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nuevatribuna.es | 13.01.2011

El secretario general de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, ha descartado este jueves que los sindicatos convoquen una huelga general en enero "porque hay mimbres y voluntad de llegar a un acuerdo" con el Gobierno y la patronal.

En una entrevista a Cataluña Ràdio en la que también ha participado el secretario general de UGT, Cándido Méndez, Toxo ha afirmado que "en enero no va a haber una huelga general, porque hay una expectativa nueva de negociación, ya que las partes han entendido que es posible elevar la mirada y ampliar el perímetro de las materias a negociar".

Toxo ha valorado positivamente que en la negociación no se hable de pensiones exclusivamente en clave del retraso obligatorio de la edad de jubilación, y que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, haya introducido "factores de flexibilidad".

También ha sido un punto clave para avanzar hacia el acuerdo, según Toxo, que se haya decidido incorporar una revisión de los efectos de la reforma laboral, lo que era "imprescindible" desde el punto de vista de los sindicatos, y que se haya abierto el escenario de negociación a las organizaciones empresariales en materia de negociación colectiva.

Sin embargo, ha remarcado: "No quiere decir que ya estemos de acuerdo, aún estamos alejados".

Toxo ha indicado que, además de la CEOE, se deberían incorporar a la negociación el resto de partidos de las Cortes.

MÉNDEZ, A FAVOR DE UN GRAN PACTO

Por su parte, el líder de UGT también se ha mostrado a favor de un gran pacto, ya que ha asegurado que sería la única manera de encarar con mayores garantías la lucha contra la crisis económica y propiciar la recuperación de la economía española.

"El acuerdo no sólo lo consideramos posible, sino muy necesario", ha sentenciado Cándido Méndez.

"Nosotros queremos propiciar este consenso, sabiendo que hay problemas muy serios que separan la posición del Gobierno con la de los sindicatos", ha declarado Méndez, y ha hecho referencia a la reforma laboral, que ha insistido que ha fracasado, y a las posiciones "tan distantes y tan distintas", en relación al futuro de las pensiones.

"Hay que constatar que estamos hablando de pacto, un pacto amplio, y que por lo tanto, hemos aparcado la tensión y la confrontación, y este es un valor que hay que reconocer y que el Gobierno tiene que aprovechar", ha argumentado Méndez.

REUNIONES DISCRETAS

Por otro lado, la reunión que iban a celebrar hoy jueves Gobierno, sindicatos y CEOE y que se vio suspendida "por problemas de agenda" tendrá lugar mañana viernes previsiblemente, según apuntan algunas fuentes de la negociación.

Lo cierto es que las partes han decidido mantener el secretismo de estos encuentros porque no quieren negociar a la luz pública. De las últimas reuniones, como las del 'maratón' del pasado fin de semana, no se ha facilitado ni sitio ni hora, precisamente porque los negociadores no quieren que los medios de comunicación estén encima de ellos.

Con la reunión del viernes pasa igual (no acaban de confirmar que se celebrará este encuentro pero tampoco lo niegan) y hay incluso alguna fuente de la negociación que afirma que el encuentro previsto para hoy se suspendió porque "se filtró" a la prensa.

Con discreción, eso sí, la verdad es que Gobierno, sindicatos y CEOE van a seguir reuniéndose, se entere o no la opinión pública. Los encuentros, que seguirán en los próximos días, serán de distintos formatos (bilaterales o tripartitos) y el abanico de materias, mayor, aunque por ahora lo que continúa centrando la atención es la reforma de las pensiones.

Alrededor de este tema está habiendo confusión y cierto malestar, porque hay propuestas que está poniendo el Gobierno sobre la mesa que se han acabado filtrando a la prensa, lo que no ha gustado a los sindicatos.

El Ejecutivo insiste en que la mejor forma de garantizar las pensiones de futuro es ampliar la edad legal de jubilación a los 67 años, medida que los sindicatos rechazan. Sin embargo, el discurso parece haber cambiado en los últimos días y el hecho de que sigan negociando es buena señal.

CCOO y UGT ya no hablan tanto en clave de huelga y sí de voluntad de acuerdo, lo que podría indicar que el Gobierno puede estar repensando en determinados aspectos su idea de alargar la edad legal de jubilación a los 67 años.

JUBILACIÓN FLEXIBLE

La clave del acuerdo podría estar en lo que ha dado a entender esta misma mañana el secretario general de CCOO, Ignacio Fernández Toxo: alargar la edad efectiva de jubilación desde los 63,7 años actuales a los 65 años legales mediante un sistema de incentivos a quienes sigan trabajando y penalizaciones a los que abandonen prematuramente el mercado laboral de manera injustificada.

Como eso ya existe (en España se denomina a este sistema 'jubilación flexible), se trataría de mejorar los estímulos actuales para que la gente se anime a trabajar después de los 65 años y de agravar las penalizaciones a quienes se jubilen antes de tiempo de manera injustificada.

Está por ver si el Gobierno está dispuesto a esto o, por el contrario, no renuncia a ampliar la edad legal de jubilación a los 67 años. Lo segundo haría imposible el acuerdo, mientras que lo primero abriría el camino hacia el consenso, no sólo con los sindicatos, también con las fuerzas políticas.

A cambio, es de suponer que el Ejecutivo adoptará otras medidas que no convencen del todo al mundo sindical, al menos a parte de él, como la ampliación del periodo de cálculo de la pensión de los 15 años actuales a 20 y posteriormente a 25. De momento, todo está en el aire y pendiente de una negociación cada vez más inmersa en el secretismo por expreso deseo de las partes.

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