidado por 169 votos a favor, 168 en contra y 13 abstenciones y no será tramitado como proyecto de ley. Nadie faltó al Pleno (incluido algún que otro diputado que se encontraba de baja médica) y aunque las cuentas ya estaban echadas, la tensión se hizo notar en una mañana en la que el Ejecutivo socialista se jugaba la permanencia en el poder. De no haber salido aprobado, la convocatoria de elecciones hubiera sido un hecho y la retirada de José Luis Rodríguez Zapatero también. Así lo esperaba el PP que de nuevo falló en su pronóstico.

Con gesto cansado, la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Economía, Elena Salgado, fue la encargada de defender las medidas de ajuste del déficit aprobadas la semana pasada en Consejo de Ministros. Tras ella y en cascada, todos los portavoces parlamentarios censuraron al Gobierno por aprobar un decreto “injusto” que recorta el sueldo a los funcionarios públicos y congela las pensiones. Este último asunto fue sin duda el que más ampollas levantó en todos los Grupos parlamentarios ya que la decisión se ha tomado al margen del Pacto de Toledo.

Tanto el líder del PP, Mariano Rajoy, como el portavoz de CiU, Josep Antoni Durán i Lleida recriminaron a Zapatero por haber sido el primer presidente que contraviene las indicaciones de este pacto de Estado por las pensiones. Sin embargo, la dureza del diputado catalán contrastó con la decisión adoptada por su Grupo de abstenerse, una posición que salvó ‘in extremis’ al Gobierno.

DISCREPANCIAS EN CIU

Las negociaciones de los últimos días dieron su fruto. Las conversaciones con los nacionalistas catalanes siguieron a lo largo de la mañana, sobre todo después de que en el seno de la coalición las discrepancias sobre la intención de voto fueran evidentes. Algunos dirigentes de esta formación se mostraron contrarios a dar un nuevo aval a Zapatero con su abstención, pero al final se impuso la línea de Durán i Lleida para quien la derogación del decreto hubiera provocado que los mercados se “desplomaran”.

El convergente también mantuvo en los últimos días conversaciones con el Grupo Popular pero no con el jefe de la oposición. Tanto Durán i Lleida como Rajoy se han recriminado mutuamente en este asunto, de hecho, los ‘populares’ esperaban que en el último momento algún diputado de CiU se desmarcara y votara en contra, lo que hubiera llevado a la derogación del decreto.

No fue así. Todo salió como estaba calculado. El PSOE volvió a salvar una de las votaciones más difíciles y demostró una vez más que puede seguir gobernando en minoría. Pero en esta ocasión, el salvoconducto conlleva un precio más elevado. Algunos portavoces pidieron la convocatoria urgente de elecciones. Durán i Lleida también, pero las aplazó a finales de año cuando toque aprobar los Presupuestos Generales del Estado. El portavoz de CiU cree que Zapatero tiene que hacer primero “los deberes” (reforma laboral, reestructuración del sistema financiero…) y “deshacer lo que ha hecho mal”. “El problema es usted y su Gobierno. Se acabó su etapa y debe asumir las soluciones. Esto ya no se aguanta más. Su etapa está finiquitada”, sentenció Durán i Lleida.

LOS CONTRAARGUMENTOS DEL PP

La izquierda parlamentaria no fue menos dura. IU, ICV, ERC y BNG votaron en contra. El PSOE no ha mirado a ellos en esta ocasión. No ha habido negociaciones y el diputado Gaspar Llamazares reconocía en pasillos que “hace años” que no habla con Zapatero. “Nos ha descartado”, dijo a los periodistas y vaticinó una huelga general antes del verano. Rosa Díez fue otra de las voces que pidió la convocatoria de elecciones, “por patriotismo”, dijo dirigiéndose ante un asiento vacío, el de Zapatero, ausente en ese momento del Pleno.

Rajoy, muy aplaudido por la bancada popular, abanderó la defensa de los pensionistas, “los únicos que no pueden hacer una huelga”, subrayó, y calificó el decreto de “improvisado”, “injusto” e “insuficiente”. El líder del PP tachó al presidente como “el peor lastre” y “el principal problema” de la economía española”. En su opinión, el decreto “simboliza el fracaso de toda su política y mi Grupo no va a contribuir con su voto a que usted siga ahí”.

Los argumentos que Rajoy expuso desde la tribuna de oradores fueron repetidos en pasillos por el portavoz económico Cristóbal Montoro y la portavoz del Grupo, Soraya Sáenz de Santamaría. Los populares intentaron contraargumentar las críticas de la derecha europea y de ciertos sectores conservadores en España por su decisión de votar no a las medidas de ajuste. “No nos oponemos a la reducción del déficit”, dijeron, al tiempo que desmentían una y otra vez que el PP hubiera alguna vez pedido los ajustes que ahora están convalidados por el Congreso. Hay quien cree que el PP optó por rechazar el decreto una vez que comprobó que el Gobierno iba a tener los apoyos necesarios, raspados pero suficientes. De no haber sido así, quizá el partido de Rajoy habría optado por la abstención, una posición mucho más cómoda cara a sus socios europeos pero de menor reclamo electoral en España.

ZAPATERO NO DIO A RAJOY LA OPORTUNDIAD DE RÉPLICA

Una de las mayores sorpresas que se llevaron los populares fue que el Gobierno no utilizó su turno de réplica. Ni Salgado ni Zapatero pidieron la palabra para responder a los portavoces parlamentarios y eso pese a que estaba previsto que el presidente cerrara el debate. La decisión pilló con un pie cambiado al PP que inmediatamente salió a los pasillos para denunciar la “cobardía” del Gobierno. “No dan la cara, el Gobierno no se ha defendido”, criticó Sáenz de Santamaría. Esta estrategia de última hora restó a Rajoy la baza de replicar de nuevo al presidente y, quién sabe, de pedirle, ahora ya sí, el adelanto de elecciones, una posibilidad que, según el propio líder del PP, no crearía incertidumbre en el exterior.

La votación se salvó, pero la impresión en algunas de sus señorías es que España es una economía “intervenida” que actúa al dictado de las órdenes de Europa y que está abocada a drásticas medidas. Este decreto “es el segundo plato, todavía nos queda el postre”, dijo Llamazares. La situación es muy complicada, tanto que Zapatero anuló el viaje que tenía previsto realizar a Río de Janeiro para participar en la cumbre de la Alianza de Civilizaciones, uno de sus proyectos más emblemáticos. El mensaje final de La Moncloa era de tranquilidad: “Sacar esto solos tiene mucho mérito político”, decía a la salida del pleno un colaborador del presidente.

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