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martes 24/5/22

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, manifestó en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros celebrado el viernes que la mayor prioridad ahora es reducir el déficit público hasta el objetivo del 6,3% del PIB que permite la Unión Europa a nuestro país. Para ello, el Ejecutivo seguirá reduciendo el gasto público y buscando fórmulas para elevar los ingresos, como la próxima entrada en vigor de la subida del IVA, aunque se grave el debilitado consumo de nuestro país.

Sin embargo, la necesaria reducción del déficit público se está consiguiendo en gran medida por el lado del gasto, aplicando duros ajustes en la economía y perjudicando el poder adquisitivo y bienestar de los ciudadanos. Por ello, los Técnicos de Hacienda recalcamos una vez más que hay alternativas que no ahondan en la recesión y, por tanto, nos alejan de la intervención de la economía española.

De hecho, la aprobación de las medidas de ajuste que desde las Instituciones Europeas se ha exigido a España para cuadrar su déficit, como son la subida del IVA, el recorte de los sueldos de los empleados públicos, la reducción de las prestaciones por desempleo y de la cartera de servicios públicos, tan sólo aportaría una recaudación entre 20.000 y 22.000 millones de euros anuales.

Además, consideramos que la subida del IVA es injusta en la medida en que aumenta el esfuerzo fiscal de las familias frente a las empresas, y es regresiva porque afecta en mayor medida a los ciudadanos con bajos ingresos que a quienes disponen de más recursos: mientras los primeros dedican gran parte de sus ingresos a pagar el IVA –que grava el consumo–, los segundos además de consumir tienen posibilidad de ahorro sobre lo que no se aplica este impuesto.

La puesta en marcha de estas drásticas medidas por parte del Gobierno, pese al impacto positivo previsto sobre el déficit público, reducirá notablemente el consumo interno, provocando el cierre de centros de producción con el consiguiente el aumento del desempleo, por lo que a corto y medio plazo se agravará aún más la recesión de la economía española y el desplome de la recaudación perjudicará el objetivo previsto.

Con alternativas que no perjudican el consumo ni el empleo, se podría conseguir igualmente una recaudación entre 20.000 y 22.000 millones, según nuestros cálculos, con la creación de un Impuesto sobre la Riqueza (dado que el Impuesto sobre el Patrimonio se extinguirá el 31/12/2012), un tipo del 5% adicional en el Impuesto de Sociedades para las grandes empresas con beneficios por encima del millón de euros, y un Impuesto a las Transacciones Financieras, las cuales no tributan por IVA.

Alternativas, sin perjuicio de una reforma integral del Ministerio de Hacienda y de la AEAT para lograr un afloramiento importante de la economía sumergida.

Carlos Cruzado
Presidente de los Técnicos de Hacienda (GESTHA)

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