miércoles. 24.07.2024
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Ádrian Sanz González | @AdriSanz16666

A partir de la personificación del arma de matar milimétrica y perfecta, David Fincher y Michael Fassbender, con un argumento mínimo y en un trabajo de contención, logran alejarse del costumbrismo del cine acción actual, llevándolo, estilísticamente, a su pico visual.

Ambientada en la actualidad, esta película nos pone en la piel de un asesino profesional capaz de matar a cualquier persona que se le encargue sin que haya la más mínima sospecha. Un hombre frío, distante y metódico que es el mejor matando a sus objetivos. Sin embargo, esta rutina perfecta se romperá al fallar de blanco.

Efectos especiales a borbotones, especialistas por todas las esquinas, cantidades industriales de armas y balas… son muchas de las características mostrativas que tienen hoy en día el cine acción o de asesinos. Todo acompañado de una trama simple, y aunque no lo parezca, fuera de lo visualmente espectacular. Haciendo que las diferencias entre unas y otras son mínimas. Por no hablar del valor que tiene el director en este tipo de películas. El arrojo que tiene un director en este tipo de películas –no hace falta que mencioné ninguna, solo hay que ir mirando la cartelera de vez en cuando– es prácticamente nulo.

No obstante, de la mano de Netflix, llega The Killer la nueva película de uno de los directores más reputados. Lejos de todos los topicazos, Fincher, adapta y crea a la máquina “perfecta” de matar. Como si de Víctor Frankenstein se tratase, reúne en un todo películas como Point Blank o Le Samouraï, ambas de 1967, y crea al monstruo perfecto. En este caso, Michael Fassbender interpreta a un espectro deambulante, que, sin alma ni sentimiento, vaga por el mundo matando sin ser visto. Y, para ello, Fincher nos introduce, a la fuerza, en la cabeza del personaje de Michael Fassbender.

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La pena es que esta película, mayoritariamente, será vista en una TV con un mando y un volumen regulable. Una barrera, que, muy posiblemente, no haga que el espectador conciba la obra como está hecha para verse y oírse. Porque de verdad, lo realmente agobiante y estremecedor que es todo el monólogo interior que explica la película es inexplicable. Solo viviéndola en una sala de cine, uno podría entender la sensación.

Un ambiente sonoro que, junto a la iluminación, la poca expresión del personaje, la letalidad y frialdad de las imágenes, consiguen que durante 2h que estamos en un lugar que no queremos estar –la cabeza del protagonista–. De manera incómoda y magnífica, el director consigue mostrarnos y adéntranos en la cabeza de una persona que está a punto de “estallar”. Una sensación de tensión y suspense, que, lejos de la espectacularidad visual, crea la genial dicotomía en la cabeza del espectador de querer ver estallar al protagonista y, al mismo tiempo, no.

En resumen, The Killer, habiéndose estrenado ya en Netflix, se convierte en una de las joyas de la plataforma y en una de las mejores películas del director. Una película, que, sin tener un detonante abrumador ni novedoso, consigue, a través de la dirección y puesta en escena, hacerse un hueco como uno de los mejores thrillers y películas de este 2023. Porque, no es qué se cuenta, sino cómo se cuenta la historia.

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